Participación en Ñuble cayó en 20 comunas y alcanzó un 47,5 por ciento

Por: Roberto Fernández Fotografía: Mauricio Ulloa 08:55 AM 2016-10-24

En Chillán, Chillán Viejo, San Carlos y Yungay, la abstención fue superior al 50%, pero ninguna se acercó al promedio nacional de 65%

La excepción fue Cobquecura, donde además de aumentar el padrón, un 75,5% de los votantes ejerció su derecho a sufragar

Con la cifra de participación electoral más baja de la historia reciente del país, se estimaba al cierre de esta edición (con el 99,53% de las mesas del país escrutadas), que apenas un 34,77% de los electores ejerció su derecho a sufragio, una cifra 8,4 puntos porcentuales inferior a la registrada en los comicios municipales de 2012, en los que participó un 43,2%.

La caída, si bien había sido advertida por expertos, fue más profunda de lo esperado y sorprendió también a los partidos políticos, que además de celebrar y lamentar los resultados, también acusaron recibo del llamado de atención de la ciudadanía.

Con el 100% de las mesas escrutadas, en la Provincia de Ñuble, si bien la participación fue mucho más alta que el promedio nacional, también evidenció una caída de 8,5 puntos porcentuales en comparación con las municipales de 2012, al pasar de 56% a 47,5%.

En estas elecciones, de un padrón de 406 mil 412 electores, 193 mil 112 personas votaron en la Provincia de Ñuble.

Análisis por comuna
Al analizar por comuna, se observa que en 20 de las 21 la participación disminuyó, con la excepción de Cobquecura, donde se estima que la reñida competencia entre el alcalde en ejercicio Osvaldo Caro y el ex alcalde Julio Fuentes, habría motivado un mayor interés por ir a votar. 

En la comuna costera la participación creció desde un 69,6% registrada en 2012 a un 75,2%. Asimismo, el padrón también aumentó desde 5.332 en 2012, a 5.735, un incremento de 7,5%, lo que duplica el alza promedio de Ñuble, que fue de 3,8%.

De esta forma, las comunas que exhibieron mayor participación en la provincia fueron: Trehuaco (75,7%), que mostró un aumento del padrón de 9,8%; Cobquecura (75,2%); Ninhue (70,7%); Portezuelo (69,6%) y Ránquil (65,9%). Todas tienen en común sus altas tasas de ruralidad y de pobreza, y todas se ubican en el Valle del Itata.

En el otro extremo, las que registraron menor participación fueron Chillán (33,8%), San Carlos (41,8%), Chillán Viejo (46,0%) y Yungay (47,8%). Se trata de las únicas cuatro comunas que exhibieron una participación inferior al 50% y al promedio provincial. Aún así, en todas fue superior al promedio nacional.

En la capital de Ñuble la participación cayó más de 11 puntos, desde un 44,9% en 2012, a un 33,8% en 2016. Si en la anterior elección votaron 62 mil 536 chillanejos, en la jornada de ayer sufragaron 49 mil 514.

Una contracción similar se observó en San Carlos (11 puntos menos) y Yungay (12 puntos menos), aunque la reducción más fuerte fue la que se registró en Chillán Viejo, donde pese a la dispersión de votos, la participación disminuyó desde un 62,2% en 2012, a un 46,0%. De hecho, la comuna histórica fue la que evidenció la caída de participación más significativa en la provincia.

Desafección y coyuntura
En opinión de Kenneth Bunker, doctor en Ciencia Política y académico de la Universidad Central, la fuerte caída en la participación electoral registrada en la jornada de ayer responde básicamente a cuatro factores: la desafección progresiva de la población con la política, los escándalos de corrupción que han golpeado a figuras de distintos partidos en los últimos cuatro años, los errores en el padrón electoral y las nuevas reglas sobre propaganda, que redujeron su presencia en la vía pública.

El investigador planteó que “hay una abstención notoriamente alta y es preocupante, es un problema para la democracia”.

En ese sentido, Bunker sostuvo que el factor principal “es la desafección estructural de las personas que viene ocurriendo desde el año 2000, con un aumento significativo de la abstención, cada vez vota menos gente, hay menos gente interesada en participar y ahora hemos llegado al punto más bajo, lo que demuestra que la gente no quiere participar en política porque encuentra que hay un problema con el sistema”.

Asimismo, expuso que “otra razón son los factores coyunturales, que también explican la magnitud de la caída en esta última elección y tiene que ver con cosas que han pasado en los últimos cuatro años, como los casos SQM, Penta y Caval, que sirven como ejemplos de la crisis de legitimidad, de que a la gente no le gusta la clase política”.

Desencanto y desprestigio
Por otra parte Álvaro Acuña, académico del Departamento de Gestión Empresarial de la Universidad del Bío-Bío, manifestó que la población chilena está desencantada y que “existe un alto nivel de desinterés por la política en general, por el sistema político y más por los partidos, entonces, mientras no exista un proyecto que englobe más que la política partidista, difícilmente vamos a tener mayor participación”.

Además, el profesional le atribuyó una importancia relevante a los factores coyunturales. “Se correlaciona con lo anterior, porque los casos de corrupción o los errores del Servel tienen relación con los partidos políticos en los cuales se creyó en 1988, cuando eran las instituciones mejor evaluadas del país”.

Sin embargo, Acuña desestimó que los cambios a la propaganda puedan haber tenido una influencia significativa en la menor participación: “es un caso estudiado a nivel de marketing, tanto en las empresas como en marketing político, y es que si el producto no es bueno, por mucha propaganda que tú le hagas, la gente no lo va a comprar, entonces, no podemos culpar a la limitación de la propaganda de la mayor abstención. Cuando en 1988 hubo una alta participación es porque había un sentido detrás de eso, y ese sentido se ha ido perdiendo, ese sentido de la conciencia ciudadana de mejorar la calidad de vida, eso se ha ido perdiendo, entonces, hoy se ve que se busca el poder por el poder, los políticos están ahí para tener un mercado laboral para ofrecerle a sus correligionarios, y la gente lo ve, la gente está más informada”.

“Stakeholders” y desilusión
Una mirada similar expresó la experta en marketing político e investigadora de la Universidad del Bío-Bío, quien hizo una diferenciación entre factores externos e internos.
“Hay una tendencia a nivel mundial la mayor abstención porque cada vez más la gente descubre otras formas de participación ciudadana y política, que van desde algo tan simple como protestar con un letrero hasta llegar a actos ilegales”, lo que incluye también a la participación en grupos ciudadanos que se organizan en torno a un tema o problema común, “y esa gente no ve la misma necesidad de expresarse a través del voto, y si tú miras quiénes son estos ‘stakeholders’ (grupos de interés), principalmente de grupos ecologistas, son gente relativamente joven, menores de 40 años, y esa gente, sobre todo aquí en Chile, no le costó y no sabe lo que costó el derecho a tener voto, entonces su experiencia de vida no valora el voto como los mayores de 50 años”.

A estos elementos, Pinchart sostuvo que se deben agregar “todas las embarradas del mundo político desde el regreso a la democracia hasta hoy... Si hoy revisamos las promesas del plebiscito de 1988, hay que preguntarse cuánta alegría llegó, ¿se cumplieron las expectativas de la gente?”.

En ese sentido, la académica destacó la necesidad de profundizar el perfeccionamiento de la democracia chilena, “y una forma de hacerlo es con el voto, es un camino que no debe dejar de existir cuando queremos que nos gobierne una democracia”, pero para lograr aquello postuló que se requiere un trabajo de los políticos y de los partidos más allá de las elecciones. “La gente se siente utilizada, yo he hecho muchos estudios, con jóvenes y adultos mayores, de por qué no van a votar, y todos coindicen en que los candidatos aparecen solo en las elecciones y después no se les ve más, y eso es algo que vengo escuchando hace 14 años”.

Al comparar las cifras de participación de ayer respecto de las elecciones de 2012, Pinchart expresó que “entra a jugar mucho la contingencia y desde que se asume el voto voluntario también es clave el hecho de que muchas generaciones no tuvieron educación cívica”, y recordó que durante la dictadura, Pinochet denostó constantemente a la clase política.

La experta mencionó, sin embargo, que no solo las instituciones políticas han perdido legitimidad, y le atribuyó una incidencia significativa a los hechos de corrupción que se han conocido en los últimos cuatro años: “a la gente la desilusiona, la gente siente que está luchando contra Goliat, entonces trae desencanto, y no nos podemos olvidar que el voto es algo netamente emocional más allá de todo lo que se diga (...) y si yo emocionalmente siento que no tengo nada que ganar y nada que perder, porque todo va a seguir igual, o sea no tengo riesgo en mi votación, eso determinará si ir o no a votar; y esto es tan preocupante en esta elección, porque no hay ninguna elección más cercana a la gente que la municipal; no nos olvidemos que más del 60-70% de la población es de estrato medio-bajo y muy bajo, y ésa es la gente que necesita de su municipalidad, y si esa gente ya perdió la esperanza, sí es preocupante”.

Finalmente, Pinchart sostuvo que el “grave” error del padrón tuvo influencia en la abstención, pero no tan grande como se ha querido plantear y que en ningún caso habría sido determinante. En cuanto a la restricción de la propaganda, dijo que también pudo haber incidido, “pero si ése fue el factor, qué bueno que se haya producido esta disminución, porque no podemos pensar que vamos a tener que elegir simplemente por caras bonitas o por quién tiene más recursos para instalar más palomas”.

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