Nuevo mapa del poder

Por: 08:45 AM 2016-10-24

La elección municipal de ayer -la décimo octava elección general y la séptima de su categoría desde la recuperación de la democracia- ha quedado marcada por la baja participación de una ciudadanía que mira con desconfianza a la dirigencia política en todos los ámbitos, incluso el local y que no encontró sintonía con las propuestas realizadas por los candidatos a alcaldes y concejales que compitieron en las 345 comunas a lo largo de todo el territorio nacional. A pesar de que el Servel dará a conocer la cifra final hoy al mediodía, con un 97% de las mesas escrutadas ya se calcula que la participación electoral alcanzó solo un 33,8% y la abstención un 66,10%. 

Tal tendencia se replicó en Chillán, donde la participación apenas alcanzó un 33,7% y en menor medida en San Carlos, Chillán Viejo y Yungay, donde se mantuvo bajo el umbral del 50%, llegando a 41,7%, 46% y 47,84%, respectivamente. 

Sin embargo, no ocurrió lo mismo en el resto de las comunas, donde pese a registrarse una baja respecto de 2012, se constata un mayor entusiasmo cívico, con porcentajes de participación que en algunas superó el 70%, como ocurrió en Trehuaco, Cobquecura y Ninhue.  

De todas formas, al revisar los últimos cuatro comicios municipales se constata un paulatino descenso en la participación ciudadana que obliga a instalar un debate profundo sobre la abstención como expresión política y deja para el análisis una serie de temas que a medida que pasen los días irán decantando y arrojando respuestas más certeras sobre las razones profundas que hay detrás de los resultados que hoy entregamos. 

En otro nivel del análisis, y como medición de las fuerzas políticas para próximos procesos electorales, estos comicios muestran que la Nueva Mayoría, desde una perspectiva país, perdió comunas emblemáticas como Santiago, Providencia y Maipú. Resultados de este tipo darán impulso a las opciones de la oposición de cara a las elecciones presidenciales y parlamentarias de 2017, y entregarán sustento a quienes plantean la continuidad de la coalición de centro-izquierda, desde la DC hasta el Partido Comunista, en un pacto electoral único.

En Ñuble, el mapa del poder también cambio, pero a favor de la coalición gobernante, que ganó 3 nuevas comunas, pasando de 6 a 9 municipalidades, mientras que Chile Vamos se quedó con 10 municipios, perdiendo cuatro. La sorpresa fue Poder Ecologista y Ciudadano, que obtiene dos alcaldías: Bulnes y San Fabián.

Una tercera capa de análisis nos sitúa en la contienda local, donde el alcalde Sergio Zarzar fue reelecto con el 56,8% de los sufragios, superando al Aldo Bernucci que obtuvo un 36,3%, a Enrique Jara que obtuvo 4,3% y a Hugo Guíñez que recibió poco más del 2,4% de las preferencias. 

¿Qué hay detrás de este resultado? Por una parte, debe ser interpretado como una aprobación a la gestión del actual jefe comunal, cuya candidatura se basó en sacarle lustre a grandes obras, como la terminación del Teatro Municipal, mientras que para Bernucci fue una dura derrota -la segunda a manos de Zarzar- que prácticamente pone fin a su carrera política y al viejo estilo de hacer proselitismo de la mano de las colectividades políticas tradicionales. 

Las elecciones municipales siempre son trascendentales dado que se elige al representante político más directo y cercano a la gente. La de ayer nos confirma que al fin y al cabo es el soberano voto del pueblo el que vale, aunque éste no haya entendido la posibilidad de transformar la democracia en una tremenda herramienta de participación y representación.

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