El litio no compite con nuestra agricultura exportadora

Por: Marcos Delucchi Fonck 2016-03-14
Marcos Delucchi Fonck

Director de la Universidad de Concepción.

Presidente Comisión de Energía, Colegio de Ingenieros.

Director de la Corporación Cultural de la Universidad de Concepción.

Director de la Incubadora de Empresas de la Universidad del Bio Bio.

Director de la Incubadora de Empresas de la Universidad de Concepción sede Chillán.

Director del Centro de Biotecnología de Concepción.

Director Diario La Discusión de Chillán.

Miembro del Consejo Superior de Innova Biobio

Miembro del Directorio de Bosques para Chile.

Miembro Comité de Atracción de Inversiones Extranjeras, CORFO

El vicepresidente de Corfo, Eduardo Bitrán, se ha esforzado en presentar al litio como el futuro reemplazante del cobre.

Al respecto, un excelente artículo escrito para Bloomberg por Liam Denning informa que en 2012 el valor del litio era de US$4.800, pasando a US$5.000 el 2013, US$5.300 el 2014 y notables US$6.800 el 2015. Incluso proyecta US$8.000 para 2016, US$8.800 para el 2017 y luego un periodo de baja a US$7.500 para el 2018, US$7.000 para el 2019 y finalmente US$6.500 para el 2020.

¿Por qué este ciclo de alza y luego una declinación en el precio? Pues es solo la natural respuesta al balance de oferta y demanda en el mercado de este mineral no metálico. Esto es producto del estímulo de la Corfo de entregar en concesión mayores permisos de explotación de yacimientos en el salar de Atacama para Rockwood, rival de Soquimich. La empresa norteamericana podrá más que duplicar su producción actual y entrar en operación justamente a finales del año 2017, haciéndose sentir la mayor oferta en 2018.  

Chile gana al conseguir una inversión extranjera de entre US$400 a US$600 millones en 4 años. En su contrato, desde 1975, Rockwood no paga royalty a Corfo y SQM paga un 4,8% fijo. Rockwood ahora pagará un royalty variable creciente sobre las ventas de litio de hasta 40%. A cambio de esta gravosa condición tributaria, Rockwood obtiene la concesión hasta por 70.000 toneladas al año frente a sus 24.000 toneladas actuales.  

¿Pero estas cifras, que constituyen una buena negociación de Corfo, son realmente comparables a la baja que hemos tenido en nuestras exportaciones de cobre, de casi US$12.000 millones al año? 

El volumen mundial en todas las formas de uso del litio, desde las baterías, medicamentos, lubricantes hasta la agricultura, no es de más de 160.000 toneladas. SQM con sus 38.000 toneladas -de sus 48.000 de concesión- exporta US$212 millones anuales y tiene una participación del 27% del mercado mundial. Citibank estima que la venta mundial de autos híbridos subirá de las 150.000 unidades actuales a un millón en 2020, lo cual generará una demanda adicional de 66.000 toneladas de litio calidad batería.

El gobierno chino, muy preocupado por los altísimos índices de contaminación atmosférica, se ha propuesto producir 5 millones de autos eléctricos para el 2024. Por tanto, si no aparece otro uso para el litio, la demanda automotriz en el mejor de los casos significará, de aquí a 2024, 10 veces las exportaciones anuales de SQM, es decir unos US$2.100 millones.

En una semana de bloom de algas se perdieron 90.000 toneladas de salmones que debieron ser procesadas para generar harina de pescado. Se produce una disminución de estas exportaciones de US$500 millones.

Es válido preguntarse si no será más beneficioso para el país usar ese royalty minero y los recursos para estimular proyectos eléctricos en mejorar nuestra agricultura y aspirar a duplicar nuestras actuales exportaciones agropecuarias. Esto sería pasar de unos US$11.000 millones anuales a US$22.000 millones, aproximadamente la pérdida del cobre. Si a Corfo le preocupa el uso de la energía solar, recordemos que aún no se ha inventado nada más eficiente de conversión energética a partir de la energía solar que la fotosíntesis. Por otro lado, el duplicar las exportaciones agropecuarias permitiría absorber con creces los 55.000 puestos de trabajo que ha perdido la minería desde que empezó a bajar el precio del cobre. Pensemos en grande, usemos nuestras ventajas comparativas.

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