[Editorial] Percepción ambivalente

Por: Fotografía: Agencia Uno 08:05 AM 2016-03-14

Siete de cada diez jóvenes toman alcohol. Los horarios para beber comienzan cada vez más temprano y se busca “cantidad” por sobre “calidad”. 

Estas son algunas conclusiones de la Encuesta Mundial de Salud Escolar realizada en Chile por el Ministerio de Salud y la OMS. En el estudio, el 25,9% de los adolescentes responde afirmativamente cuando se le pregunta si se ha emborrachado en más de una oportunidad. 

Por su parte, el último Estudio de Drogas en Escolares del Conace aporta datos inquietantes, sobre todo en materia de la percepción del consumo. En promedio, los jóvenes comienzan a beber entre los 13 y 14 años, cuatro de cada 10 adolescentes entre 8° y 4° medio declara haber consumido alcohol recientemente y el 45% considera que consumir alcohol no crea adicción, lo que parece ser una manera de racionalizar una conducta a fin de persistir en ella. 

Sin embargo, esa respuesta se contradice con la creencia, manifestada por el 71% de los jóvenes, en que las bebidas alcohólicas afectan la salud. La dualidad de opiniones registradas, calificada como “ambivalencia” por los autores del estudio, constituye un signo de inseguridad en cuanto al comportamiento y su evaluación.

En otro plano de análisis, es indudable que resulta preocupante que el 87% reconozca haber tenido experiencias de “descontroles pasajeros” a causa de la bebida y el 36% admita haber llegado hasta el límite de no recordar los actos cometidos. 

Es oportuno señalar que esos trances se promueven en determinados grupos y en el curso de situaciones que los protagonistas juveniles viven sin experiencia ni confianza en saber encararlas con acierto, razón por la cual acuden con frecuencia a la bebida como una sustancia salvadora. 

Las consecuencias que siguen a la ingesta de alcohol, considerando siempre el grupo adolescente-juvenil, se concretan en dificultades para cumplir horarios de trabajo o estudio, concentrar la atención en un problema y la disminución de la motivación necesaria para encarar sus obligaciones.

Si buscamos una información más amplia sobre otros aspectos involucrados hay que aludir a los riesgos de las conductas que desembocan en intoxicaciones alcohólicas. Los expertos en salud y en seguridad vial señalan que la relación entre jóvenes, alcohol y accidentes de tránsito es directa, a tal punto que éstos son su primera causa de muerte en el segmento 15-29 años. Otro dato revelador es que durante el período 2005-2015 en el país fallecieron 4 mil jóvenes producto de siniestros de tránsito, en el 98% de los casos la principal causas fueron el consumo de alcohol y el exceso de velocidad. En palabras simples, nada mata más jóvenes chilenos como manejar bajo la influencia del alcohol.

A nivel psicológico, el consumo abusivo de alcohol entre los adolescentes se va gestando con la incidencia negativa de factores como estados depresivos o bien sentimientos de inferioridad. Es decir que, mientras una persona joven normalmente busca adaptarse a nuevas situaciones mediante esfuerzos adecuados, el que recurre al alcohol apela a un medio que transitoriamente cambia su condición psicofísica.

En suma, beber con la expectativa de superar debilidades conduce a mayores riesgos. La creencia de que el hábito de beber tempranamente no crea adicción debe ser desechada por falsa. En ese sentido, es digna de ser considerada la conclusión de los autores de los estudios antes citados, que coinciden en la importancia de promover campañas de prevención para los jóvenes con relación a la bebida. 

A los padres y familiares adultos les concierne actuar con firmeza para desalentar una conducta errónea de los adolescentes, antes de que se convierta en hábito. Son ellos los que tienen autoridad para hacerlo y de ellos es la obligación moral de efectuarlo.

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