La olvidada historia del estreno de Ñublense en el fútbol profesional

Por: Rodrigo Oses Fotografía: Victor Orellana 2016-04-11

En 1958 el elenco de los diablos rojos compitió en el Campeonato Regional con un gran apoyo de su hinchada

El 6 de febrero del 59’ la Asociación Central de Fútbol decidió el ingreso del cuadro ñublensino al profesionalismo

“En nuestra época era sufrida la cosa, se jugaba por amor a la camiseta y por unos pesos”, recuerda Óscar Romero, “Romerito”, uno de los jugadores emblemáticos de los primeros planteles de Ñublense en el profesionalismo.

El ingreso de Ñublense al Campeonato Regional en 1958 estuvo marcado por el sacrificio y el masivo apoyo de la hinchada chillaneja.

Por eso el club no tardó en solicitar a la Asociación Central de Fútbol su acceso al profesionalismo.

Había un argumento de peso. Los hinchas llegaban en masa a alentar a un equipo que despertaba adhesión en todo Ñuble. Para muestra un botón: Una tarde de junio de 1958 los diablos rojos recibieron a Naval con 6.302 espectadores e igualaron uno a uno.Por eso finalizado el torneo regional, la dirigencia ñublensina, encabezada por el capitán de carabineros y representante del club en Santiago, Eduardo Gordon Cañas, comenzó las gestiones en la capital.

Junto a él, en febrero del 59’, hizo lobby Óscar Fuentealba Pérez, ex presidente de Ñublense y clave al frente del club fue el incansable trabajo de Lautaro Vásquez.

Las gestiones surtieron efecto porque la noche del 6 de febrero de 1959 la ACF decidió el ingreso de Ñublense al fútbol profesional desatando una fiesta en la hinchada ñublensina. Así lo consigna la revista “Ñublense, Vamos a ganar! escrita por el desaparecido periodista Mario Landa, en 1976, tras el primer título del club.

La gestión de Avendaño
El presidente del club que preparaba su debut en el profesionalismo, Mario Avendaño, oficial de ejército que arribó en 1944 proveniente de Linares, en vísperas del inicio de torneo del Ascenso, cuenta que viajó a Santiago a buscar a jugadores de la U. de Chile, Colo Colo, Palestino y Unión Española, para armar el primer plantel profesional, quienes se sumaron a los que venían de la temporada pasada en el Regional.

“En ese tiempo no había ayuda de nada, nosotros teníamos que pagar los sueldos, los viajes a Coquimbo, Santiago, las estadías. Yo siempre me ligué al Mercado, que era un gran cooperador de Ñublense, a los carniceros que eran buenos socios”, cuenta Avendaño.

Tras ser aceptado, Ñublense se comprometió a tener una cancha empastada. Por eso el estadio Seminario Padre Hurtado asomó como alternativa aunque debía ser dotado de césped. El Municipal, en tanto, era un arenal. “La gente donaba y traía champas de pasto”, agrega Avendaño, quien viajó a Santiago para ir a buscar un DT y jugadores pues sabía que los “profesionales de  mejor nivel” estaba en los clubes del norte y no en el Regional.

Le recomendaron al entrenador Martín García que había finiquitado su contrato con Unión Española. Y trajo a jugadores emblemáticos como Charles Villaroel de Colo Colo y Ramiro Rojas de Unión Española.

Vio a Luis Venzano jugando por la U en un amistoso de noche y quedó sorprendido. Por eso fue contratado, en reemplazo de Manuel Astorga.

Cuando Ñublense ingresó al profesionalismo, Chillán siguió teniendo representación en el Regional ya que el Deportivo Unión se fusionó con Español para formar el Unión Español. Cuando Ñublense jugaba fuera, Unión Español lo hacía de local, equipo que se disolvió y del cual emergió Luis Pérez, el recordado arquero que jugaba con dos dedos menos. “Era bajo, pero ágil, gran arquero, al igual que Venzano”, evoca Avendaño.

Los primeros partidos de Ñublense fueron de visita, mientras se acondicionaba el recinto del seminario que fue estrenado con el triunfo del rojo ante Green Cross por 2-1 con dos tantos de “Malloco” Pérez. 

Fue una tarde fría, con viento y lluvia, con 3.170 espectadores y el arbitraje de Dano Morales.

LA DISCUSIÓN de la época asegura que el lodo llegaba a los tobillos a la multitud. Ese día fue hubo fiesta en Chillán, pues los hinchas por fin veían en Chillán jugando en el profesionalismo a Ñublense.

“La cancha era de tierra y tuvimos que ponerle pasto, camarines y una tribuna para 2 mil personas, le hicimos un camino de ripio que nos regalaba la gente, en camiones, habilitamos un camino por Avenida Francia”, evocó Avendaño.

Las primeras seis fechas el club las disputó fuera de Chillán, mientras la comunidad organizaba la “Campaña del Tablón” para dotar de tribunas al estadio.  El primer amistoso lo disputó con Unión Española. Incluso recibieron en el estadio municipal, que era un arenal, al mismísimo Ballet Azul de la Universidad de Chile.

Los diablos rojos se impusieron por 1-0 y los hinchas festejaron ingresando a la cancha para abrazar a los jugadores. De ese equipo brillaron el Mastrito Monroy, Montt y otros que venían del Regional.

“Era un equipo con vergüenza deportiva”, ha recordado en varios oportunidades el ex portero Luis Venzano, el primer cuidavallas de la era profesional que arribó desde la Universidad de Chile, en reemplazo de Manuel Astorga.

En esa época se jugaba por amor a la camiseta porque los recursos escaseaban. Jugadores recuerdan que estuvieron cinco meses impagos y recuerdan que vivían gracias a la buena voluntad de la gente de la pensión, de la gente del mercado, que les regalaba alimentos y de los socios que los invitaban a almorzar.

“Era muy sufrido. Llegábamos estilando bajo la lluvia a entrenar, entrenábamos duro con el agua hasta arriba de los tobillos y no siempre pagaban”, recuerda Orlando Muñoz, lateral proveniente de la U. de Chile.

Estreno oficial
El primer partido oficial de Ñublense en el Ascenso se disputó en Santa Laura el domingo 19 de abril de 1959. Los diablos rojos vencieron a Iberia por 4-0 con esta alineación: Luis Venzano; Sánchez, Homero Cortez, Claudio Gonzalez, Ramiro Rojas, Charles Villarroel, Garrido, “Nocho” Silva, “Malloco” Pérez, “Pailón” Abelloy Mejías.Los goles fueron obra de Abello y Pérez, en dos oportunidades cada uno. La agencia UPI de la época, narró que “con lo poco visto hoy, el cuadro sureño se ve como un seguro candidato para el título de campeón. Pese a vencer por cuatro a cero, no mostró su verdadera capacidad.”. Así comenzaba su sufrida historia en el profesionalismo. En 1959 Ñublense terminaría en el octavo lugar.

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