Pese al alivio para el agro, las lluvias no hacen olvidar la sequía

Por: José Luis Montes 09:50 PM 2016-10-22

Franca alegría y esperanzas expresaron respecto a las precipitaciones de septiembre-octubre que superan los 60 milímetros -volumen que reemplaza un par de buenos riegos- representantes de los principales cauces de la zona. Aunque en la suma final, Salvador Salgado, Francisco Saldías y Héctor Jaque, de las juntas de vigilancia de los ríos Ñuble, Diguillín y Chillán, respectivamente, están más preocupados por las estadísticas, que hacen prever un potencial escenario de sequía extrema para este verano.

El déficit de precipitaciones supera el 60% respecto de un año normal; canales del río Chillán que simplemente no pudieron abrir esta temporada; el alto Diguillín declarado en turno prematuramente y la escasa nieve en cordillera, son antecedentes elocuentes que justifican su actitud.

Margarita Letelier, la presidenta de los regantes del Río Ñuble, con su sentido del humor habitual, dijo en septiembre que a pesar de los antecedentes y las tendencias estadísticas, “si cae una lluvia a la semana de aquí en adelante, no se va a tener problemas de sequía”. Casi fue una cábala, pues si bien no ha sido una lluvia semanal, la intensidad y la periodicidad de las precipitaciones últimas, han sido benéficas para los cultivos anuales, las praderas y la agricultura en general.

Héctor Jaque, del río Chillán, estima que el agua disponible del cauce solo va a llegar hasta noviembre-diciembre y teme que pueda estar hasta peligrando el caudal ecológico. La situación se agrava, comenta, con una acumulación inusual de casi una década de años secos.

Principales cauces
Salvador Salgado, del río Ñuble, señala que con el cambio de clima, predecir lo que va a pasar es una lotería, pero que los indicadores y las proyecciones estadísticas hasta mediados de octubre son preocupantes y el comportamiento hídrico se acerca al de la temporada más seca de la que haya registro en la zona.

Francisco Saldías, en tanto, hace énfasis en que los regantes del Laja-Diguillín, que son los menos afectados ya que cuentan con una megaobra de riego, deben hacerse eficientes en el uso del agua. Afirma que en su zona se han restringido los cultivos, pero que se les ha asegurado riego para este verano. Señala que las autoridades de la DOH han comprometido que se contará con el agua necesaria a transferir del cauce del Laja al Diguillín a través del canal construido a este objeto.

Además de coincidir en los beneficios de las últimas lluvias y en que el agua de riego está siendo cada vez más escasa en la provincia como consecuencia del cambio de clima, los entrevistados coinciden en que uno de los emblemas de Ñuble Región debe ser la construccción de  embalses. Esto, mientras La Punilla -al norte de la provincia- avanza imbatible, el Zapallar para la parte alta  -precordillera sur– corre a velocidad inusual y el Chillán escala en la burocracia de los preestudios.

Cifras que preocupan
En el Boletín Nº 3 de la Junta de Vigilancia del Río Ñuble, publicado a mediados de octubre, se afirma que: “las variables registradas en las estaciones meteorológicas de INIA Santa Rosa y CE Arroz San Carlos, en junio, agosto y septiembre, han sido los meses con mayor déficit, en comparación con 2015, y al registro histórico desde su puesta en marcha en el caso de Santa Rosa”.

Especifica que la precipitación normal para el mes de junio “es del orden de 182 milímetros, lo cual contrasta con los 10,6 mm. caídos el mismo mes del presente año, lo que corresponde a una diferencia de 94,2% menos de agua durante junio, y en agosto cercana al 70%. De igual forma, la estación CE Arroz San Carlos presenta durante junio de 2015 una precipitación de 89,7 mm, esta temporada solo alcanzó los 14,2 mm, existiendo un déficit de un 84,2%; igual de extremo es el mes de septiembre, con un déficit cercano al 90%”.

La conclusión es que se prevé menos recurso hídrico que en la temporada de riego 2015-2016: Los registros de monitoreo de caudales y precipitación, se acercan fuertemente a los mínimos registrados desde el año 1983 a la fecha, incluso a las grandes sequías de la décadas de los 60’ y 90. Hace mención también a la escasa acumulación de nieve en cordillera en relación a otros años.

Comparando
Hasta septiembre, por el río Ñuble han escurrido unos 2.011 millones de metros cúbicos, y la presente temporada solo ha alcanzado los 930 millones de metros cúbicos, es decir, un déficit concordante con la falta de precipitación del 54%. Si se considera como referencia la gran sequía de la temporada 1998-1999, en dicha oportunidad habían escurrido unos 770 millones de metros cúbicos, condición más cercana a la actual.

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