Migración de capital humano

Por: La Discusión 01:50 PM 2016-10-20

Una de las grandes debilidades de la economía local es la escasez de una masa crítica de profesionales y técnicos que permitan construir la futura Región de Ñuble. Es un desafío respecto del cual existe inquietud entre expertos, empresarios y también en algunas esferas del sector público, de hecho, es parte del diagnóstico realizado por distintas instituciones académicas que promueven la definición de una estrategia de desarrollo para la provincia.


Es necesario recordar que la existencia de capital humano calificado es un requisito para llevar adelante el desafío de diversificar la matriz productiva local y agregar valor a la producción, de la mano del emprendimiento, la innovación y la inversión, y por lo tanto, una herramienta clave para el crecimiento y el desarrollo.


En la práctica, sin embargo, las bajas remuneraciones que ofrece el mercado local son un desincentivo para la retención del capital humano. Según la Nueva Encuesta Suplementaria de Ingresos 2015, elaborada por el INE, la mitad de los trabajadores de Ñuble gana menos de $300 mil y un 70% menos de $450 mil.


Esto se traduce en preocupantes tasas de migración hacia otras regiones donde existen más oportunidades de crecimiento, como Santiago y Antofagasta, entre otras. Mediciones como la Casen o el mismo Censo han revelado que la mayoría de las comunas de la provincia ha reducido su población joven, lo que ha sido un factor determinante en las altas tasas de pobreza que exhiben. Casos como los de Ninhue, Trehuaco y San Ignacio son ejemplos claros de zonas rurales que dependen de una agricultura con bajos niveles de desarrollo y de las transferencias del Estado a la población, principalmente adultos mayores.


Es, sin duda, un círculo vicioso que requiere revertirse, pues la escasez de capital humano calificado reduce las opciones de generar nuevos emprendimientos, lo que a su vez significa menos oportunidades laborales. En ese sentido, la opción de esperar inversiones privadas desde otras regiones no puede ser la solución, pues por lo general, cuando éstas se concretan generan una demanda de mano de obra menos calificada, en rubros como el comercio o la agricultura extractiva.


No se trata de crear más empleos, sino de mejores empleos, y eso se logra en rubros que agregan valor, como la industria manufacturera, donde se inscribe la agroindustria, un área que se quiere potenciar desde el sector público, pero dicho objetivo no ha ido acompañado de herramientas potentes, sino más bien de proyectos piloto y de tímidos apoyos estatales, definidos centralizadamente en Santiago y Concepción.


Lógicamente, la creación de la región no constituye una solución por sí sola, pero sí es una oportunidad para definir estrategias que apunten a retener el capital humano y atraer profesionales para construir una economía que fortalezca e incentive la agregación de valor y el conocimiento.


En esta tarea el rol de la academia y del sector privado es muy relevante, razón por la cual se valoran aquellos esfuerzos por ofrecer carreras que responden a las vocaciones productivas de Ñuble y por avanzar en materia de investigación, innovación y desarrollo, pero los frutos aún están lejanos.


Lamentablemente, en época electoral este debate ha estado ausente, y por su parte, la ciudadanía parece no estar consciente de este subdesarrollo, y prefiere concentrar sus demandas en temas más urgentes, generando otro círculo vicioso electoral del cual los políticos son, en parte, responsables.


Ñuble necesita que sus autoridades y representantes no solo trabajen por los temas urgentes, sino que por los desafíos importantes, porque abordar la tarea de retener y atraer capital humano permitirá, en el mediano plazo, mejorar el estándar de vida de la población y abandonar el vergonzoso lugar que ocupa la provincia en el ranking de pobreza.

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