Las claves del éxito de la única fábrica de calzados de Ñuble

Por: Roberto Fernández Ruíz Fotografía: Víctor Orellana 10:45 PM 2016-03-12

Hace 19 años, Patricio Lizama Méndez y su esposa Violeta Valladares Aedo, emigraron de Concepción y se instalaron en San Carlos, donde instalaron la única fábrica de calzados que existe actualmente en la Provincia de Ñuble: Fábrica de calzados Leo.
“Nosotros teníamos una fábrica en Concepción, habíamos comenzado en 1986, pero en los años noventa comenzó a entrar calzado importado de China a precios muy bajos, que afectaron duramente a la industria local, muchas fábricas desaparecieron”, recordó Lizama.
Los acuerdos de libre comercio favorecieron la llegada de productos de los rubros textil y calzado, de distintos países, que diezmaron la industria local.
Además, deseaban abrir una sala de ventas, “porque nos daba rabia que los comerciantes nos compraban barato y vendían mucho más caro, eran ellos los que marginaban, pero en Concepción era muy caro tener una tienda, así es que comenzamos a ver en otras ciudades, como Lota, Chillán y San Carlos”, añadió Valladares.
Más que arrancar de una crisis, este matrimonio decidió reinventar su negocio, pues no solo abrieron su sala de ventas en enero de 1997 en San Carlos (Matta 281), donde también está su casa y la fábrica, sino que desarrollaron productos para segmentos específicos, como las plantillas y zapatos ortopédicos y sobremedida, calzado a pedido con tallas especiales, con modelos de huaso y rancheros, calzado escolar e infantil, entre otros, y afirman orgullosos que también han fabricado zapatos para artistas.
Conscientes de la importancia de la calidad del trabajo, cuando emigraron, también lo hicieron junto a un par de trabajadores: un cortador y un armador. Pero luego de poco tiempo, se regresaron, aunque alcanzaron a reclutar y capacitar a operarios en la zona, con experiencia en el rubro. El más antiguo ya suma 19 años trabajando con ellos.
Actualmente, dan empleo a cuatro personas en el taller y a tres en la sala de ventas, que es muy visitada por los locales, pero también por los turistas, explican. “Una vez vino un gringo y necesitaba urgente un par de chalas, pero talla 46, así es que en dos días le teníamos listo su encargo”, relató Valladares.
“Nuestro foco está en el cliente, no nos interesa que nos compre una sola vez y después no vuelva, por eso es tan importante la calidad del producto, la preocupación por los detalles, aspectos que se logran con un trabajo artesanal, como el que nosotros hacemos. Nuestros productos son hechos con cuero 100% natural, es cuero chileno, muy resistente a las temperaturas extremas. Son calzados para toda la vida, como antes, son cosidos y pegados, y después de años de desgaste, a lo más requieren de una media suela. Por algo tenemos clientes que nos prefieren por años, hay empresas que son clientes nuestros hace diez años”, explicó Violeta Valladares. 
Precisan que sus principales proveedores de cuero son las curtiembres de Talca, Chillán y Curicó.
Competitivos
Entre su oferta destacan, además, las carteras de cuero, las botas y botines, los cinturones y los accesorios.
Y los precios son competitivos en el segmento al que apuntan. “Hay algunos zapatos que usted encuentra a 60 mil pesos en el comercio en Chillán, en las grandes tiendas, y son de buena calidad, pero nosotros tenemos ese mismo producto, de igual calidad, a 40 mil pesos. Ésa es la ventaja que nos da el contar con una sala de ventas propia, porque se generan ahorros importantes, y además, no existe la intermediación”, justificó Patricio Lizama, quien además de ser socio, también trabaja en el taller, como cortador. Su esposa, en tanto, es la encargada de la sala de ventas, y también participa en la fabricación de carteras.
Lizama calcula que la producción promedio alcanza a 120 pares de zapatos por semana, es decir, 6 mil 240 pares al año.
Proyecciones
Pero lejos de felicitarse y descansar, este matrimonio sigue pensando en innovar y diversificarse, de hecho, han sumado a su hija al proyecto, quien estudia Diseño Industrial y apuestan por el aporte que hará al desarrollo de nuevos productos.
“Queremos diversificar nuestra oferta de productos, por ejemplo, añadiendo vestuario asociado al calzado”, explicó Lizama, aunque actualmente, el desafío más ambicioso es el de abrir una sucursal en Pucón.
“Pucón es una buena plaza, tenemos la posibilidad de abrir una tienda y creemos que nos puede ir bien, porque los productos que nosotros elaboramos también apuntan a ese segmento, por ejemplo, el factor artesanal es muy valorado por los turistas, y en ese sentido, los accesorios y carteras, con diseños originales, hechos a mano, podrían tener una buena salida”, argumentó Lizama.
En ese sentido, el giro comercial parece ser uno de los ejes del desarrollo futuro de esta Pyme, ya que han definido ampliar su oferta en la tienda mediante la incorporación de productos, como vestuario y zapatillas, comprados a terceros.

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