No llores por mí Región de Ñuble

Por: Claudio Martínez Cerda 2016-10-12
Claudio Martínez Cerda

Director Santa María la Real-Chile
Estudios Universitarios: Universidad de Chile.
Postítulo: Magister en Administración Pública. Instituto Universitario Ortega y Gasset, Madrid, España, 1999. Universidad de Sevilla, España, 2003. Subdirector Administrativo de Gendarmería de Chile, 1991 – 1993. Director Nacional de Gendarmería de Chile, 1993 – 1997.

En algunas encuestas encargadas con motivo de la elecciones municipales y en reportajes sobre el tema, se mencionan alternativas de quién podría ser el futuro intendente o gobernador regional de la Región de Ñuble. Esto en el contexto de la reciente aprobación de la elección directa de estas nuevas autoridades. 

Algunos de los mencionados, cual adolescentes ansiosos antes de una fiesta quinceañera, no solo se muestran dispuestos, si no que agradecen ser mencionados, se sienten reconfortados del reconocimiento. Más aún, vemos que algunos ponen arriba de la mesa cargos de similar característica ocupados anteriormente, aunque sin éxito. Otros, cual boys scouts políticos, que abundan a nivel nacional, dicen estar siempre listos. 

El gran olvidado de este espectáculo es el proyecto de la Región de Ñuble y lo único que alimenta es la percepción de la ciudadanía de que el envoltorio del proyecto encierra un botín apetecible. Porque la Región de Ñuble es un proyecto aún, recién en las próximas semanas lo votará la Comisión de Hacienda del Senado y contempla un periodo de instalación de un año. Solo en ese momento se podrá pensar en la elección de intendente o gobernador regional. 

En política no siempre a quién madruga Dios le ayuda y andar con el traje de novia en la cartera es poco decoroso. Por otro lado, la elección municipal en la provincia parecía un buen escenario para socializar los desafíos que se avecinan junto al proyecto Región de Ñuble. Era la oportunidad para un diálogo enriquecedor, de cara a los ciudadanos,  respecto a cuál es la visión y cómo en los programas de gobierno local se incorporarán iniciativas que fortalezcan el proyecto regional,  en temas tan cruciales como son la generación de empleo, la salud, la educación y la seguridad ciudadana, turismo y patrimonio, entre otros tantos. 

Son temas que exceden los límites comunales. A modo de ejemplo, el futuro hospital de Chillán será regional y el patrimonio cultural, histórico y paisajístico será de Ñuble en conjunto y la gestión desde el desarrollo local, tendrá impacto en la futura región y no necesariamente en una comuna en particular. 

Si bien se entiende la urgencia de los candidatos por la obtención del voto a corto plazo frente a un universo electoral igualmente cortoplacista, hay un segmento de la sociedad a la que le interesan los temas de futuro. 

Los líderes o quienes pretenden  serlo, no pueden renunciar a esta reflexión para  buscar exclusivamente el voto fácil o el voto  cautivo ideológicamente. De lo contrario están abriendo la puerta al populismo. En esa eventualidad,  el remedio será peor que la enfermedad. 

Los partidos políticos y los políticos tienen una responsabilidad mayor en este tema, y por lo tanto el espectáculo de probarse el terno antes de tiempo puede resultar como el cuento  de la lechera, en el cual terminaremos todos llorando sobre la leche derramada  y los problemas de la gente -como el desempleo estructural de la provincia o la falta de capacidad de retención de profesionales jóvenes- sigan eternamente sin solución. 

Aún es tiempo para que nuestros líderes, candidatos o no candidatos, profundicen una reflexión sobre los contenidos estructurantes del proyecto Región de Ñuble, y establezcan un diálogo franco y realista  con la comunidad, a fin de no vender falsas ilusiones, porque al fin y al cabo este proyecto más que un bienestar inmediato, lo que traerá  consigo es la oportunidad para que los ñublensinos  tengamos las herramientas y  competencias para construir nuestro propio  futuro. Para eso debemos prepararnos. Proclamarse candidato ahora parece de mal gusto y -por qué no decirlo- bastante ordinario.

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