Educación municipal

Por: 04:30 PM 2016-10-10

El inicio de la discusión del Plan Anual de Educación Municipal 2017 volvió a poner en evidencia el déficit de matrícula y económico que afecta a este sector en Chillán. Las transferencias ascenderían a más de 2.400 millones de pesos para permitir el funcionamiento de escuelas y liceos. 

Para el 2017, según antecedentes del propio Daem, los establecimientos administrados por la municipalidad no pasarían de 9.600 estudiantes, muy lejos de las optimistas proyecciones que hizo la autoridad y que daban cuenta de un robustecimiento del sector tras años de inversiones millonarias. 

Los números son contundentes respecto del mal estado de la educación municipal en la ciudad. Según reportes oficiales el sistema municipal ha perdido en cinco años 2.874 alumnos, pasando de 12.448 a solo 9.574. Este desequilibrio conduce a que las escuelas generen déficits importantes en la mayoría de los casos. 

El Liceo Narciso Tondreau es uno de los que exhibe un peor rendimiento. Su matrícula no supera los 230 alumnos, pese a que 8 años atrás llegaba a 1.500. Como contrapartida, el Liceo Marta Brunet ha ido escalando posiciones. Hoy tiene 774 estudiantes, un 8,4% más que el 2015. Además, este establecimiento que tuvo déficits por más de $196 millones el 2013, presenta en la actualidad una diferencia en contra de solo $23.003.173. Por otra parte, llama la atención que a pesar de los números rojos de la educación comunal, la cantidad de personal del Daem siga aumentado. 

El desequilibrio financiero que enfrentan los municipios por concepto de educación se repite prácticamente en todo el país, sin embargo el déficit de Chillán supera por lejos el promedio nacional ($300 millones) y revela nula capacidad de la autoridad local de controlar un gasto que no se condice ni con los resultados académicos ni con la matrícula existente. 

La capital de Ñuble exhibe una evidente sobredotación de profesores. La autoridad no ha trasparentado las cifra, pero se estima que serían aproximadamente mil, lo que arroja una cifra de un docente por cada 12 alumnos, un lujo considerando que en promedio los colegios particulares subvencionados tienen un maestro cada 30 alumnos. 

Como contrapartida, la educación privada subvencionada sigue aumentando su participación e incluso ahora los establecimientos que se sumarán a la gratuidad han salido a disputarle los alumnos más vulnerables, cuya subvención es mayor, utilizando estrategias muy poco ortodoxas, como regalos de artículos electrónicos para motivarlos a cambiarse. 

Ante este escenario de sostenida reducción de matrícula y sobre dotación de docentes, ¿qué le resta al municipio de Chillán de cara al futuro? La acción municipal ante este fenómeno pasa inevitablemente por ajustar la dotación de profesores, además de cerrar y fusionar escuelas y liceos. El razonamiento es claro: si hay menos alumnos matriculados (demanda), debe ajustarse la cantidad de profesores y también la infraestructura de los establecimientos municipales (oferta). Esto, sin embargo, en la práctica es un escenario muy complejo para las autoridades municipales, más todavía en un año de elecciones. 

Conviene entonces recordarle a quienes gobiernan Chillán, y a quienes aspiran a hacerlo, que su inacción ante un problema que se arrastra desde hace una década está afectando el bien común y las finanzas de la ciudad y -aunque impopulares- se requieren soluciones drásticas, pensando en el largo plazo, más que en los votos o la simpatía de organizaciones gremiales. 

Para ningún municipio es fácil dejar sin empleo a profesores, administrativos, asistentes y auxiliares de la educación, ni tampoco cerrar o fusionar colegios, sin embargo, la evidencia es contundente y no se vislumbra otra solución.

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