Milton Flores: “Fui el primer jugador en hacer una huelga de hambre”

Por: Marcelo Herrera Rodrigo Oses Fotografía: Archivo La Discusión 07:40 PM 2016-10-09

Diciembre de 1998. Tras el sufrido término del torneo, donde Ñublense nuevamente había salvado del descenso a Tercera, los jugadores, que arrastraban meses impagos, al menos mantenían la esperanza de que a partir del finiquito podrían quedar en condiciones de regularizar su apremiante realidad económica.

La esperanza se desvaneció de plano al concurrir a la sede de  calle Carrera, entre Avenida Libertad y Constitución. El inmueble estaba cerrado y sin ningún funcionario atendiendo, lo que no solo alertó a los jugadores. Cansado de las penurias pasadas todo ese año, Milton Flores, decidió tomar una medida extrema y, colchón en mano, protagonizar una recordada e inédita huelga de hambre frente a la sede. 

Casi 20 años después, el volante de aquel Ñublense, hoy gerente de Deportes Temuco, revive ese episodio además de su paso por el club ñublensino donde vivió una situación extrema pero que, asegura, fue un aliciente para el movimiento gremial de todo el fútbol, inclusive mundial. 

“Yo llegué el año 97 en calidad de préstamo desde Colo Colo a petición del profe Esaú, fue un año duro donde peleamos el descenso, nos terminamos salvando en la última fecha en un partido con Linares, después me pidieron que me quedara el 98 y yo también quise quedarme, se empezaron a hacer las cosas mejor, pero con el paso de los meses la situación económica del club se volvió precaria, había muchos problemas, no había condiciones para entrenar, se fue complicando todo, hubo momentos difíciles, pero aún así fue una muy buena experiencia y guardo muy lindos recuerdos de Ñublense”, recuerda quien fuera uno de los referentes de aquel plantel. 

Flores recuerda el contexto dirigencial de aquel entonces. 
“El 97’ estaba el profe Esaú y el 98’ también lo inició él pero terminamos con Eduardo Cortázar. En la dirigencia estaba Casiano Andrade quien estuvo una parte, no mucho, estuvo también Osvaldo Andrade, pero fue Reinerio Iraira quien terminó pagando los sueldos a fines de ese año”.

- ¿Cómo recuerda aquella precariedad que se vivía?
- Fue un momento también difícil del fútbol chileno, con paros de jugadores. Yo fui capitán de ese equipo y  me tocó vivir situaciones complicadas, hubo un momento en que llegamos a estar casi cinco meses sin cobrar, además de no tener un lugar fijo para entrenar, teníamos que deslizarnos a distancias no menores, había falta de indumentaria y eso obviamente afecta el rendimiento de los jugadores. No es excusa pero afecta. Hoy la realidad es distinta, yo estuve hace poco dejando a un jugador a Chillán a préstamo desde Temuco, Piero Campos, conocí el complejo de Ñublense y es hermoso, no tiene nada que envidiarle a cualquier centro de entrenamientos moderno.

- Uno de los hitos fue la huelga de hambre que protagonizaste por ser una medida hasta ese momento inédita. ¿Cómo se originó esa medida?
- Fue en diciembre del 98, llevábamos casi tres meses sin cobrar, nosotros íbamos a la sede y la encontrábamos cerrada, nunca había nadie. Yo tomo la determinación, me acuerdo que hablo con Carlos Soto, le explico la situación que estábamos viviendo y tomé la decisión de hacer una  huelga de hambre, principalmente porque no teníamos respuesta de nadie y sabíamos que íbamos a llamar a atención de los medios y seguramente alguien del club iba a aparecer, lo que ocurrió porque al día siguiente don Reinerio Iraira se acercó, pese a que no era de manera formal dirigente, pero al final terminó pagando las deudas que habían, que no solo era conmigo, yo eso lo hice por todos a quienes se les debía.

- ¿Cuál fue la reacción del plantel cuando comunicaste la decisión?
- Yo planteo la idea en una reunión con los jugadores, les dije que iba a tomar una medida drástica porque estábamos defendiendo los derechos de todos.Todos los compañeros de la época estuvieron conmigo. Yo no quise involucrarlos, fue una decisión personal como capitán, pero el respaldo que recibí fue irrestricto, todos estuvieron conmigo, se quedaron la noche completa, recibí muchísimos llamados de  jugadores que estaban solidarizando, me acuerdo que a eso de las tres de la madrugada llegaron del sindicato de recolectores de basura a llevarnos comida, fue curioso, les dije que no podía porque estaba en una huelga de hambre, pero se hicieron presente y como sindicato estaban muy preocupados por la situación que vivíamos. 

- ¿Cuántas horas estuviste sin comer?
- No alcancé a estar 24 horas, partí a las diez de la noche y al otro día como a las diez de la mañana se hizo presente don Reinero Iraira quien nos solucionó el problema. Pasé la noche afuera de la sede. 

-¿Qué recuerdas del impacto mediático considerando que era una medida inédita?
- Fue de hecho la primera huelga de hambre que protagonizaba un futbolista en el mundo. Fue bien particular, se generó ahí una instancia no menor, pero siempre me sentí respaldado por el sindicato de futbolistas y los jugadores en general, en ese tiempo me apoyaron jugadores que había tenido de compañero en Colo Colo, como Sergio Villegas que hoy es parte del sindicato y que también jugó en Ñublense, me recuerdo que nos llevó regalos y alguna ayuda económica, siempre fue valorable porque estábamos viviendo un momento extremadamente difícil quienes fuimos parte de ese plantel. No había plata, esa fue la realidad. 

“Me dio verguenza celebrar”
Milton Flores recuerda en lo deportivo la magra campaña del 97 que terminó en la dramática definición en Linares, mientras se jugaba en forma paralela Santa Cruz-Iquique en la sexta región. 

“Llegábamos a esa definición en Linares con una carga emotiva fuerte, entendiendo que además se tejió toda una historia antes del partido, porque hace un par de años Ñublense había descendido a Linares también en un partido de definición. Había mucho morbo y además por la rivalidad, llegamos con una carga fuerte, pero sabiendo que dependía de  nosotros obtener un buen resultado”, recuerda. 

- Pasó de todo en ese partido, penales atajados incluídos.
- Ese partido el profe Esaú, no sé si fue dos partidos antes, le dio la responsabilidad en el arco a Alfredo Bravo que era muy joven, y sacó a Julio Armentía, un argentino que después terminó en O’Higgins. Le da la responsabilidad a Alfredo que nos termina salvando porque atajó un penal en los últimos minutos y terminamos ganando dos uno así que fue particular desde todo ámbito ese partido. 

- El regreso fue bien particular también porque fueron recibidos como héroes.
- Si, eso es algo que en el camino lo hablamos con el profe y nos dio mucha vergüenza porque había muchísima gente en la plaza, habíamos varios jugadores que no queríamos pasar porque sentíamos que no había nada que celebrar, era en cierto modo una situación bien anómala, estábamos salvándonos del descenso, pero éramos recibidos como héroes, creíamos en ese entonces que teníamos una deuda tremenda con los hinchas 

- ¿Te marcó como jugador o persona tu paso por Chillán?
- Pese a la situación económica, en lo personal guardo gratos recuerdos. Mi hija es chillaneja, por lo que atesoro gratos momentos de Chillán y siempre los momentos positivos serán mucho mayores que los negativos. 

- ¿Sientes que la huelga sirvió para la actividad?
- Dejó un precedente, el otro día con Carlos Soto nos acordamos.

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