Destacan oportunidad de la futura región para reducir la pobreza

Por: Roberto Fernández Fotografía: Mauricio Ulloa 10:55 AM 2016-10-09

Los resultados de la Encuesta Casen 2015 conocidos esta semana revelaron que un 20,8% de la población de la Provincia vive bajo la línea de pobreza, por lo que si Ñuble fuera una región sería la segunda más pobre del país, después de La Araucanía, que exhibió un 23,6%.

Frente a estas cifras, que además confirmaron los preocupantes índices de pobreza en las comunas del Valle del Itata -declarada Zona de Rezago en marzo de 2015-, existe consenso entre distintos actores locales respecto de la oportunidad que representa la creación de la Región para reducir estos indicadores, definiendo una planificación adecuada que apunte a la creación de más y mejores empleos.

Factores
Entre los factores que se mencionan para explicar los altos índices de Ñuble destacan: la alta ruralidad asociada a una agricultura de subsistencia, la mala calidad de los empleos derivada de la baja calificación de la mano de obra, y el centralismo que ha impedido un desarrollo armónico del territorio.

Al comparar las cifras de 2015 con las de 2011 se observa un estancamiento, ya que la tasa se movió de un 19,5% a un 20,8%, lo que según el presidente de la Corporación de Adelanto y Desarrollo de Ñuble (Corñuble), Juan Ramírez, se puede atribuir a que “tenemos 21 comunas en su gran mayoría rurales, con muy pocas oportunidades de una mejor calidad en la educación y salud, con serios problemas de conectividad”.

Aunque Ramírez agregó que “hay un dato encubierto, pues existen muchas familias que  trabajan como temporeros, sin formalizar un contrato de trabajo, lo que  no contribuye a la hora de las encuestas”.

Desde el mundo académico, Ariel Soto, docente de la Escuela de Administración y Negocios de la Universidad de Concepción sede Chillán, expuso que “hay una alta proporción de esta pobreza que viene por falta de escolaridad. Pero eso es parecido en toda la región. Si hay que observar lo que destaca del resto de las provincias en las distintas dimensiones de la pobreza, es que Ñuble posee un mayor problema por falta de acceso igualitario, una carencia de seguridad social y falta de acceso a la atención de salud”.

El académico UdeC añadió que la nueva versión de la Casen incorpora nuevas mediciones de la pobreza multidimensional, “y en esto la provincia destaca, lamentablemente, en dos de ellas, al estar muy por sobre el promedio nacional: primero, en la dimensión en educación, donde es muy alta la proporción de población de la provincia que no ha terminado los años legales de educación, teniendo más de 18 años; y por otra parte, en la dimensión trabajo y seguridad social, hay una alta proporción de trabajadores que no cotiza y no es trabajador independiente profesional. Esto último declara una falencia en la regularidad y formalidad de las condiciones laborales, posiblemente asociado a la proporción de mano de obra dedicada a trabajos temporeros”.

Asimismo, el decano de la Facultad de Ciencias Empresariales (FACE) de la Universidad del Bío-Bío, Benito Umaña, planteó que estas cifras son el resultado de una conjunción de factores, destacando que en la provincia no se ha fortalecido la matriz productiva, es decir, no hay un desarrollo productivo que apueste por la diversificación y la agregación de valor, lo que se traduce en empleos de baja calificación y por lo tanto, bajos salarios. Según el académico, el bajo nivel de formación de capital humano es parte de este círculo vicioso, porque tampoco se fomenta el emprendimiento y la innovación.

Umaña añadió que la alta ruralidad -superior al 30%-, que se asocia con menor acceso a servicios y a tecnología, y a una agricultura que muchas veces es de subsistencia, son factores determinantes en el estancamiento de la reducción de la pobreza, sumado a un contexto económico caracterizado por una baja inversión, donde el centralismo nacional y regional no contribuye a la solución de estos problemas, impidiendo muchas veces una adecuada focalización de políticas públicas.

Desde el Gobierno, sin embargo, existe una mirada distinta, pues en opinión del seremi de Desarrollo Social, Juan Eduardo Quilodrán, no es correcto hablar de estancamiento en la reducción de la pobreza, “porque entre los años 2011 y 2015 disminuyó un 1,3%, lo que no deja de ser una tendencia sostenida a la disminución estadísticamente significativa”.

La autoridad expuso que “en diálogo con mi colega de Economía, el seremi Iván Valenzuela, convenimos que nuestra región es una economía abierta y hace más de una década que factores internos y externos nos han afectado. Él nombró dos, por dar algunos, la crisis Subprime de 2008 y el 27F en el 2010. Si a eso le agregamos otros factores asociados a la economía, desemboca en que el promedio de ingresos sea inferior al nacional”.

Nueva región
En lo que sí existe consenso es que la creación de la Región de Ñuble es una oportunidad para focalizar los esfuerzos públicos en incentivar un modelo de desarrollo equitativo en el territorio, de manera de no replicar el centralismo que hoy existe en la Región del Bío Bío.

“El principal desafío de la próxima Región de Ñuble es fomentar el desarrollo endógeno del territorio fomentando las actividades propias de la zona, como sería la producción agrícola y de servicios, con la finalidad de fortalecer su economía de adentro hacia afuera, para un desarrollo sustentable y perdurable en el tiempo”, afirmó Quilodrán.

A ello, el presidente de Corñuble añadió que salir de las malas cifras se puede lograr con “un trabajo asociativo entre el mundo público y el privado, que estoy convencido que con  la creación de la futura región mejorará la empleabilidad y la productividad, y con ello se mejorarán los ingresos”.

En ese sentido, Ramírez manifestó que “el mundo privado tiene absoluta relevancia en el combate a la pobreza, pero para ello hay que generar las oportunidades para que capitales y empresas se puedan instalar en nuestra provincia, incentivándolos con menos burocracia estatal y ojalá con algunas franquicias en el pago de patentes y tributos. Y así, con ello, ser más competitivos con otras regiones, logrando la retención de capital humano y por ende, mejores rentas para nuestros habitantes”.

En esa misma línea, el seremi de Desarrollo Social anticipó que “la nueva división política, que se concretará cuando Ñuble sea región, también conllevará una división pública administrativa, lo que traerá consigo un aumento en el empleo, que en conjunto con el aporte laboral de las industrias silvoagropecuarias pueden concentrar que Ñuble sea un foco principal de la producción nacional y para la exportación en fruticultura, horticultura, frutales menores y viticultura, donde destaca con variados productos”.

Aunque desde la perspectiva de Benito Umaña, la creación de la región por sí sola no solucionará el problema y advirtió que se debe tener cuidado con la generación de expectativas: “vamos a ser una pequeña región, lo que puede ayudar a que podamos crear programas piloto, porque tenemos que hacer las cosas nosotros y no esperar a que vengan de afuera a solucionar nuestros problemas”.

El académico UBB fue enfático en que la creación de la región es una herramienta y no un fin, y postuló que los actores locales deben trabajar unidos para aprovechar esa oportunidad, sumando las voluntades del sector público, del privado y de la academia. “Hay un desafío por delante, que es el trabajar en esta futura región de una manera distinta, más descentralizada y fortaleciendo la matriz productiva. Esta provincia tiene una mina de oro en el sector agroalimentario y también en el turismo”, comentó.

Y es que el problema de la pobreza tiene una directa relación con el crecimiento, añadió Umaña, por lo que planteó que se deben atraer industrias de los rubros agroalimentario, turístico y también de servicios y tecnología, para lo cual sostuvo que se está formando un capital humano calificado en la zona que hay que retener con este tipo de acciones.

Además, postuló que “hay que ponerle fichas a la innovación y al emprendimiento”, donde reconoció que hay recursos públicos, pero criticó el centralismo en su asignación, que afecta principalmente a quienes viven en zonas rurales, así como la falta de un seguimiento de esos programas.

En resumen, el decano de la FACE afirmó que la clave es “generar más empleos y de mejor calidad”, recordando que en el último tiempo se ha precarizado el empleo en la zona, con una alta proporción de empleos por cuenta propia. Por ello, recordó la necesidad de trabajar en el diseño de una estrategia de desarrollo provincial, que considere los cambios que supone la adopción de tecnologías, con mayor capacitación y educación, con más técnicos, porque “no hemos generado un programa de buen nivel que permita fortalecer la calidad del capital humano”.

Por otro lado, también le asignó un rol clave a la efectividad de los programas sociales, pero advirtió que “mucho más importante que dar pescado es enseñar a pescar”, por lo que llamó a ser cuidadosos en la entrega de incentivos, planteando que debe haber un apoyo a las familias más pobres, pero entregándoles herramientas, de lo contrario, se puede generar un círculo vicioso que desincentive el emprendimiento y el trabajo.

Comentarios