Chillanejo relata desde Florida cómo enfrentan al devastador “Matthew”

Por: Daniel González Acuña Fotografía: AFP 10:10 PM 2016-10-08

Después de estar cuatro meses viviendo entre estadounidenses he aprendido a conocerlos. Ahora sé que son personas gentiles y a la vez frías, calculadoras y buenos para el trámite… hasta tal punto que enervan… y eso, seguramente es porque su historia les ha enseñado a prevenir. 

Me encuentro en Gainesville, una ciudad que gira en torno a la Universidad de Florida (UF) una de las mas grandes de Estados Unidos que con sus más de 65 mil estudiantes hacen de esta ciudad una verdadera “ciudad universitaria”. Se ubica entre el océano Atlántico y las costas del golfo de México, en el norte de la península, la cual está marcada por tener un clima tropical que permite que en esta zona abunden los Aligátores y es por eso que esta zona se conoce popularmente como la “Gatorland” o tierra de Aligátores. Me encuentro realizando una estadía científica con el fin de aprender sobre técnicas de análisis de patógenos de fauna silvestre, pero he aprendido también de la cultura norteamericana, y mucho también de huracanes, eventos naturales y frecuentes por estos lados del globo, que también pasan a ser parte de su cultura.

El 1 de septiembre, me llegó al correo institucional de la Universidad de Florida, un correo electrónico avisando que se suspendían las actividades por la venida del Huracán Hermine. Ahora sé que los huracanes, también llamados ciclones tropicales, tienen su temporada que es en general en verano y otoño, justamente en estas fechas, les ponen nombres y son vigilados por una institución llamada “Centro Nacional de Huracanes” dependiente del Servicio Nacional Meteorológico de Estados Unidos, el cual se encarga de monitorizarlos y predecir el comportamiento es estos. Ellos también dan aviso a los medios de comunicación sobre los riesgos y medidas a tomar. 

El correo anunciaba que venía un huracán grado 4, que significa que los vientos superan los 210 kilómetros por hora, el máximo grado es 5, huracanes que superan los 250 kilómetros por hora. El huracán se acercaba a Gainesville y había que prevenir todo tipo de accidentes. Se había declarado la emergencia a cientos de condados, y la comunidad en general con una calma al borde del descontrol empieza una movilización que contagia. Se percibe mayor velocidad en las pistas, y los supermercados colapsan. Todos asumen que podrían quedar sin víveres, sin agua, luz y bencina. Compran agua envasada, alimentos no perecibles. Los tarros en los estantes de los alimentos desaparecen, se acaba el agua, el pan. Las bencineras con largas filas de autos que llenan los estanques y todos se preocupan de cargar los celulares asumiendo que pueden quedar sin luz durante semanas. Los enfermos crónicos se abastecen de remedios pensando en un cierre temporal de las farmacias. Las consecuencias de Hermine fueron desastrosas, hubo inundaciones en la costa oeste de la península de Florida, carreteras derrumbadas, y cientos de miles quedaron sin electricidad. Era el primer huracán que tocaba tierra en Florida desde el huracán Wilma en el año 2005. 

Otro mayor
Y si viví uno, tuve la mala fortuna que este año vino el segundo. Este miércoles nos quedamos sin pan y pasé al supermercado a comprar, día de semana y al mediodía es buena hora, me dije, estará vacío y será rápido. Sin embargo el supermercado estaba repleto. No entendía por qué, pensé que habían pagado a los jubilados o quizás era día de ofertas… pero más tarde entendería la razón. Pocas horas después, en mi oficina recibí un nuevo correo, anunciando la venida de otro evento parecido a Hermine, esta vez se trataba del huracán Matthew, un virulento fenómeno que se consideraba traer potenciales consecuencias a Gainesville, con vientos de más de 220 kilómetros por hora, avanzaba a 22 kilómetros por hora hacia el norte. Se había ordenado la evacuación de más de 2 millones de personas de la costa este de la península de Florida. El mismo aviso me llegó del colegio de mi hija Sofía, y en la radio y televisión no paraban de notificar sobre este huracán que se acercaba implacable, incluso llegaban anuncios cada hora al celular, era un huracán categoría 04 venía directamente a las costa este de Florida, pasaría por Miami, Jacksonville y su paso por Cuba y Las Bahamas había sido desastroso, solo en Haití ya se oficializaban 572 muertos, más de 20 mil viviendas afectadas severamente y 61 mil personas viviendo en refugios. El Presidente Obama declaró estado de emergencia en los estados de Florida y Carolina del Sur donde ya hay 600 mil hogares sin luz. Y para los que están en la costa este de la península de Florida este evento es realmente grave, los avisos son implacables y dicen textual: “Si las autoridades le han comunicado que debe evacuar su domicilio aún está a tiempo de marcharse, hágalo ahora, su vida puede depender de ello”. Y bueno, esto no es un juego, ahora estamos encerrados en casa, mirando como afuera no para de llover y ventear, esperamos pacientemente que este fenómeno se disipe y sea parte de la historia de los huracanes famosos del mundo. 

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