Más de 6 meses con síntomas deben soportar los alérgicos al polen

Por: Jorge Chávez Fotografía: Fernando Villa 10:05 PM 2016-10-08

A sus cortos tres años de edad, Ignacio Cerda ya sabe lo que es vivir con los síntomas asociados a la alergias primaverales.

Cuando tenía solo un año, sus padres detectaron que el pequeño mostraba intensas molestias nasales (principalmente picazón y flujos), en lo que sería la primera estación de primavera que le tocó vivir.

El historial médico del grupo familiar más cercano, en la que existen miembros que sufren de hipersensibilidad hacia ciertos tipos de especies vegetales, hizo que Natalia López, madre del menor, decidiera llevar a su primogénito a un médico para que le diagnosticara el mal que, anticipadamente, sabía que era alergia.

“Cuando era bebé se rascaba mucho la nariz. Le hicimos el test y salió que era alérgico al polen, a los ácaros y a los insectos, la verdad a casi todo”, comenta.

La joven madre asegura que la condición de su hijo hace que mantenga un especial cuidado con su salud, ya que muchas veces su rechazo a ciertos ambientes al aire libre escala a etapas más preocupantes con ataques casi asmáticos y con tos constante como si estuviera enfermo, situación que mantiene durante el periodo que va desde junio hasta enero o febrero.

Natalia confiesa que el pequeño Ignacio heredó lo que ella viene padeciendo desde que tiene uso de razón, y si bien cuenta que tiene controlada su situación, advierte que en los últimos años Chillán se ha convertido en un lugar menos amable para con los alérgicos al polen.

Hasta hace dos décadas aproximadamente, Natalia solía estar con los típicos síntomas de picazón de nariz, garganta y ojos por el lapso de uno o dos meses. En la actualidad, afirma que debe soportar hasta casi siete meses con la molesta sensación de resfriado.

La abundancia de plátanos orientales en las calles de Chillán, el cambio clímatico y el efecto que producen al hacer las estaciones más cortas y alargando la primavera, son los actores que Natalia identifica como perjudicial para ella y su familia.

Padecimiento
Las alergias son un conjunto de alteraciones respiratorias, nerviosas o eruptivas que se producen en el sistema inmunológico por una extremada sensibilidad del organismo a ciertas sustancias.

Comunmente suele expresarse y desarrollarse a temprana edad, como el caso de Natalia López y su hijo Ignacio Cerda; no obstante, hay casos en que la reacción se manifiesta en la etapa adulta.

El chillanejo Sebastián Yáñez afirma que si bien siempre ha tenido cierto rechazo a los ambientes primaverales, asegura que exponerse a ellos nunca pasaba de ser momentos de cierta incomodidad pasajera. Sin embargo, explica que hace dos años su alergia prácticamente se “desató”.

“A los 23 años empecé a sentir constantes dolores de cabeza, picazón e irritación de nariz, ojos y paladar y también mucha mucosidad”, precisa el joven de 25 años.
Fue tan fuerte el padecimiento de Sebastián, que al ser evaluado por un médico especialista supo que estaba con un cuadro cercano a la rinitis (inflamación de la mucosa de las fosas nasales).

“Yo soy alérgico a todo lo referente a la primavera como  el polen, pasto y polvo. Todas las noches tengo que tomar clorfenamina (usado para el tratamiento de síntomas de alergias respiratorias) y paracetamol (para el dolor de cabeza)”, recalca Sebastián y añade que los síntomas duran entre agosto y diciembre.

Condicionantes
De acuerdo al Departamento de Aseo y Ornato de la Municipalidad de Chillán, alrededor del 43% de los árboles ornamentales de la comuna son del tipo alergénicos, principalmente plátanos orientales y arces.

De los 14.000 árboles que existen en la ciudad los arces representan un 32% y el plátano oriental  11%, señala la repartición edil.

La reconocida dermatóloga local, Patricia Muñoz, señala que los árboles, las plantas, las malezas (especialmente las siete velas) y los pastos (como la ambrosía), son los  principales factores que originan condicionantes favorables a las alergias de primavera.

“El plátano oriental es un problema en el país y Chillán. Se usó mucho para ornamentar porque son árboles grandes y bonitos, pero dan mucho polen”, advierte.

Patricia Muñoz recalca que casi un 30% de la población tiene algún tipo de alergia y sostiene que la manifestación de los síntomas como picazón nasal, tos, estornudos, corisa y urticaria suele presentarse desde la niñez, pero aclara que hay casos en que solo de adulto uno se entera que es alérgico.

“Hay un porcentaje importante de la población que tiene el gen de la alergia, pero no se le ha expresado y que puede ocurrir en la etapa adulta; por eso hay gente que nunca fue alérgica y empieza a serlo de adulto porque se dio la condición para que el gen se exprese”, subraya.

Respecto al tratamiento de la afección, la magíster en Salud Pública y académica de la Universidad de Concepción (UdeC), Paula de Orúe, comenta que en el sistema público aborda las alergias de acuerdo al tipo de sintomatología.

“En los Cesfam la parte respiratoria son tratadas en las sala IRA y ERA; lo otro por consulta de morbilidad, si no es posible manejarla, se deriva a otorrino, oftalmólogo, inmunólogo, broncopulmonar u otra especialidad”, indica.

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