El centenario que une a Violeta Parra y Gonzalo Rojas durante el 2017

Por: Carolina Marcos 09:50 PM 2016-10-08

Era 1958 y Violeta Parra se preparaba para lanzar un nuevo tema. A diferencia de la línea folclórica que la había empujado a la fama mundial, la mujer exponía ahora un texto panfletario llamado “Los burgueses”. La letra de la canción había sido escrita por Gonzalo Rojas, el poeta a quien Violeta conoció por intermedio de su hermano Nicanor.

“He comido con los burgueses/he bailado con los burgueses/con los más feroces burgueses/en una casa de burgueses. Les he palpado sus mujeres/y me he embriagado con su vino/y he desnudado, bajo el vino/sus semidesnudas mujeres”, rezan las dos primeras estrofas del texto que Violeta llevó a la guitarra, y que con el paso de los años se convirtió en evidencia para corroborar que la integrante del clan Parra también se sumó a la veta discursiva de su famoso hermano, algo que hoy es palpable a través de varias publicaciones, incluyendo “Poesía”, libro de su autoría que está en la cima de los más vendidos en nuestro país.

Lo que Violeta no cantó fue la dedicatoria del poema, escrita al final de las estrofas por el Premio Cervantes: “A Violeta Parra que hizo estallar este furor monorrimo ese invierno de su Chillán de Chile el 59”. 

El vate chillanejo por adopción había conocido a Nicanor en el Liceo Barros Arana, donde Rojas llegó como inspector. Parra hacía clases de matemática y desde ahí se forjó una amistad que se extendió por varios años. Sin embargo, Rojas le dedicó un ataque poético en 1968, cuando el hermano de Violeta tomaba té con Pat Nixon en la Casa Blanca, que luego reeditó en su libro “Metamorfosis de lo mismo” (el año 2000). Nunca más se reconciliaron.

La poetisa de la música
El folclorista chillanejo Osvaldo Alveal fue testigo de la amistad que sí forjó Rojas con Violeta. Alveal, que conoció a ambos, cuenta que varias veces se vieron en Chillán junto a otros personajes de la poesía como Pablo Neruda. “Todos llegábamos a la casa de Mercedes Fernández de Benavente, quien era una secretaria del Liceo de Hombres y una amante de la cultura junto a su marido. En esa casa pudimos compartir con Neruda, Sergio Hernández, la misma Violeta y Gonzalo Rojas, entre varios otros. Era una especie de casa de la cultura”, recuerda. 

Pero hay más antecedentes que salen a la luz respecto de esta amistad y trabajo compartido. La investigadora Paula Miranda (experta en la vida de la sancarlina) escribe en “La poesía de Violeta Parra” la relación que ambos tenían. Ella advierte que trabajaron un vasto tiempo juntos, que él la motivó con lecturas y ella musicalizó algunas de sus piezas literarias. 

Esta misma publicación, cuenta con un prólogo de Gonzalo Rojas, entre otros destacados poetas como Pablo de Rokha, José María Arguedas, Pablo Neruda y el mismo Nicanor Parra, el hermano mayor que la sacó de Chillán para llevarla a Santiago a completar estudios y seguir trabajando en la música.

Y sin ir más lejos, ambos compartieron en la década de los cincuenta las Escuelas de Verano de la Universidad de Concepción, cuando Rojas era director de Extensión y Violeta era contratada por la casa de estudios para llevar a cabo la creación de un Museo del Folclor con el fin de rescatar la cultura tradicional de la zona. Durante tres años, Violeta Parra recopiló y compuso canciones, dejando en la UdeC un legado incalculable. En el marco del centenario de la artista, la casa de estudios inauguró una cátedra especial con el fin de honrar el trabajo que desarrolló hasta 1960. 

Este trabajo permitió que Rojas comenzara una promoción desinteresada no solo por la poesía y la música de la sancarlina, sino también, de su artesanía, cuatro años antes que llegara exponer al Louvre. Ambos artistas cruzarán de nuevo sus figuras a través de los respectivos centenarios que se celebrarán en todo el país para recordar el nacimiento de figuras que dejaron una huella en la cultura nacional e internacional. 

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