[Editorial] La pobreza en primer plano

Por: Fotografía: Mauricio Ulloa 11:05 AM 2016-10-05

Los resultados de la Encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional (Casen) 2015 para Ñuble reclaman preocupación por lo que está ocurriendo sobre todo en las zonas rurales, pues si bien el promedio de la pobreza registra una reducción de 8,7 puntos porcentuales entre 2013 y 2015, al pasar de 29,5% a 20,8%, si se compara con 2011 se observa un estancamiento, pues en dicha encuesta la tasa se ubicó en 19,5%. 

Lo mismo ocurre con la triste cifra de pobreza extrema, que afecta al 6,5% de la población provincial, es decir, a unas 32 mil personas. En esta dimensión hay una baja de casi 5 puntos respecto de 2013, pero es engañosa, pues el guarismo es superior en 1,7 puntos a 2011.  

De las 21 comunas que componen Ñuble, 19 tienen tasas de ruralidad superiores al promedio regional de 18%, y todas ellas exhiben índices de pobreza superiores al promedio nacional (11,7%), algunas incluso muy por arriba, como El Carmen que tiene una tasa de 44,5%, Cobquecura con 38,3% y Portezuelo con 38,2%. Igualmente, Coelemu, Ninhue, Ñiquén, Pinto, Ránquil y San Ignacio exhiben indicadores por sobre el 30%. 

Asimismo, y más preocupante aún, es que 18 comunas superan el promedio nacional de pobreza extrema (3,5%), es decir, el porcentaje de personas cuyo ingreso es insuficiente para satisfacer sus necesidades alimentarias; esto es, que pertenecen a hogares cuyos ingresos no son suficientes para costear una canasta básica de alimentos a sus miembros.

La Casen 2015 nos revela que 100 mil ñublensinos, la mayoría residentes de comunidades rurales, viven con lo mínimo no solo desde el punto de vista de los ingresos, sino que con muchas otras carencias, pues la encuesta también incorporó dimensiones como salud, educación, vivienda, ocupación y seguridad social que, en rigor, se asocian a la vigencia de derechos sociales esenciales, aquellos que no debieran estar vinculados a los ingresos de las familias, sino a la condición de ciudadano. De acuerdo a esta medición multidimensional, hay 16 comunas que superan el 20,9% del promedio nacional. Los peores índices se registran en Cobquecura (41,9%), Ñiquén (40,3%), Portezuelo (36%) y Coelemu (35%). 

Sin duda, estamos ante una mala noticia, pero que si algo positivo tiene es que ilumina una realidad que parece invisible a los ojos de autoridades que más que buscar explicaciones en la situación macroeconómica del país y crear falsas expectativas en torno a la Región de Ñuble, debieran admitir el fracaso de una buena parte de las políticas focalizadas. 

Y es que precisamente desde la política pública -en su alcance social y de promoción del emprendimiento y la inversión- es de donde debería esperarse una pronta respuesta para romper con el círculo de la exclusión que lleva a tantas familias a vivir resignándose a un futuro precario. 

Ocurrió en 2011, también en 2013 y hoy, nuevamente con la contundente evidencia que arroja la Casen 2015, el tema de la pobreza vuelve al primer plano y solo queda esperar que esta vez sí se movilicen voluntades para introducir estímulos a la economía local y se abra una luz de esperanza para aquellos que carecen de oportunidades y las herramientas necesarias para ser artífices de un mejor destino. 

Solo encarando comprometida y seriamente el desafío de tener una política pública especial para la ruralidad de Ñuble comenzaremos a dar los primeros pasos en la tarea de desarticular esta perversa pobreza estructural que se aferra con fuerza frente a la impávida mirada de muchos de sus principales responsables.

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