Cabeza fría

Por: Rodrigo Oses 2016-10-03
Rodrigo Oses

Felipe Albornoz fue el blanco de todas las críticas ayer tras el empate entre Ñublense y La Serena.

Su tempranera expulsión echó por tierra la planificación de Pablo Abraham y obligó a sus compañeros a luchar en inferioridad numérica ante un rival que maneja bien la pelota, pero no sabe noquear.

El canterano tendrá que sacar lecciones de su incursión en el equipo titular tras estar prácticamente “cortado” por el estratega argentino.

Lo primero, tendrá que aprender a serenarse y no ser presa fácil de la frustración para luego caer en la impotencia.

Eso es lo que demostró en un par de jugadas que enfrentó con las revoluciones pasadas y se ganó la primera amarilla. Luego, en su afán de justificar su presencia en cancha con ímpetu, lucha y jugando al límite cada balón, llegó tarde, bajó un rival y le perdonaron la vida.

Pero cuando se lanzó en busca de un centro y le pegó un planchazo al arquero, el juez no titubeó para mostrarle la segunda amarilla castigando su arriesgada maniobra.

Albornoz se fue a las duchas y perjudicó a su equipo porque jamás calibró sus ganas, porque emocionalmente mostró fragilidad y nadie ha trabajado ese aspecto desde su formación. Teniendo potencial, Felipe puede cometer siempre este pecado, si no se le apoya sicológicamente para enfrentar el desafío de ser titular con mayor inteligencia emocional. Este rasgo es el que necesita urgente trabajar con especialistas que el club podría reforzar en la formación de sus cadetes.

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