Sector de Quilamapu es uno de los más afectados con alza de robos

Por: Felipe Ahumada Fotografía: Mauricio Ulloa 01:50 PM 2016-10-02

El próximo martes, la Brigada Investigadora de Robos (Biro), haciéndose eco de una disposición a nivel regional, realizará el lanzamiento de una campaña preventiva relacionada con el delito de robo en lugar habitado, que es tal vez uno de los que genera peores secuelas síquicas, morales y sicológicas de todos aquellos ilícitos de tipo expropiatorio, puesto que las víctimas ven vulnerados sus espacios personales y que suponen como los lugares de máximo resguardo para la familia.

Este delito ha ido en aumento este año y además, se ha advertido que están apareciendo nuevos sectores como foco de los delicuentes, que en el caso de Chillán, se representa en el barrio Quilamapu, conocido por concentrar a gran parte de las familias con mayores ingresos, y que ha experimentado un fuerte aumento de estos robos.

De ello da cuenta el propio juez de Garantía, Carlos Benavente, quien asegura haber notado este aumento de delitos en los controles de detención y además, dice que “a mí también me entraron a robar hace poco. Se llevaron tres computadores, relojes y algunas joyas”, a lo que añade que “admito que pudo ser peor, porque solo sacaron lo que estaba en los veladores de mi pieza y nada más. Creo que deben haber visto algunos distintivos que me identificaban como juez de este tribunal y decidieron irse”.

Otra de las vecinas insignes del sector es la corredora de propiedades María Luisa Solar, quien destacó que solo la semana pasada se supo de un robo que afectó a una familia avecindada en calle Francisco de Goya. “Allí llegaron con un camión y se lo llevaron todo”, recuerda.

La empresaria, quien por su actividad suele tener reuniones con varios de sus vecinos, sabe que “lo que hacen es merodear el lugar, sobre todo los fines de semana, y tocan en las casas para preguntar cualquier cosa y en aquellas en donde no hay nadie, se meten”.

Perros envenenados o golpeados y cámaras ubicadas en el acceso destruidas, son algunos de los indicios de que la casa está siendo objeto de observación.
Pero si bien en este sector la mayoría cuenta con ingresos para instalar alarmas, cámaras o cercas eléctricas, e incluso guardias, han tenido históricamente una debilidad que hace poco empezaron a superar: la desorganización y la falta de comunicación vecinal.

“A veces no hay que confiarse de los implementos, porque los delincuentes saben eludirlos. En ese sector se tiende a ser más individualista y, claro, eso le da ventaja a los delincuentes”, explica el comisario Jorge Aguillón, jefe de la Biro, quien por contraparte asegura que “aquellos sectores en que los vecinos se avisan entre ellos cuando salen, se dejan los teléfonos o incluso arman sus grupos de Whatsapp para colaborar en la seguridad, son mucho más inaccesibles para el delincuente”.

A lo menos, en este barrio la utilización del Whatsapp ya comenzó como medio de resguardo. “Sé que eso es de gran ayuda, por algo lo están usando en sectores como Vitacura o Las Condes, en Santiago, pero el problema es que nosotros también necesitamos ayuda municipal, como por ejemplo, que aumenten los patrullajes o que mejoren la iluminación, que realmente no es muy buena”, advirtió Solar.

Otro de los puntos débiles es que “ese barrio sigue creciendo y,lamentablemente, por nuestra experiencia, sabemos que cada vez que se construyen nuevas villas, edificios o condominios se genera una fuga de información por parte de alguno de los trabajadores, quienes datean a los delincuentes haciéndoles conocer las rutinas de las familias vecinas”, apuntó el jefe de la Biro.

Casi nadie denuncia
Este año, dentro del contexto comunal, la Biro ha recibido 169 órdenes de investigar casos de robo en lugar habitado. Paralelamente, Carabineros suma 383 denuncias hasta el 28 de septiembre.

La PDI ha logrado resultados positivos en 76 casos y solo entre agosto y septiembre fueron formalizadas 24 personas por este ilícito, quedando en prisión preventiva todos ellos, menos un menor detenido el 16 de agosto, en Chillán Viejo. Destaca también que entre los detenidos había tres hombres y una mujer de nacionalidad peruana, formalizados el 19 de agosto.

El comisario Aguillón plantea que, a diferencia de lo que se ve en las bandas que practican el robo a locales comerciales, “estos no necesariamente son bandas especializadas”.

Respecto al nivel de violencia utilizado en los robos, la PDI aclara que “el promedio en Chillán es de un robo violento en lugar habitado cada año. El último afectó a un empresario que vive en los Jardines del Este, en febrero”.

El robo en lugar habitado tiene pena de crimen, por lo que generalmente los imputados quedan en prisión preventiva. “Sin embargo, en ese sector (Quilamapu) la gente es reacia a hacer denuncias, porque dicen que no se saca nada con hacerlo. Lo que hay que entender es que si hacen las denuncias, primero obligan a las policías a hacer más patrullajes en el lugar; y en segundo término, nos permitirían asociar causas diversas para un mismo grupo de asaltantes y así ayudar a la Fiscalía a conseguir penas mayores”, señaló Aguillón.

Pero el miedo ya está, “y la experiencia internacional demuestra que esto va en aumento siempre, solo espero que no se llegue tan rápido a lamentar muertes en estos robos”, cerró María Luisa Solar.

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