[Editorial] Plan Comunal de Seguridad

Por: 10:05 AM 2016-03-11

Más allá de los millones que entregará el Gobierno y a qué poblaciones se beneficiará, lo que hay que tener en cuenta es que cualquier programa que busque reducir los niveles de delincuencia, debe hacerse con la participación de los vecinos.

Según la última Encuesta Nacional Urbana de Seguridad Ciudadana (Enusc), la principal preocupación de los chillanejos es ser víctima de un delito. Incluso, más que perder el trabajo. Y si bien el porcentaje de personas que ha sido víctima de un delito llega a 22% y se puede considerar alta, es mucho más alta la percepción de inseguridad, al punto que casi un 40% cree que será víctima de un delito en los próximos doce meses. 
Por otra parte el recién creado Consejo Comunal de Seguridad ha recabado antecedentes en las 180 unidades vecinales que hay en Chillán, concluyendo que hay al menos 22 barrios donde el temor comunitario es mayor y está asociado principalmente a delitos como el robo con violencia, el robo de vehículos, el robo en lugar no habitado y el robo con sorpresa. 
De éstas y otras percepciones se hará cargo el Plan Comunal de Seguridad Ciudadana, que será ejecutado por la Municipalidad de Chillán durante este año y el próximo y que es financiado por la Subsecretaría de Prevención del Delito del Ministerio del Interior, que entregará a la ciudad 770 millones de pesos. 
No obstante, más allá de los millones y a qué poblaciones se beneficiará, lo que hay que tener en cuenta es que cualquier programa que busque reducir los niveles de delincuencia, debe hacerse con la participación de los vecinos, por lo que resulta acertado el ejercicio de escucha de las necesidades e inquietudes de cada barrio que está realizando el Consejo de Seguridad, pues parte de la premisa que los problemas son muy distintos entre uno y otro sector poblacional. 
La iniciativa, puesta en marcha a fines de noviembre pasado, debería significar una superación respecto del plan Chile Seguro del gobierno de Sebastián Piñera, que quedó al debe con Chillán. De hecho el único sector que se vio beneficiado con una iniciativa de carácter integral, el plan “Barrio en paz residencial”, fue la Población Luis Cruz Martínez, donde la inversión estatal permitió mejorar los espacios públicos y la iluminación, factores clave en la percepción de inseguridad de los vecinos. No ocurrió lo mismo con las poblaciones Río Viejo y El Roble, que también habían sido priorizadas, al igual que otros sectores donde se requieren intervenciones, pero tampoco calificaron por falta de recursos, como Vicente Pérez, Irene Frei, Los Volcanes, Ultraestación y Rosita O’Higgins. 
Ahora las expectativas están puestas en el programa que impulsa la actual administración, donde por una parte se corrigen errores de la política antecesora, pero lamentablemente -y como consecuencia de lo anterior- se constata una discontinuidad con lo que se venía realizando, reveladora de la ausencia de una mirada de Estado sobre el tema de la seguridad ciudadana, la misma que ha conducido a un trabajo poco coordinado y prácticamente nada integrado de las múltiples instituciones y diversas políticas que deberían apuntar al mismo objetivo, pero con caminos diferentes. 
En los próximos días se conocerán más detalles de su formulación y financiamiento, pero independiente de aquello, aumentar la comunicación de los vecinos con carabineros, atacar el tráfico de pasta base, mejorar los espacios públicos, fomentar la organización vecinal y hacerlos partícipes de la solución, deben ser lineamientos clave y permanentes para las autoridades municipales y policiales en el combate a la delincuencia. Y para ello, no es indispensable una nueva política pública o un millonario programa del Ministerio del Interior. Basta con buena gestión.

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