Caso de chillaneja desaparecida en Punta Arenas está por resolverse

Por: Felipe Ahumada Fotografía: La Discusión 09:45 PM 2016-09-29

Fue antes de que llegara el mes de mayo que el Ministerio Público de la Región de Magallanes se refirió por última vez, a través de los medios, sobre el estado de la causa que la Brigada de Homicidios de la PDI de Punta Arenas lleva sobre el caso de la desaparición de la profesora chillaneja Irma Solís Cruces.

En la oportunidad el fiscal de Punta Arenas, Eugenio Campos, dijo que “la investigación está entrando en tierra derecha”, y de inmediato se contactaron con la familia de la chillaneja, desaparecida en mayo de 2015 en esa ciudad.

En la oportunidad se les dijo incluso que en cuestión de meses podría haber un detenido. En adelante, se impuso la orden de no hablar en público de los detalles de la investigación.

Sin embargo, sí se supo que el pasado martes la Fiscalía volvió a convocar a la familia de Irma, la mujer que llegó hasta esa ciudad del sur para irse a vivir con su pololo, un funcionario de la Armada, y último que la habría visto con vida.

La reunión fue tomada con esperanza por sus padres y su tío, Eduardo Solís, quien siempre las ha oficiado de vocero ante los medios.

“Y lo cierto es que quedamos muy satisfechos. Como se sabe, hay prohibición de informar, pero sí puedo adelantar que se está muy cerca de llegar a la verdad”, comentó a LA DISCUSIÓN.

Es más, el tío anticipó que “si todo sale como lo han planteado, y si se dan las cosas, creo que será cosa de uno o dos meses más para que se cierre esta investigación y, tal vez, con personas detenidas”.

Las principales tesis
Uno de los factores que más complicaron a la familia de Irma, para poder entender la situación por la que pasó durante su estadía en el sur, fue el que ella les haya dicho que su viaje a Punta Arenas  era por motivos laborales, asegurándoles que había encontrado un trabajo como profesora en esa ciudad.

Sin embargo, cuando se puso la denuncia por presunta desgracia y comenzaron los trabajos para ubicarla, la PDI realizó un rastreo completo por los establecimientos educacionales de la comuna, determinando que ella no había sido contratada por ninguno de esos establecimientos educacionales.

Solo se certificó un pequeño trabajo en una biblioteca.

Poder armar el puzzle y encontrar las piezas que faltaban, como qué redes de amistades había hecho o en qué ocupaba sus días, supuso  un trabajo policial de tiempo completo.

Al menos, se llegó casi sin demoras a establecer que el pololo de Irma la había hecho pasar por malos tratos, temiéndose incluso que estos fueran físicos.

El aludido, uno de los primeros en ser entrevistados por la Brigada de Homicidios, ha negado cualquier vínculo con su desaparición.

Pero para la familia de Irma, jamás ha dejado de ser el principal sospechoso, sobre todo cuando en una de las reuniones pasadas sostenidas por ellos y la PDI ya les advirtieron que había muchos indicios que apuntaban a que en la desaparición de Irma había intervención de terceras personas.

Lo anterior deja de lado otras de las posibilidades indagadas por la policía: el suicidio.

Sin embargo, Eduardo Solís ya declara estar asumido respecto a que de hallarla, no será viva.

“Estoy tranquilo, ya que se ha podido descartar que ella esté secuestrada, o retenida, temas que no me dejaban ni dormir. Al menos ahora sé que está descansando en paz, porque sabemos que viva no está, aunque siempre uno quiere que la realidad sea otra”, concluyó.

Irma Solís tenía una hija, quien vivía desde pequeña con sus abuelos.

Ya ha pasado dos cumpleaños sin su madre, y se espera que para el próximo, al menos la acompañe la verdad.

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