No botes tu voto

Por: Ariel Reinaldo Soto Caro 2016-09-29
Ariel Reinaldo Soto Caro
Esc. Administración y Negocios Universidad de Concepción

Ingeniero Comercial de la Universidad de Concepción.Licenciado en Ciencias Económicas de la Universidad de Concepción.

Master of Sciences en Economía de Recursos Naturales y Medio Ambiente de la Universidad de Concepción.

Área de Especialización: Innovación y Recursos Naturales Renovables.

Si en el trabajo pudieras elegir a tu jefe: ¿qué cualidades querrías de él? Liderazgo puede ser una palabra clave. Pero: ¿es lo más importante? Seguro te gustaría que fuera un persona inteligente, hábil, incluso agradable. ¿Te gustaría que fuera una persona confiable y transparente? Imagina otra situación donde pudieras elegir tener un jefe corrupto, tirano y maquiavélico, a cambio de que este te prometa favores, o un trato especial por sobre el resto, en el futuro. Para algunos la decisión sería muy fácil. Para otros, no tanto. 

Estamos en plena carrera electoral para las municipales y se estrenan nuevas reglas: la nueva ley electoral. Estas reglas buscan la competición justa y transparente entre los candidatos. ¿Por qué transparente? Porque antes no lo eran. ¿Y por qué no lo eran? Eso lo sabemos todos, y los medios nos mantienen informados. Lo lamentable es que estas reglas solo “obligan” a los candidatos a corregir artificialmente su comportamiento, y a hacerlo “más limpio”, pero no cambia realmente su forma de pensar ni de decidir (el poder atrae este tipo de personas). Ahora los candidatos incorrectos se verán iguales que los correctos. Será un poco más difícil distinguirlos.

Todos recordamos de campañas anteriores (y en cualquier comuna del país) en que los candidatos ni siquiera cumplían con la fecha permitida para propagandear su candidatura. Lo que era algo público y ampliamente visible. ¿Serían correctos en lo que no era visible? Ese era un pequeño indicador de buen comportamiento. 

Hoy hay sanciones más fuertes para quienes violen lo reglamentado, pero es triste considerar que muchos candidatos que seguían la regla de “el fin justifica los medios” eventualmente ganaban las elecciones. ¿Por qué la ciudadanía premia lo incorrecto? ¿Quién está preocupado de tener un líder confiable, imparcial, justo, y que piense que la alcaldía es una vocación?

Toda la población está consciente de que trabajar, con remuneración o gratuitamente, para la campaña de algún político representa (de alguna forma) una jugada estratégica para obtener algún beneficio posterior, si es que este gana. No tiene relación con la filosofía política del candidato. No tiene relación con la solidez del programa político propuesto. Solo es un ejercicio que se reduce a la idea de: yo te ayudo hoy, en tu campaña, y mañana tú me ayudas.

Creo hoy que la sociedad está más informada, y esta primera elección con nuevas reglas es la ocasión para comprobar si la sociedad premiará al candidato correcto y al que posee un plan de trabajo interesante. Espero no ser demasiado inocente al esperar que la mayoría de lo votantes revisaremos la plataforma candidatotransparente.cl para dar un voto informado. 

Estoy convencido de que si hacemos de nuestra práctica el premiar con votos solo a los mejores candidatos, el día de mañana habrá menos casos de corrupción, más casos de éxito en la gestión municipal; y nuestra ciudad será un polo de desarrollo, no solo porque tendremos una economía más sana, sino también porque la calidad de vida y el bienestar social mejorarán. La decisión de votar bien es individual, y será una inversión que nos rentará por generaciones.

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