[Editorial] Confrontar ideas de ciudad

Por: Fotografía: Mauricio Ulloa 10:45 AM 2016-09-29

Chillán, no cabe duda, tiene problemas y desafíos complejos que sólo serán superados al cabo de un ejercicio sistemático de estudio y discusión. El crecimiento inorgánico de las últimas dos décadas, la congestión vehicular, el deterioro del centro, la debilidad de su matriz económica y bajos sueldos, el déficit de áreas verdes, la necesidad de mayor participación ciudadana, el comercio ambulante y el desempleo estructural, son algunos de los desafíos que solo se resolverán al cabo de un inteligente intercambio de ideas. 

El debate entre los cuatro candidatos a la alcaldía realizado ayer por LA DISCUSIÓN brindó la oportunidad de conocer sus ideas en esas y otras materias y esperamos que haya contribuido a que la ciudadanía identifique respuestas adecuadas para ese inventario que incluye no solo dificultades, sino también oportunidades de alcanzar un mayor bienestar para los 180 mil habitantes que tiene la capital de la futura Región de Ñuble. 

Desde estas páginas hemos sido críticos de la ausencia de definiciones en el debate electoral, sin embargo esta vez debemos reconocer el esfuerzo que hicieron los cuatro candidatos de fijar posiciones sobre diferentes temas de futuro. 

Enfrentados a un panel de periodistas y a la ciudadanía que envió preguntas a través de las distintas plataformas de empresas LA DISCUSIÓN, los aspirantes al sillón alcaldicio salieron de la zona de confort que suele caracterizar a los actos de campaña e ingresaron a una de las dimensiones esenciales del liderazgo: demostrar que tienen propuestas para convocar a la ciudadanía de Chillán detrás de objetivos ambiciosos. 

Se puede confiar o no en esas promesas, pero la democracia supone, en buena medida, el riesgo de apostar por lo que viene. Para los candidatos, obviamente, es una jugada más arriesgada, ya que la concreción del programa para aquel que resulte electo queda expuesta al control social de la ciudadanía y de los medios de comunicación. Pero de eso se trata el contrato electoral, de prometer y cumplir. 

Al hacer una evaluación general, puede resultar decepcionante la escasa diferencia de pensamiento que se pudo apreciar en varios de los temas abordados e incluso temer un consenso perezoso entre los aspirantes a gobernar la ciudad. Sin embargo, más que mirar el vaso medio vacío y creer que faltan ideas, resulta alentador constatar que los diagnósticos y también muchas de las soluciones a los problemas que enfrenta Chillán, son compartidos. 

Debates como éste, independientes de la atención mediática y la profundidad de contenidos que alcancen, generalmente no tienen la fuerza de cambiar el rumbo de una elección, ya que a 25 días de los comicios los indecisos son cada vez menos y la mayoría difícilmente considera traicionar sus lealtades. 

Sin embargo, el logro más sustancial de estos foros es que crean una atmósfera de efervescencia política, renovando en la gente el interés por el devenir de su ciudad y generando un mayor compromiso por sufragar. 

En tal sentido, es de esperar que la ciudadanía tome conciencia de la responsabilidad cívica que le cabe y realice el más profundo y detenido ejercicio de reflexión frente a las distintas propuestas que este foro ha permitido conocer y que son la real oferta que los candidatos le estarán haciendo el 23 de octubre en la cámara de votación.

 

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