[Editorial] Región más seca y calurosa

Por: Fotografía: Mauricio Ulloa 10:50 AM 2016-09-27

La crisis que viven los regantes de Ñuble y que se agudizará a medida que pasen los meses, está lejos de ser un fenómeno aislado. Es, por el contrario, un ejemplo revelador de los impactos que está generando el cambio climático en la zona y que se acentuarán en los próximos años. 

En efecto. Hacia 2050 no solo viviremos en una región más calurosa, menos lluviosa, más propensa a tormentas y con más días nublados. Una serie de paisajes se modificarán debido a la menor disponibilidad de agua y el avance de las zonas áridas, trasladando cultivos desde la zona central hacia Ñuble. 

Esas son algunas de las conclusiones del informe proyectivo que publicó la semana pasada el Ministerio de Medio Ambiente. El trabajo científico denominado “Elaboración de base digital del clima comunal de Chile: línea base (años 1980- 2010) y proyección al año 2050”, detalla la variabilidad ambiental en términos hídricos y de temperatura previstos para el territorio nacional, estableciendo que en Ñuble la temperatura estival llegaría a los 28,8ºC, 2,3ºC más que el actual promedio, mientras que la invernal se elevaría a 5,5ºC, 1,4ºC más que la media histórica. En materia de pluviometría, el documento ambiental estima un 15% menos de lluvias, pasando de un promedio anual de 1.345 mm a 1.140 mm. 

Estudios como éste, más allá de registrar los evidentes cambios y hacer valiosas proyecciones, resultan fundamentales para diseñar estrategias que mitiguen los efectos del calentamiento global en la futura Región de Ñuble. 

Justamente, el valor de estos informes es que proveen de información a aquellos que trabajan en áreas como la economía, la educación, las políticas públicas, la agricultura y el turismo y que apuntan a la necesidad de adaptar estrategias y políticas locales de largo plazo, con el fin de fomentar inversiones sustentables que no perjudiquen el medio ambiente. 

Desde el punto de vista gubernamental y legislativo, se deberían fortalecer las herramientas estratégicas a través de leyes específicas de evaluación de impacto ambiental y evaluación ambiental estratégica, así como aquellas sobre temas sectoriales, tales como aire, agroquímicos y áreas protegidas. 

Igualmente, debe hacerse hincapié en la importancia de que el sector privado integre la sustentabilidad a todas sus decisiones y en la necesidad de incorporar en la toma de decisiones al sector académico y científico hoy presente en las universidades y el INIA, y que son fundamentales para proveer información y análisis que serán esenciales. 

También sería recomendable trabajar con las organizaciones de la sociedad civil involucradas en la temática ambiental.

Sin duda, resulta imprescindible contar con una visión superadora que incorpore la temática ambiental a las modalidades de las distintas actividades económicas de la futura Región -de forma articulada, inclusiva y participativa- para arribar a un modelo de desarrollo que le dé sustentabilidad a una matriz productiva que podrá tener mucha innovación, agregación de valor y avances hoy desconocidos, pero  que seguirá basándose en la explotación de nuestros recursos naturales. 

Cuidar el mayor patrimonio de Ñuble es una responsabilidad de la sociedad en su conjunto. Todos compartimos este fértil territorio y todos debemos incorporar esta visión en nuestras actividades. Sin embargo, para poder alcanzar un trabajo coordinado, en pos de un desarrollo sustentable y armónico, es imprescindible que todos los sectores generen alianzas. Se trata, pues, de reforzar las responsabilidades propias de cada uno para maximizar los resultados de sinergias de las que todos seremos beneficiarios. 

 

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