Nodo Chile vitivinícola 2.0 abordó desafío de crear nuevos productos

Por: Roberto Fernández Fotografía: Mauricio Ulloa 10:10 PM 2016-03-10

 

"Potenciar la industria bajo los nuevos escenarios de mercado y de productividad”, Maximiliano Morales.

El segundo “Taller de estructuración de road map de la industria vitivinícola chilena”, implementado por el Nodo estratégico “Chile vitivinícola 2.0”, apoyado por Corfo, se realizó este jueves en Chillán, y que tuvo como principales objetivos avanzar en la identificación de las brechas del sector y trabajar en la definición de una hoja de ruta para la industria.


El Nodo es una iniciativa público-privada que tiene como principal misión consensuar una visión compartida, como también, identificar aquellas fallas de coordinación y brechas tecnológicas de la industria vitivinícola en un territorio definido entre Maule y Aysén.


La actividad, realizada ayer en el centro de convenciones Ficus, tuvo una amplia convocatoria de técnicos y profesionales de diversas entidades públicas, asociaciones gremiales, investigadores, productores de viñas pequeñas, medianas y grandes. El taller estuvo a cargo de Jaime Ramírez, experto en la construcción de “road map” (hoja de ruta), de Corfo.


La cita, además, contó con el apoyo del área vitivinícola del Departamento de Producción Vegetal de la Facultad de Agronomía, de la Universidad de Concepción.
ampliar oferta de vinos


Entre las temáticas que se abordaron destacó la compleja situación que vive la Región del Bío Bío, que luego de ser una de las zonas productoras de uvas más antiguas de Chile, hoy ha perdido competitividad por la baja de precios, a pesar de contar zonas vitivinícolas emergentes.


Según el gerente del Nodo estratégico, Maximiliano Morales, “a las mesas de trabajo, ampliamos una de imagen país, y de ahí analizamos cómo rescatar el material genético de nuestras variedades, la necesidad de crear nuevos productos y cómo está influyendo el cambio climático en todo esto”.


El profesional añadió que se busca “potenciar la industria vitivinícola bajo los nuevos escenarios de mercado y de productividad, razón por la cual se trabajará sobre ejes de cambio climático (adaptación a los efectos y agricultura de frontera), desarrollo de nuevos productos y rescate de material genético (patrimonio, variedades y porta injertos), los cuales pueden ampliarse si es que la industria está de acuerdo en hacerlo de forma consensuada”.


En opinión de Morales, la industria del vino está consciente de que existen desafíos fundamentales para la próxima década, por lo que planteó que se necesita discutir y decidir cuáles son sus prioridades con un claro objetivo de regular los precios y portafolio de exportación y nichos de mercado más allá de los vinos tintos, blancos o rosé, ampliándose a nuevos productos, como vinos tranquilos, espumantes, fortificados y destilados, así como también jugos de uva, todo lo anterior con los desafíos que conlleva el cambio climático y ampliación de la frontera vitivinícola.


De hecho, ha habido productores que, tomando en cuenta lo que ha ido realizando el Nodo Estratégico, ya están trabajando en nuevos productos, como espumantes de calidad a partir de variedades como País y Cinsault en el Valle del Itata, “lo que ya es una notable diferencia de lo que hoy existe en el mercado. También se habló de crear vinos dulces fortificados (apuesta para el mercado extranjero), oportos y late harvest, los que necesitan de un concepto y proceso propio ajustado a su tierra de origen, con técnicas de vinificación que den como resultado un producto de calidad”, apuntó Morales.


Sin embargo, aún queda traspasar mucha información y transferir protocolos a los pequeños productores para que reciban la tecnología por parte de enólogos y otros profesionales, además de hacer uso de la tecnología de avanzada. Al respecto, el académico de Agronomía de la Universidad de Concepción y dueño del viñedo “Riveras del Chillán”, Alejandro Chandía, sostuvo que “ha sido muy importante que Corfo con el proyecto del Nodo se acercara al Valle del Itata, pero hay algo que se debe tomar muy en cuenta, porque si las autoridades no se preocupan de los pequeños y medianos viticultores, quienes son regidos por los precios que manejan las grandes empresas en los mercados, poco a poco comenzarán a desaparecer”.

 

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