Minerales no tradicionales concentran nuevas concesiones

Por: Roberto Fernández Fotografía: La Discusión 11:25 AM 2016-09-25

La tradición minera de Ñuble está asociada principalmente a la explotación de yacimientos de oro y cobre tanto en los faldeos de la Cordillera de los Andes como en la Cordillera de la Costa.

En el siglo pasado se realizaban algunas labores extractivas menores de personas que recorrían los ríos y cajones de la Cordillera de la Costa y de los Andes en busca de oro.

De hecho, en la zona existe una larga historia con el oro, el cual fue explotado comercialmente en Minas del Prado (Coihueco), además de antiguos piques que existen en San Fabián, los que siguen una veta que proviene desde el Maule.

Empresas como Codelco, Angloamerican y BHP Billiton buscan oro y cobre, mientras que CAP registra pertenencias mineras de hierro en San Fabián, según datos aportados por el Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin).

En general, en esta provincia la mayor cantidad de ocurrencias minerales metálicas conocidas corresponden a cobre y oro, y es precisamente el foco de atención de las compañías mineras que realizan exploraciones cada año. 

Sin embargo, la búsqueda de nuevos yacimientos de otros minerales, como hierro, uranio, lantánidos o “tierras raras”, áridos y arcillas, cuarzo, calizas, bentonita, diatomita y pumicita, entre otros, dan cuenta de un gran potencial minero.

Según el seremi de Minería, Lautaro Benítez, existe un creciente interés por elementos minero-metalúrgicos, como el cuarzo y calizas, además del hierro, pero también por los áridos y arcillas, que contienen un grupo de minerales denominados lantánidos o “tierras raras”, llamadas así debido a que se encuentran en forma de óxidos, y corresponden a un grupo de elementos químicos metálicos como el lantano, el praseodimio, el erbio, el cerio o el gadolinio, cuya importancia comercial radica en que se pueden utilizar en medicina, en la industria y en energía, destacando su uso en la miniaturización de magnetos, lo que es muy cotizado en el rubro de la electrónica (su precio es más alto que el del litio), particularmente en la fabricación de celulares y computadores, así como en la industria militar y aeroespacial. 

Benítez destacó el proyecto piloto que se desarrolla en Penco para la explotación de tierras raras, una iniciativa que está asociada a la innovación en los procesos de lixiviación con auspiciosas perspectivas comerciales, donde participan los inversionistas privados, la academia y el Estado, y expuso que así como se han descubierto grandes concentraciones de tierras raras en Penco, también existen en Tomé y Coelemu.

Concesiones
Actualmente existen en Ñuble 710 concesiones de exploración minera, tanto constituidas como en trámite. Asimismo, hay 258 concesiones de explotación, según datos de Sernageomin.

En ese contexto, el Valle del Itata es el que concentra el mayor número de concesiones de exploración, con 475 en total, lo que representa un 67% de la provincia.

De acuerdo al informe “Estado de la actividad minera en el sur de Chile”, publicado por Cochilco en febrero de 2016, entre 2006 y 2014 la tasa de crecimiento anual promedio en lo que se refiere a superficie de exploración concesionada, fue de 25% en la Región del Bío Bío, la más alta del país, y en línea con lo que ha ocurrido en las regiones del sur de Chile.

Esto, según Cochilco, “da cuenta del creciente interés que existe por reconocer la riqueza minera en esta parte del país, lo cual requiere de nuevas técnicas y conocimientos para realizar prospecciones en la zona”.

Las cifras de Sernageomin confirman este interés, pues en 2014 Bío Bío fue la región de la zona sur con mayor superficie de exploración, al sumar 616 mil hectáreas. De esta cifra, destaca la participación de algunas comunas de Ñuble, tanto del secano como de la Cordillera de Los Andes. 

En marzo de 2015 el principal titular de derechos de exploración en la región era el particular Daniel Eyzaguirre, con 60.100 hectáreas en Trehuaco, lo que representa el 38% de la superficie comunal.

Por otra parte, la superficie de explotación concesionada, con una tasa de crecimiento de 6% promedio anual en la Región del Bío Bío, indica que aun la zona se encuentra en un período de estimación en cuanto a su potencial, por lo cual no ha existido un crecimiento claro en la asignación de derechos de explotación.

Y si bien la zona es muy rica en yacimientos minerales, hay diversas complejidades que han impedido que esto se traduzca en faenas mineras de explotación. Según explica Benítez, “Chile es una potencia minera, por lo que no nos debe sorprender que Ñuble tenga una gran riqueza de minerales, sin embargo, para que esos yacimientos sean explotados efectivamente, se deben sortear algunas complejidades, donde una de las más importantes tiene que ver con los grandes montos de inversión que se requieren”.

Benítez añadió que a ello se deben sumar las complejidades derivadas de la obtención de permisos y el factor medioambiental, pues hoy es un tema no menor la relación de los proyectos con el entorno.

Además, mencionó que llama la atención la gran cantidad de titulares de concesiones mineras que son personas naturales o empresas de generación eléctrica, quienes en ocasiones tienen objetivos distintos a la exploración o explotación, sino que apuntan a resguardar algunos proyectos energéticos y evitar así conflictos por el uso del suelo, pues como se recordará, la legislación chilena le da prioridad a la explotación minera, y una eventual faena en el subsuelo podría poner en apuros la construcción u operación de una central hidroeléctrica, por ejemplo. Asimismo, también reconoció que la especulación pudiera ser un factor, tal como ocurre con los derechos de aprovechamiento de aguas. En todos los casos, sin embargo, precisó que la tenencia de derechos mineros conlleva el pago de patentes.

Fomento estatal
Según el seremi, la mirada del Gobierno respecto de la minería regional “se amplió”. Explicó que los recursos del Gobierno Regional que se han destinado a la asistencia técnica a la minería se han concentrado en la cuenca del carbón, “pero si hay oro, cobre, hierro y tierras raras, por qué los vamos a dejar afuera”, planteó, recordando además las grandes perspectivas que se abren tras el acuerdo firmado entre el Gobierno Regional y la Empresa Nacional de Minería (Enami), para apoyar a la pequeña y mediana minería local, y el interés de China por invertir en minería y energía en la Región del Bío Bío.

Es por ello que con una mirada de largo plazo, hacia 2030, Benítez manifestó que “si es necesario apoyar a pequeños y medianos emprendedores en asistencia técnica o en acceso a tecnología, por qué no hacerlo”.

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