Elección de intendentes

Por: Renato Segura 2016-09-24
Renato Segura

La elección de intendentes ha sido considerada por la Fundación Chile Descentralizado como “la madre de todas las batallas descentralizadoras en el país”. Dicho calificativo, no hace oídos sordos respecto del deficiente traspaso de competencias para ejercer un modelo de gobierno regional en un Estado unitario, sino que, muy por el contrario, se entiende como un paso necesario, con todos sus defectos y virtudes, para avanzar efectivamente hacia un país más justo con todos y cada uno de sus ciudadanos.

A raíz de la discusión del proyecto de Ley en la Comisión de Gobierno Interior del Senado, donde se observa diferencias de visión en lo que implica ceder cuotas de poder para avanzar hacia un Estado unitario bajo un modelo de gobierno regional, un diario capitalino con fuerte presencia regional, dio a conocer un informe académico que califica la elección de intendente como un “polvorín de imprevisibles consecuencias para Chile”. 

Según el autor del estudio, la iniciativa, tal como está redactada, sería una reforma ineficaz, defraudando las expectativas ciudadanas con efectos catastróficos para el país (no puedo dejar de recordar la profecía apocalíptica, a fines de la década de 1980, frente a la posibilidad de cambio en el sistema de gobierno en Chile). 

Por otra parte, el informe propone promover “la disminución, considerable, del número de regiones actualmente existente en Chile”, criticando implícitamente la tramitación actual del proyecto de ley que crea la Región de Ñuble.

Los argumentos utilizados para fundamentar la necesidad de aprobar el proyecto de ley de elección de intendentes son dos: la historia de Chile y el sentido común.

Para analizar la historia del país, se dará una mirada al libro “Evolución Jurídica del Régimen Municipal en Chile (1541 – 1971)”, cuyo autor pertenece a la misma Casa de Estudios de quien preparó el informe anteriormente descrito, pero en ausencia de intereses coyunturales y con un peso académico mucho mayor, tanto en contenidos como en las conclusiones. De acuerdo a dicho texto, el Estado como tal, nace de la necesidad de proteger a la población de la amenaza externa. El objetivo central del Gobierno, de acuerdo al principio romano, se preocupaba del desarrollo y bienestar de sus ciudadanos. En tiempos de la Colonia, en Chile, las labores de gobierno la ejercían los Cabildos, los cuales subsistieron más allá del dominio español. La evolución posterior de Chile, hacia un Estado basado en un Gobierno Central, fue una consecuencia histórica, no deseada, de las guerras civiles que enfrentó a connacionales, modelo que ha imperado hasta hoy en día, a pesar que existe una sociedad que vive en paz, sin los grandes conflictos de antaño.

El sentido común, por su parte, indica que: “lo óptimo, es enemigo de lo bueno”. Con la aprobación del proyecto de ley, no significa un “final feliz” para retornar a un sistema de gobierno regional; muy por el contrario, es un aliciente para seguir trabajando en avanzar hacia una descentralización efectiva. 

Es por ello que, la Región del Bío Bío y su gente esperan, de sus Parlamentarios, un trabajo proactivo para que, el espíritu de dicho proyecto, se haga carne en el desarrollo y bienestar de la población.

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