Carrera presidencial con relevo regional

Por: Renato Segura 2016-09-20
Renato Segura

El manifiesto interés de la audiencia por presenciar la prueba olímpica de los 200 metros planos, está directamente relacionada con la presencia de Usain Bolt y las expectativas que se generan en torno a su capacidad para romper su propia marca olímpica y mundial.

En la carrera presidencial del 2017, en Chile, ocurre algo similar, con la diferencia que existen escasas expectativas en que, los potenciales candidatos visibles para la sociedad, puedan deconstruir la estructura del sistema social y económico chileno, para dar paso a una sociedad de oportunidades, más justa, pero basada en los principios básicos de la libre iniciativa individual y la libre competencia.

El gobierno de excelencia, impulsado por la administración anterior, cometió el error histórico de sustentar el cambio de estilo de gobierno en una lógica exclusiva (“con los mejores…”), en lugar de sumar voluntades y capacidades para liderar un proceso de cambio en una lógica inclusiva (“con todos y cada uno…”)

El gobierno ciudadano de la actual coalición de gobierno, cometió el error histórico de sustentar las reformas en una lógica exclusiva (“en contra de…”), en lugar de sumar voluntades y capacidades para liderar un proceso de cambio en una lógica inclusiva (“sumando voluntades para…”).

A la luz de la próxima elección presidencial, ¿importa el perfil del candidato para dirigir los destinos del país y de sus regiones? Las encuestas muestran que, para la mayoría de la población, la estructura actual del sistema social y económico tiene una inercia, de una magnitud tal, que se hace inviable el tratar de modificarla y, el que ose intentarlo, tendrá como resultado la multiplicación de la pobreza (el uso de la retroexcavadora). Es por ello que, bajo dicha lógica, es irrelevante quien conduzca los destinos del país. La sociedad de oportunidades y la justa distribución del ingreso, es un espejismo social. En este escenario, no existe incentivo electoral en la participación ciudadana voluntaria y, la participación ciudadana obligatoria, solo contribuye al agrupamiento de las visiones políticas en grandes bloques.

Sin embargo, contra todos los pronósticos, la historia de Chile ha demostrado que, en la alternancia del perfil descentralizador del candidato, está el camino hacia el desarrollo. Es decir, hemos fracasado en los 200 metros planos, pero tenemos una historia de logros y avances en la posta de 4x200, donde los gobiernos con sesgo descentralizador han marcado la diferencia. 

Grandes hombres y mujeres, surgieron del territorio regional para cambiar la historia de Chile (Joaquín Prieto, Manuel Bulnes, entre tantos otros).  Pero las obras de los ilustres personajes de la historia, no solo beneficiaron al país. El rol histórico de Concepción, como la capital del proceso de independencia de Chile, no hubiese sido posible sin el entrañable cariño que le prodigaba Bernardo O’Higgins, oriundo de Chillán; el desarrollo industrial de la Región del Bío Bío, a mediados del siglo pasado, no hubiere sido una realidad sin el “Gobernar es Producir” de Juan Antonio Ríos, oriundo de Cañete. 

¿Estarán los tiempos para que el “testigo” lo recoja un candidato proveniente de alguna de las regiones del país?

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