“Chillán está en un momento de la historia urbana muy preciso”

Por: Carolina Marcos Fotografía: Sebastián Gray 2016-09-17

El arquitecto experto en patrimonio, Sebastián Gray Avins, habla como un chillanejo más cuando recuerda cómo recorrió la ciudad (caminando y en bicicleta) en el marco de la Convención Nacional de Cultura que se realizó a fines de agosto. La idea del CNCA no fue solo dialogar y discutir las futuras políticas públicas en el área de la cultura, sino también, presentar la ciudad a los visitantes. Así las cosas,  Sebastián aprovechó cada minuto de este cara a cara con Chillán y su historia en su calidad de invitado a la convención. 


Cámara en mano, no se perdió ningún detalle y toda su experiencia quedó plasmada en la columna de opinión que publica semanalmente en la Revista Vivienda y Decoración de El Mercurio, en donde nos calificó como “una ciudad bella y coherente”. 


-¿Qué te pareció la visita y cómo viste a la ciudad?
-Lo primero que hay que decir es que fuimos llevados en varios tours organizados por la Unidad de Patrimonio de la Municipalidad de Chillán. Ellos organizaron tours por barrios y un paseo en bicicleta donde recorrimos murales significativos de la ciudad. Gracias a la existencia de esta Unidad de Patrimonio pude ver lo que vi. Hay que hacer un reconocimiento a la Municipalidad de Chillán porque no todos los municipios tienen oficina de patrimonio. Ojalá se sigan empoderando y teniendo más recursos para seguir trabajando.


-¿Te gustó lo que pudiste ver?
- Yo conocía Chillán, de niño. También me tocó hacer unos proyectos en la ciudad. Pero nunca había tenido el tiempo de recorrerla, de caminarla como ahora. Cómo fue reconstruida en gran parte tras el terremoto de 1939 con materiales muy firmes, todo lo que se construyó (aunque no esté en óptimas condiciones) está en muy buen estado y podrá estar por más tiempo si no lo destruyen. Tiene una condición física distinta a otras ciudades porque es de hormigón armado. Además, afortunadamente, salvo algunas excepciones como el mall urbano (que trae el problema de deteriorar el entorno inmediato, cosa que constaté), la ciudad no ha tenido presiones inmobiliarias destructivas como en Antofagasta, Iquique o Talca. Ha tenido suerte Chillán y está en un momento de la historia urbana chilena muy preciso porque en todo el país nos estamos poniendo al día con la norma internacional de valorizar el patrimonio. Estamos a tiempo de impedir que lo que se haga de ahora en adelante, se haga de mala manera. La arquitectura patrimonial es un gran conjunto de edificios o paisaje urbano, y Chillán tiene eso. 


-En este sentido ¿Qué papel juega el Plan Regulador de una ciudad que desea cuidar su patrimonio?
-Los planos reguladores son la herramienta más importante. La inteligencia y diseño de un Plan Regulador es fundamental para el futuro de la ciudad porque se hace cargo de muchas cosas, cuando hay zonas más valiosas que otras. Mientras más detallado y más concienzudo sea, mejor oportunidades tiene la ciudad. Hay que desmitificar las restricciones para salvaguardar el paisaje urbano. Se puede hacer negocio inmobiliario en todos los escenarios imaginables y hay que desmitificar que la única manera de hacer negocio inmobiliario es mediante edificios en altura, porque eso no es cierto. Muchas ciudades, no solo europeas o norteamericanas, (como el 80 por ciento de Nueva York) tiene límite de altura que son cinco pisos. La gente tiene una idea un poco prejuiciosa de que la única manera de progresar es hacer torres y no es así. El Plan Regulador es lejos la herramienta más importante, además de sensibilizar a la opinión pública y a los vecinos acerca de los valores de la identidad. Las dos cosas van de la mano. 


-¿Qué es lo que más te llamó la atención?
-Muchas cosas, la verdad es que no hubo una sola. Me sorprendió el convento Los Carmelitas, yo sabía que existía y lo fui a ver. Hay que rescatarlo porque es de un tamaño importante. Me sorprendió la estructura frente a la Plaza de Armas, los Edificios Públicos, porque es de una magnitud que hace que te des cuenta que después del terremoto de 1939, el Estado de Chile puso mucha plata para levantar un edificio así. La Catedral, para el año en que se construyó, era como un platillo volador, con mucha vanguardia y tuvo un papel muy importante dentro de la arquitectura. También, el Cuerpo de Bomberos de Tibor Weiner, un arquitecto húngaro bien importante que vino arrancando de los nazis. Fui a ver la Copelec, es un edificio importante en la arquitectura chilena. Me dejaron entrar. Eso me llamó la atención, la gente que trabaja ahí sabe bien lo que significa el edificio. Estaban orgullosos de lo que tienen y hay claramente una conciencia del valor del lugar, me dejaron tomar fotos mientras ellos trabajaban y me contaron que hay planes de abrirlo a la comunidad.


-Este es uno de los ejemplos de iniciativa de salvaguardia, pero se trata de una empresa privada. Muchas casas de las que viste pertenecen a privados que no tienen los recursos para restaurar...
-Sí, es cierto, pero hay que decir algo. Hay que buscar ejemplos en otras ciudades del mundo en cuanto a gestión financiera. Hay maneras en que un municipio inteligente puede hacer operaciones de colaboración público privada, reunir los recursos y hacer que la gente se encuentre para salvar ciertas cosas. Hay que tener sobre todo voluntad política. 


-¿Qué recuerdos te llevaste?
-Vi muchas cosas que me parecieron interesantes. En lo que insisto es que en la suma de cosas, hay mucha arquitectura valiosa, tomé fotos de montones de casas que me parecieron muy interesantes. Por lo mismo, hay que empoderar a la gente, vivimos en una ciudad especial. Además, existen en Chile 40 escuelas de arquitectura y te aseguro que muchos estudiantes estarían felices de viajar un fin de semana para estudiar y ver lo que hay en Chillán.

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