Mal uso de licencias médicas

Por: Fotografía: Agencia Uno 08:30 AM 2016-09-16

Tres hechos recientes han puesto nuevamente en la agenda pública el tema del mal uso de las licencias médicas. 

Uno es la solicitud que el Gobierno hizo al Ministerio Público de investigar 534 mil licencias médicas del Fondo Nacional de Salud (Fonasa), que fueron emitidas entre enero y junio de este año, por un grupo de 680 médicos. Se trata de permisos que llaman la atención y resultan sospechosos por no estar bien justificados por el profesional que las entregó. 

Un segundo antecedente fue la denuncia realizada por el diputado Fuad Chahín (DC), quien pidió a la Contraloría indagar por qué los organismos del Estado no han cobrado a las Isapres más de $44 mil millones en licencias médicas por incapacidad laboral. Esta cifra se ha ido acumulando en los últimos 5 años, que es precisamente el plazo en que por ley estos fondos prescriben y pasan a formar parte del patrimonio de las aseguradoras.

Completa el cuadro una encuesta conocida la semana pasada, realizada por la organización Inmune, promotora del correcto uso de los reposos laborales y que arrojó resultados preocupantes. Entre los más alarmantes está el que un 70% de los encuestados justifica el fraude en las licencias médicas, muchos por considerarlo un acto de justicia ante un sistema de salud poco accesible.

Esta situación plantea la necesidad de redoblar los esfuerzos que se han venido realizando hasta ahora para perfeccionar el sistema de entrega de permisos laborales y lograr que éstos se otorguen a quienes realmente lo requieren, evitando así que se cometan abusos en esta materia, pues ello presiona fuertemente los costos en salud. 

En efecto, el Ministerio de Salud calcula que cada año se gastan unos US$300 millones en licencias médicas fraudulentas. Por otra parte, este dinero podría ser utilizado en 9.051 trasplantes cardíacos, 682.537 cirugías de apendicitis o en 101.058 tratamientos de epilepsia para adultos, según estimó el Instituto de Salud Pública de la Universidad San Sebastián. 

Lo importante es buscar soluciones que verdaderamente apunten a una mejoría y no solo actuar de manera apresurada para buscar culpables, sin entrar a analizar las probables causas de qué sucede, ya que de lo contrario terminarán siendo afectados los miles de médicos y usuarios que utilizan las licencias de una manera ética y cuando realmente el paciente lo requiere. 

En cuanto a los destinatarios de las licencias, es necesario distinguir algunos factores. Desde la vigencia del posnatal de seis meses, ha bajado el alto número de permisos que se entregaban, especialmente por concepto de enfermedades de hijos menores a un año. Sin embargo, persiste un incremento en las licencias de las mujeres trabajadoras, que deja en evidencia dos fenómenos: el incremento de la participación femenina en el mercado laboral y la forma cómo están enfrentando los mundos del trabajo y del hogar.

La evidencia ya constatada en diversas oportunidades sobre las extensas jornadas laborales, es indicativa de la necesidad de tener que cambiar la forma de trabajar en nuestro país y contar con mayor flexibilidad laboral, tanto para hombre y mujeres. 

Finalmente, otros dos aspectos que son necesarios superar son los tres días de “carencia”, es decir, aquellas tres primeras jornadas de reposo que no se les pagan a los trabajadores en caso de enfermedad y la modernización de la Compin, organismo estatal que no está cumpliendo su rol como corresponde.

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