Residencias Sename reaccionaron al informe del Tribunal de Familia

Por: Felipe Ahumada Fotografía: Víctor Orellana Navarrete 11:35 PM 2016-09-15

Feliz nadie. Ni los jueces que visitaron los hogares para hacer los respectivos diagnósticos demostraron mucha satisfacción con lo observado; ni los encargados de las residencias de la red Sename que fueron visitados con lo expuesto en el informe, y menos con que este documento se haya entregado a la prensa.


En algunos hogares dijeron que fueron objeto de evaluaciones exageradamente severas, en otros que se malinterpretaron algunos conceptos del informe; y en otros, como en Nuestra Señora de Fátima, simplemente demostraron un real enfado y cortaron la llamada.


Y es que el informe hablaba de negligencias, camas en mal estado, falta de higiene, hongos en los baños, presencia de basurales, dietas no adecuadas y hasta mantención de una perra con garrapatas en el hogar. Además, se sugería intervenciones que hablaban desde remodelar los espacios habitados hasta la contratación de siquiatras de planta y la compra de computadores.


“Pero si nosotros funcionamos con una subvención de 100, lo que necesitaríamos para poder tener todo lo que nos piden sería 180, y eso no lo tenemos”, advierte Pamela Parra, directora de la Villa Jesús Niño, una de las que recibió más críticas en el documento.


Aclara que “la visita fue hecha por la magistrado en abril, y a la fecha todo lo que nos pedían se mejoró, pero aclaro que si ellos vieron escombros y deshechos en algunas de las casas en desuso, es porque eran parte de los materiales que se ocuparon para la pintura de todas las fachadas de las casas, que hicimos con dinero que obtuvimos por un proyecto que presentamos; además ganamos otro para la certificación eléctrica de toda la residencia. De hecho, en la última visita que nos hicieron, nos felicitaron”.


Pero el mayor hincapié de la directora de la villa fue en que “acá no hay ratones, lo que dice el informe es que ese acopio de mobiliario y de materiales en desuso puede propiciar la presencia de roedores, no dice que los hayan visto”.


Además, advierte que “es imposible, por una cosa de recursos, el contar con un especialista en siquiatría infantil de planta, no hay dinero para eso. Nosotros contratamos los servicios de algún siquiatra cuando se presentan casos que lo ameriten, entendiendo que somos el único hogar que recibe niños con patologías mentales”. 


Por último, respecto de la compra de computadores para la biblioteca, Parra afirma que “no tenemos plata para eso”.


Tampoco estaban muy conformes con los conceptos usados en la evaluación en el Hogar Franz Reinisch, en donde acusaban la utilización de camas deterioradas o en situaciones inadecuadas.


“Ya cambiamos la mayoría gracias a un aporte que nos hizo Falabella, pero la verdad es que no estaban así de malas, lo que sucede es que tenían el desgaste natural que puede tener toda cama, pero consideramos que aún se podían seguir ocupando”, comentó su directora, María Antonieta Mora, quien aclaró de todas formas que “si este informe sirvió para que hubiera mejoras, entonces fue bueno que lo hicieran”.


Respecto a los recursos necesarios para poder satisfacer las solicitudes hechas por los jueces visitadores, la directora advirtió que “tenemos mucha colaboración de la comunidad y estamos coordinados con otras redes, pero obviamente nunca es suficiente, porque se termina de arreglar algo y se estropea otra cosa”.


“Fueron demasiado severos”
Donde hubo más disconformidad fue en el criticado Hogar Teresa Toda, al que se acusó de tener hongos en los baños, una perra con nulo aseo y garrapatas, dietas no adecuadas y además de no contar con el personal encargado a la hora de visita, dejando solo a una religiosa de avanzada edad al cuidado del lugar.


“En primer lugar, fue solo uno de los 15 baños que tenemos en que se encontró un hongo. La perra está limpia y se le encontró una sola garrapata, pero ya fue desparasitada. Además jamás se ha enfermado un niño por culpa de esa perrita”, se descarga la hermana Lina María Ortiz, encargada del lugar, quien asegura que “fueron demasiado severos”.


Respecto a la ausencia de personal el día de visita, dijo que “ese día las profesionales fueron a cambiar sus cheques antes que cerraran los bancos, porque era día viernes, pero eso ya lo conversamos y no volverá a ocurrir. Lo otro, lo de la dieta, los niños no almuerzan acá, lo hacen en sus colegios y a veces lo que se les prepara acá en las noches sufren cambios a la planificación original, la verdad no sé por qué se nos evaluó tan drásticamente”, dijo.


Las visitas seguirán y se espera el próximo informe en el mes de octubre.

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