[Editorial] Escenario de crisis hídrica

Por: Fotografía: Mauricio Ulloa 11:10 AM 2016-09-15

La agricultura es uno de los rubros económicos que más incertidumbre conlleva, ya que los factores climáticos pueden favorecer los rendimientos o causar la pérdida de toda una producción. Es un riesgo que los agricultores asumen, sin embargo, la escasez de agua en la zona se está convirtiendo en un problema crónico -va por su sexto año consecutivo-, y a la luz de las cifras del presente año parece estar lejos de retroceder.

Todo indica que en la presente temporada de riego los agricultores se enfrentarán con una disponibilidad de agua más deficiente que la pasada: los antecedentes de monitoreo de caudales y precipitación se acercan fuertemente a los mínimos registrados desde el año 1983 a la fecha, incluso a las grandes sequías de la décadas de los 60’ y 90’. 

Según la Dirección Meteorológica de Chile, al 13 de septiembre en Chillán se habían registrado 402,6 milímetros de agua caída, lo que representa un déficit de 56% respecto de un año normal.

Sin exagerar, ésta es probablemente la peor crisis hídrica del presente siglo y sus consecuencias en la agricultura podrían ser nefastas. Solo en el río Ñuble, que riega unas 60 mil hectáreas, se observa un déficit de volumen de agua cercano al 60%, pues según las cifras de la Junta de Vigilancia del río Ñuble, entre mayo y agosto de este año escurrieron por este cauce 580 millones de metros cúbicos, en circunstancias que en un año normal deberían haber sido 1.500 millones.

“El río Ñuble ha presentado valores de caudales significativamente menores a la temporada 1998-1999, siendo ésta una de las temporadas más críticas en materia de disponibilidad de recursos“, manifestó recientemente el asesor técnico de la Junta de Vigilancia del río Ñuble, Salvador Salgado.

Actualmente existe preocupación por parte de los productores de todos los rubros ante el bajo caudal de los ríos y falta de nieve en la cordillera, lo que ha afectado la intención de siembras de los cultivos de primavera bajo riego.

De hecho, tanto desde la dirigencia gremial como desde el propio Ministerio de Agricultura la recomendación para los productores ha sido “sembrar con mesura”, debido a la incertidumbre respecto de la disponibilidad de agua, principalmente desde diciembre en adelante.

Si bien la disponibilidad de agua dependerá de cada predio, así como de la fuente que se utilice, en el gremio advierten que existe un temor fundado de que no alcance el agua para regar durante el verano, por la escasa acumulación de nieve en la cordillera.

Es por lo anterior que se hace cada vez más necesario redoblar los esfuerzos y acelerar el tranco en materia de inversiones para embalsar aguas, pues la gran inversión desplegada por el Estado para mejorar la eficiencia en el riego, mediante la entrega de subsidios, será inútil si no existe agua suficiente para regar.
En ese sentido, se valora lo avanzando por el proyecto de embalse La Punilla, cuya construcción debiera comenzar a fines de 2018 o principios de 2019, pero siguen pendientes otros proyectos clave para la zona, como los embalses Chillán y Zapallar, así como también otros de menor tamaño, que son muy importantes para el secano.

Es urgente que las autoridades sectoriales y los representantes de la zona comprendan que el cambio climático llegó para quedarse, y que dada la magnitud del fenómeno se requieren medidas potentes, de manera de asegurar la sustentabilidad y el crecimiento del sector económico más importante de la futura Región de Ñuble.

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