Imacec en caída libre

Por: Renato Segura 2016-09-15
Renato Segura

A propósito de la retroexcavadora, en el año 2014 recuerdo haber participado en TVU de un panel académico de análisis de la reforma tributaria; el debate se centró en analizar los efectos de dicha reforma en la actividad económica del país. En un evento similar, pero con formato de Seminario, junto a ejecutivos de la Cámara Chilena de la Construcción y de la Sociedad Nacional de Agricultura, fui partícipe de las aprehensiones y reparos, que los gremios productivos de la Provincia del Biobío, manifestaban sobre la medida impulsada por el Gobierno.

A poco más de dos años, de la ocurrencia de dichos programas, el comportamiento del IMACEC da cuenta que, la inquietud manifiesta de quienes los convocaron, estaban en lo correcto. La serie desestacionalizada del indicador de actividad económica mensual, muestra señales de una economía que está en un franco proceso de estancamiento. Este fenómeno deja en una posición extremadamente vulnerable a la economía chilena frente a shocks internacionales, donde el incremento anormal de la deuda pública puede conducir al país hacia un problema estructural de mayor gravedad y envergadura.

¿Por qué llegamos a este estado? 

Porque el equipo económico del Gobierno subestimó la incidencia de la gran empresa en la actividad económica y el empleo. En un acto sublime de ingenuidad e idealismo, se asumió que, el estímulo a la micro y pequeña empresa podría compensar los efectos adversos de cambiar las reglas del juego en materia tributaria a las grandes corporaciones. 

A pesar de los datos públicos aportados por el Ministerio de Economía, todavía se escucha, de la boca de importantes autoridades del país, el falaz discurso que la Mipyme genera el 80% del empleo. 

En mi opinión, fue un error estratégico el orientar la retroexcavadora hacia los grandes capitales. La preocupación preferente hacia la Mipyme, ha contribuido a estabilizar sectores económicos orientados al servicio –como ocurre con la Región del Bío Bío– pero con mal desempeño en el resultado de la economía a nivel agregado. 

A mayor abundamiento, la Reforma Tributaria consolidó el incentivo para crear empresas en escala sub-óptima de producción y generó desincentivos para la movilidad de las empresas en dicha escala de producción.

¿Cómo salimos del embrollo? En primer lugar, reconociendo en los hechos el aporte de la gran empresa al crecimiento económico y al estímulo del empleo y, en consecuencia, retomando reglas claras y transparentes para estimular la inversión de largo plazo. 

Para contrarrestar la concentración de la riqueza, que subyace sobre la operación de las grandes corporaciones, se debe perfeccionar y aplicar la ley antimonopolio, creando un ambiente legal y económico que permita, a las pequeñas y medianas empresas, la movilidad en la escala de producción. 

Por otra parte, las ventajas competitivas que Chile ha adquirido, con el tiempo, en la producción de cobre, celulosa y productos agroalimentarios, entre otros, debiesen ser capitalizadas por una política de Estado que instale las capacidades para desarrollar las industrias asociadas (a dichos productos), logrando con ello sumar a las exportaciones de commodities, las tecnologías, los servicios y el conocimiento acumulado.

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