Informe de la Corte revela problemas y deudas de hogares de menores

Por: Felipe Ahumada Fotografía: Víctor Orellana Navarrete 10:15 PM 2016-09-14

Deficiencias metodológicas, infraestructura inadecuada, ausencia de sicólogos, manipuladores de alimento sin certificación, hogares con ambientes agresivos, monitores con desgaste emocional, basura en los patios, casas con ratas y perros con garrapatas, más dos casos de hacinamiento y uno de ausencia de profesionales idóneos, fue lo que encontraron los jueces que formaron parte del equipo fiscalizador de los hogares de menores encargados de realizar el primer informe de visitas a centros residenciales que se efectúa en Ñuble, como en el resto del país.


El artículo 78 de la Ley Nº 19.968, sobre Tribunales de Familia estableció como obligación de los jueces la de “visitar personalmente los establecimientos residenciales, existentes en su territorio jurisdiccional, en que se cumplan medidas de protección”, y asimismo, definió para el director del establecimiento la obligación de “facilitar al juez el acceso a todas sus dependencias y la revisión de los antecedentes individuales de cada niño, niña o adolescente atendido en él”.


El trabajo, que en la provincia realizaron los jueces de Familia, Claudia González, Claudia Vergara, Carolina Sánchez, María Verónica Sáez, Carla Palomera, Antonio Godoy, María Cecilia Venturelli y Dylis Araya, significó la visita durante el primer semestre del 2016 de los 11 hogares presentes en la provincia.


Estos son los de la Cruz Roja y Aldeas Infantiles S.O.S., de Bulnes; en Chillán el de Nuestra Señora de Fátima, Nuestra Señora de la Esperanza y la Villa Jesús Niño.


En Chillán Viejo se visitaron los hogares Franz Reinisht, Teresa Toda y Hermana Elisa, de Yungay.


En San Carlos, se visitó el único con que cuenta esa comuna, Residencia Horizontes.


Finalmente, también se evaluaron los dos únicos que no dependen ni forman parte de la red Sename, esto es el de Conin y el que está dentro de la cárcel de mujeres de nuestra ciudad, Pamhel, que solo cuenta con tres lactantes hijos de internas penitenciarias.


Son los lugares de residencia de 348 niños de entre 0 y 18 años en toda la provincia. 114 de ellos son de Chillán, lo que deja a la comuna en el lugar número 14, junto a Curicó, a nivel nacional con más niños en este tipo de residenciales que no son de administración directa del Sename. La primera es Hualpén (195), seguida de Osorno (188), Los Ángeles (168) y Concepción (161).


Más abajo, y en orden decreciente, se encuentran Valdivia (151), Antofagasta (138), Arica (130), Viña del Mar (127), Iquique (125), Valparaíso (122), Quilpué (118), Puerto Varas (118) y la comuna de Santiago, con 117 menores.


Sin embargo, el promedio de residentes por hogar se aproxima a los 28 menores, y es la Villa Jesús Niño de Chillán, junto al Hogar Sor Vicenta, de Los Ángeles, los que presentan la mayor cantidad a nivel país, con 64 menores.


Las críticas más graves
Las observaciones incluyen el reconocimientos de avances, gestiones y el fomento de actividades para los menores, que en la mayoría de los casos son talleres de belleza, manualidades, cocina y deportes como el kick boxing que se imparte en el Hogar Franz Reinisht.


Pero el informe incluye sugerencias (algunas con grado de urgencia) para el Sename y para la propia administración del hogar, que apuntan principalmente a la salud (mental y física) de menores y trabajadores, mejoras en el equipamiento e infraestructura, como se le critica principalmente al propio Franz Reinisht, Nuestra Señora de Fátima y a la Villa Jesús Niño.


Curioso es el hecho que mientras que en los hogares de las Aldeas Infantiles S.O.S., de Bulnes, y el Teresa Toda, de Chillán Viejo, presentan una cantidad de usuarios que sobrepasa la oferta, por lo tanto se habla de hacinamiento; en el resto de los hogares la cantidad de menores internados es mucho más baja que la del número de camas disponible.


Sin embargo, en este punto también puede haber lecturas diversas, ya que -a modo de ejemplo- en el Hogar Nuestra Señora de Fátima, que tiene 45 cupos y solo 20 usuarios, una de las críticas formuladas por la jueza María Cecilia Venturelli es la falta de comodidad de los espacios, ambientación poco adecuada, con pasillos estrechos y carencia de un espacio para recibir visitas.


Peor aún es lo que la magistrado Dylis Araya encontró en el Franz Reinisht, con 18 ofertas de cama para 12 residentes. Acá la jueza solicita con urgencia el cambio de varias camas que están en muy mal estado.


En cuanto a la higiene, el informe acusa con severidad a la Villa Jesús Niño, acreditando que en el lugar hay residencias que por su mal estado deben ser demolidas, presencia de basurales y ratones, por lo que la jueza Carla Palomera exige una limpieza profunda al lugar para eliminar lo que ella misma expone como “focos de infección”.


Destaca también en el informe la exigencia hecha al Teresa Toda, de Chillán Viejo de desinfectar los baños, en los que se detectó una severa falta de higiene e incluso una “evidente presencia de hongos”, según consta en el informe.


Dentro de las necesidades de cambio inmediato figura la sugerencia para el Sename de proveer de personal idóneo en materia de control de impulsos a los menores del hogar Nuestra Señora de Fátima, o la supervisión de la necesidad de seguir o descontinuar tratamientos de salud mental, como en el caso del Hogar Aldea S.O.S. de Bulnes, que presenta 17 menores en esta situación y quienes no están siendo sometidos a un seguimiento clínico regular.


Finalmente, es en el mismo Hogar Villa Jesús Niño y en el Nuestra Señora de Fátima, donde se destacan problemas de desgaste emocional tanto en monitores y funcionarios como en los menores, debido a la falta de   programas sicológicos profesionales ni de  contención.


Lo mismo para el hogar de la Cruz Roja de Bulnes, en donde se plantea la necesidad de contar con apoyo sicológico para evitar las afecciones de sus funcionarios.


Metodologías y capacitaciones
Dentro de las falta de capacitaciones y competencias de quienes trabajan en estos hogares, una de las críticas más drásticas recayó en el  Hogar Teresa Toda, lugar en que la magistrado Araya asegura haber encontrado, el día de su visita, solo a una religiosa como única adulta garante, pero que ella no manejaba información ni metodológica ni administrativa del lugar, admitiendo incluso ignorar la cantidad de niños residentes.


Llamativa también es la situación del hogar Hermana Elisa, de Yungay, en donde la magistratura solicita al Sename una capacitación en materia de ley de adopción, y al hogar le recomienda solicitar lineamientos del programa, actividades para habilitación laboral y preparación para la vida independiente, además de actividades que favorezcan el ocio productivo, el esparcimiento y recreación de los niños, considerando que no existen actualmente talleristas o monitores.
Por último se solicitan mejoras en ciertos equipamientos como calefacción, redes computacionales, biblioteca, espacios para juegos infantiles y en la certificación de manipuladores de alimentos y en los diseños de programación de dietas y sistemas de nutrición.


En el Poder Judicial anunciaron que las fiscalizaciones se realizarán a lo menos una vez cada semestre, esperando advertir avances, por lo bajo paulatinos, pero concretos y permanentes.

Las dos instancias mejor evaluadas no pertenecen a la red del Sename

Dentro de las sorpresas que dejó este informe de visitas a hogares y residencias de menores por parte de los tribunales de Familia en nuestra provincia, destaca el que las dos instancias mejor evaluadas en Ñuble son el Centro de Diagnóstico para Lactantes de Conin y la red de diagnóstico para niños de madres internas penitenciarias Pamhel, ambas de Chillán.


Mientras que el primero cuenta con atención para niños de entre 0 y 6 años; con 24 residentes actualmente, en el Pamhel es solo hasta los dos años de edad y hoy hay tres menores en esa condición.


Sobre Conin, el informe dice que presenta “buenas condiciones de infraestructura, limpio, ordenado, personal debidamente uniformado acorde a las condiciones de salud y necesidades especiales de los niños”.  


Conin se adjudicó un  proyecto para ampliación de segundo piso, lo que se haría efectivo en los próximos meses y se certifica que los niños salen diariamente a plaza de juegos cercana, a fin de tener contacto con la naturaleza y recibir luz natural.


En cuanto al Pamhel, se hace notar que el lugar está ordenado y limpio, aunque esto depende en gran medida de lo que las propias madres de los niños residentes realicen, puesto que el lugar se encuentra dentro de la misma cárcel de Chillán, en el costado de Vega de Saldías.

 

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