Regantes del río Ñuble se preparan para una de las peores crIsis

Por: Roberto Fernández Fotografía: Mauricio Ulloa 10:00 PM 2016-09-13

Si bien las precipitaciones de los últimos días le dieron un cierto alivio a muchos agricultores locales, las estadísticas sobre caudales y precipitaciones en la zona siguen siendo preocupantes y plantean un escenario complejo para el verano, periodo clave para la mayoría de los cultivos.


En opinión del ingeniero civil agrícola de la Junta de Vigilancia del Río Ñuble, Salvador Salgado, “existe una preocupación ya fundada del mundo rural, respecto a que la presente temporada de riego se enfrentará con una disponibilidad del recurso hídrico más deficiente que la pasada, y esto aún pareciera ser más alarmante o crítico, dado que los antecedentes de monitoreo de caudales y precipitación se acercan fuertemente a los mínimos registrados desde el año 1983 a la fecha, incluso a las grandes sequías de la décadas de los 60’ y 90’”. 


Lo anterior, según el profesional, “acompañado de la percepción de escasa cobertura nival en la cordillera en relación a otros años, hace prever un año muy complejo en cuanto a disponibilidad del recurso hídrico”.


Según la Dirección Meteorológica de Chile, la estación de Chillán registra apenas 402,6 milímetros de agua caída a la fecha, muy por debajo de los 919,1 mm. en un año normal a igual fecha, lo que equivale a un déficit de 56%. Incluso, si se compara con las lluvias del año pasado, se observa que al 13 de agosto de 2015 habían precipitado 774,4 mm. El propio Salgado agregó que junio presentó un déficit de 94%, y agosto, un 70%.


Caudal del río Ñuble
Una de las principales consecuencias de esta disminución se observa en la reducción de los caudales de los ríos de la zona. En el caso del río Ñuble, que riega unas 60 mil hectáreas de más de 5 mil agricultores, en los últimos años han estado considerablemente bajos respecto de un año hidrológico normal.

“El déficit ha sido progresivo en la medida que avanza la temporada, producto de la escasa y nula precipitación caída en los meses de mayo a agosto del presente año, incluso, ha presentado valores de caudales significativamente menores a la temporada 1998-1999, siendo ésta una de las temporadas más críticas en materia de disponibilidad de recursos hídricos, previendo consecuencias nefastas para la agricultura”, argumentó el profesional.


Según el asesor técnico de la Junta de Vigilancia, actualmente se observa un déficit del 60% respecto a los volúmenes dispuestos por el río Ñuble entre mayo y agosto. “Un año normal a la fecha debieron haber escurrido unos 1.500 millones de metros cúbicos, sin embargo, en la presente temporada solo ha registrado unos 580 millones de metros cúbicos”, sostuvo.


El caudal, en tanto, oscila actualmente entre 80 y 90 metros cúbicos por segundo, en circunstancias que en un año normal es de 135 metros cúbicos. “Junio se presentó como el segundo mes con menos disponibilidad (caudales) desde 1946 a la fecha”, ejemplificó Salgado.


Propuestas
El asesor de la Junta de Vigilancia expuso que “resulta preocupante que considerando las fuertes alteraciones debido al cambio climático (...) no dispongamos de herramientas y pronósticos que ayuden a la programación y planificación, sobre todo, en ríos que no cuenten con obras de regulación (embalses)”, añadiendo que “esta incertidumbre se agudiza, generando pérdidas cuantiosas al campo”. 


Por lo anterior, Salgado planteó que desde el sector público se debiera considerar “un reglamento y estándares paramétricos de sequía, con modelos predictivos que precedan la planificación de siembra, y no se visualicen cuando ya es un hecho consumado, con daños irreparables”.

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