Crítica aclama la película “Aquí no ha pasado nada”

Por: Carolina Marcos Fotografía: Aquí no ha pasado nada 10:25 PM 2016-09-09

Alejandro Fernández trabaja de forma independiente. Cuenta con escaso apoyo de los fondos audiovisuales para hacer películas en Chile (aunque ha postulado a varios de ellos). Pero no importa. Tras “Matar a un hombre”, cinta nominada incluso para representar a Chile en los premios Oscar y Goya, su trabajo ha trascendido y su figura se ha transformado en una de las más importantes, no tan solo a nivel nacional, sino también internacional. 

Si su ópera prima en 2008 “Huacho” lo alzaba como una promesa del cine nacional. En 2016 y a través de “Aquí no ha pasado nada”, el chillanejo alcanzó la categoría de realizador consagrado, según la crítica nacional,  que ha hecho eco de los esfuerzos de Fernández por continuar sembrando el cine de autor que puso de moda a través del resto de sus cintas, como “Sentados frente al fuego”. 

A través de las redes sociales, el cineasta no ha ocultado su emoción, agradeciendo cada una de las columnas que los más destacados críticos de cine le han dedicado. Además, su estreno le valió sacar pasajes para San Sebastián, certamen en donde representará a Chile con la nueva cinta que se encuentra en 20 salas nacionales. La película competirá por el Premio Horizontes en el festival español. 

El crítico de cine Antonio Martínez escribió en la Revista Wiken de El Mercurio que “los jóvenes se silencian, encogen y protegen. Y también se evitan, por si hay que sacrificar mínimamente a alguien. El chat y el sexo se mantienen. Habrá algún ajuste, un cierto acomodo o alguna molestia, pero lo definitivo es el título: ‘Aquí no ha pasado nada’. Lo más desolador de la película es la ausencia de pena y culpa, la falta de conciencia y la inexistencia de cualquier remordimiento. Fue un choque de la materia y un percance físico”.

Por su lado, la periodista Ana Josefa Silva precisa que “se trata para mí de la mejor película del año. Es una cinta estupendamente bien hecha, parte del caso de Martín Larraín, pero se mete en algo mucho más profundo que es describir una situación en donde entran en juego los poderes”.

Marcelo Morales, de CineChile,  escribe en el sitio especializado: “la cinta rechaza de entrada el mote de ‘basado en un caso real’, para más bien inspirarse y construir una película que ambiciona ser un retrato de clase, con una fuerte acidez y un ritmo magnético gracias a diálogos que suenan siempre naturales, junto a una fotografía y a un montaje dinámico y eficaz. Arrojando, finalmente, un filme despojado de toda la parsimonia que abundaban en sus primeras dos películas. Un camino que, en todo caso, ya habíamos visto tomar en ‘Matar a un hombre’, su anterior trabajo”.

Por su lado, Yenny Cáceres, de Revista Qué Pasa, reseña que “a diferencia de las películas anteriores de Fernández, acá no hay pobres y las nanas son apenas unas sombras que están para recoger la mugre de sus jefes, incluidos estos jóvenes entregados a la fiesta y el alcohol. Fernández filma con rabia, pero también con pasión esas noches de embriaguez, lo que se nota en una cámara con nervio y en una inspiradísima banda sonora. Es la primera vez que se mete en el mundo de la clase alta, pero tampoco cae en la caricatura en el retrato de Vicente que, al final, no es más que otra víctima en esta historia. Como le dirá en un momento el abogado de los Larrea (Luis Gnecco)”.

Ángela Díaz, de Radio Universo, dijo  al aire: “estoy contenta de hablar de esta película y de un autor que antes nos sorprendió con una muy buena película (una de mis favoritas) como ‘Matar a un hombre’. Yo creo que es difícil cuando uno se enfrenta al cine nacional, pero me pasa con Alejandro Fernández que siento que hay un autor propio, que no parte pidiendo perdón, porque no tuvo los fondos. Alejandro se mete en un caso complejo, pero hace un cine con muchos cojones, muy valiente y muy autoral”. 

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