[Editorial] Crecimiento y deuda fiscal

Por: Fotografía: Agencia Uno 10:25 AM 2016-09-08

En su exposición del Informe de Política Monetaria (IPoM) ayer ante el Senado, el presidente del Banco Central, Rodrigo Vergara, acortó el rango de crecimiento para la economía chilena para este año y rebajó el rango de expansión del PIB para el próximo año, reafirmando que no se ve un mayor repunte para 2017. Según el reporte, el rango quedó entre 1,50% y 2,0%, frente a lo anticipado en el informe de junio pasado cuando lo había ubicado entre 1,25% y 2%. No obstante, el Central aplicó un recorte mayor a la estimación de la expansión del PIB para 2017, bajándolo desde el anterior rango de 2%-3% hasta 1,75%-2,75%.

Además, Vergara advirtió que el mercado laboral se ha deteriorado gradualmente respecto a comienzos de año y que las expectativas, tanto de inversionistas como de consumidores, siguen siendo pesimistas.

Quizás lo único positivo es que la proyección de inflación anual seguirá acercándose al rango meta del Banco Central del 3% en los próximos meses, cerrando 2016 en 3,5%.

En ese sentido, para el Central lo más preocupante sigue siendo el bajo crecimiento, de hecho, de cumplirse las proyecciones, la economía completará cuatro años con un crecimiento promedio anual en torno al 2%, lo que si bien no representa un riesgo de recesión, tampoco es satisfactorio, por lo que debe ser asumido como un tema prioritario.

Si no hay crecimiento, no habrá recursos suficientes para financiar las políticas sociales, y tampoco es recomendable seguir endeudando al país para cumplir con los objetivos de un programa de gobierno, que si bien es ambicioso, se construyó a partir de supuestos que hoy no se cumplen, como el precio del cobre, por ejemplo. No es un hecho menor que actualmente la deuda neta del Gobierno Central (18% del PIB) se encuentre en su nivel más alto desde 1994.

Por ello es prioritario que el país analice en profundidad las causas de este bajo crecimiento, más allá de la llamada “crisis de los commodities” y otros factores externos. Se requiere evaluar cúales son los elementos internos que podrían estar frenando el crecimiento, así como las amenazas que podrían afectar el crecimiento de mediano plazo, en acciones como omisiones. Según el Central, en inversión, el 40% de la caída tiene que ver con factores internos ligados a la confianza.

En línea con lo anterior, según Vergara, hay que pensar con especial cuidado cómo afectan las distintas políticas que se adopten, y privilegiar aquellas que fortalezcan el crecimiento. Lamentablemente, no se ha hecho lo necesario para resolver este problema.

Sin pretender ser alarmistas, existe coincidencia entre expertos y también en el empresariado, que la implementación de malas políticas públicas, como las reformas laboral y tributaria, tendrán un efecto negativo en el crecimiento de corto y mediano plazo, con el consiguiente deterioro del empleo, proceso que ya ha comenzado a observarse.
Por ello, el debate sobre el Presupuesto de 2017 debe ser responsable, lo que podría ser un desafío mayor para el mundo político, considerando que éste es un año electoral. Es por ello que resulta clave que la expansión del gasto fiscal sea moderada, en línea con el crecimiento, pese a la demanda de ciertos sectores que abogan por medidas contracíclicas para estimular el crecimiento y de quienes lisa y llanamente piden reajustes salariales desproporcionados. 

Dado que el sueldo de Chile ya no es el mismo, uno de los grandes riesgos es continuar con el progresivo aumento del endeudamiento fiscal que se ha observado durante la actual administración, que de paso ha puesto en duda uno de los principales atributos de la economía chilena: su regla de balance estructural. De hecho, este 2016 se completarán nueve años consecutivos de déficit fiscal estructural, lo que debe obligar a definir como un objetivo prioritario recuperar el equilibrio en un plazo razonable.

Comentarios