Detectan que 22 barrios de Chillán tienen altos niveles de temor

Por: Edgar Brizuela Fotografía: Victor Orellana 2016-03-08

El Plan Comunal de Seguridad Ciudadana comienza a tomar forma luego de que fuera licitado el estudio estratégico que será la base para todas las intervenciones que serán desplegadas en la comuna en los próximos dos años.

Las iniciativas que serán ejecutadas por la Municipalidad de Chillán durante este año y el próximo son financiadas por la Subsecretaría de Prevención del Delito del Ministerio del Interior, que entregará a la ciudad unos 770 millones de pesos.

El modelo fue presentado ante el Concejo Municipal por el nuevo encargado comunal del plan,  Renán Cabezas, quien reemplaza al anterior jefe de la entidad, Nelson Orellana, quien al parecer no tenía la confianza del alcalde.

La presencia de Cabezas fue una novedad considerando que no todos los ediles conocían las nuevas actividades que ejecuta en el municipio chillanejo y menos la desvinculación de Orellana, ex jefe de Fiscalización, quien era más cercano a la Nueva Mayoría.

Renán Cabezas, eventual candidato a alcalde en El Carmen por RN, mostró los avances que se han generado en los últimos meses respecto de un programa que debería haber comenzado el año 2015, pero que no pudo prosperar por falta de recursos.

Ahora con dineros asignados se llamó a una licitación por un monto de $14.850.000, que busca básicamente identificar los principales problemas existentes en la ciudad en materia de seguridad ciudadana.

Cabezas, quien se rodea de un nuevo grupo de trabajo, comentó  al Concejo que el concurso público concitó el interés de diez empresas que fueron evaluadas técnica y financieramente, llegando a la conclusión que la que cumplía mejor con los requisitos de las bases era la consultora Ingrid Zúñiga Pérez, quien ofertó $14.850.000.

Tras la firma del contrato, la empresa adjudicada tiene 50 días de plazo para entregar los resultados esperados por la municipalidad, lo que debe ocurrir el 25 de abril próximo.

Si bien se espera lo que debe proponer la consultora, la municipalidad ya tiene trabajo adelantado, pues desde la constitución del Consejo Comunal de Seguridad  han sido visitadas las casi 180 unidades vecinales y se han reunido con  dirigentes locales, lo que ha permitido recabar antecedentes de los principales conflictos y las soluciones potenciales.

Temores detectados
La municipalidad tiene claro por ejemplo que la inseguridad es un problema local, donde existirían al menos 22 barrios donde el temor comunitario es mayor.

Las prioridades que deben ser enfrentadas son el robo con violencia, el robo de vehículos, el robo en lugar no habitado y el robo con sorpresa. En contraposición aparece el “robo frustrado” como un fenómeno positivo, en cuanto a que los mecanismos dispuestos para enfrentar el delito estarían operando, por lo que esas herreamientas deben ser potenciadas.

La entidad edilicia, al igual que otras comunas donde el plan ha sido implementado, debiera mejorar la iluminación a nivel local y en especial en los barrios más conflictivos, instalar alarmas comunitarias, mejorar espacios públicos a través de habilitación de plazas o tratar a los menores que han caído en el delito mediante intervenciones psicosociales para evitar conductas transgresoras.

Aparentemente el diagnóstico y las alternativas de solución están sobre la mesa, pero en futuras reuniones el Consejo Comunal de Seguridad deberá plantear nuevas acciones.
El concejal radical Juan López Cruz cree que el plan será relevante en la medida que exista un completo diagnóstico de las necesidades de cada uno de los barrios de la ciudad, lo que pasa por aplicar una metodología participativa donde los vecinos puedan expresarse.

En tanto Nadia Kaik planteó que los barrios de la ciudad requieren de una intervención que disminuya la sensación de inseguridad entre los vecinos, precisando que son prácticas que generan muy buenos resultados “quitarle espacios a la delincuencia a través del mejoramiento de sedes, parques, jardines, plazas y sobre todo que los vecinos usen regularmente esos lugares”.

Según los antecedentes aportados por la municipalidad, la consultora debe realizar un diagnóstico comunal de seguridad pública “que considere información primaria y secundaria respecto de los niveles y tendencias de delitos registrados por las policías a nivel comunal, la percepción de inseguridad de sus habitantes, y variables sociales y demográficas que incidan directa o indirectamente en los niveles de criminalidad e inseguridad en la comuna”.

En el marco del proyecto el municipio se comprometía a la conformación de un Consejo Comunal de Seguridad Pública, y a la elaboración e implementación del Plan Comunal de Seguridad Pública, el que debe ser validado y monitoreado por el Consejo Comunal de Seguridad. 

La primera reunión del Consejo Comunal fue realizado en diciembre pasado y la próximo será el próximo 17 de marzo cuando se entreguen antecedentes de los avances del plan local.

Para la municipalidad, el diagnóstico local que comienza ahora es una herramienta necesaria e insustituible para el diseño del Plan Comunal de Seguridad. “Por medio de la elaboración de diagnósticos locales se busca mejorar la pertinencia de las iniciativas de prevención que se desarrollen en un territorio determinado, en el entendido que las distintas manifestaciones de la violencia, delitos e incivilidades responden a factores locales”, precisaron.

Como objetivos de la consultoría se cuenta “recoger y analizar información secundaria sobre variables sociales de vulnerabilidad y factores de riesgo asociados a criminalidad; sistematizar información secundaria referida a incidencia, tendencias y concentración de delitos y categorías de delitos en la comuna”.

Se suma a ello que se requiere “levantar información primaria de carácter cualitativo referido a percepciones de inseguridad de la población, identificación de lugares inseguros y razones de por qué son considerados inseguros, y de los factores de riesgo o causas de la criminalidad en la comuna”.

El concejal Víctor Sepúlveda agregó que el plan debe ser lo más participativo posible, para que la ciudad se forme una imagen real de la calidad de vida en los barrios, en especial los periféricos.

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