Junaeb prorizará compra de insumos en la Zona de Rezago

Por: Roberto Fernández Fotografía: Agencia Uno 10:25 PM 2016-09-02

A partir del próximo proceso de licitación del Programa de Alimentación Escolar (PAE) de la Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas (Junaeb), vale decir, en agosto de 2017, en lo que respecta a las regiones del Bío Bío, O’Higgins, Atacama, Aysén y un tercio de la Metropolitana, se exigirá a los proveedores que destinen al menos un 10% de los montos de adquisición de insumos en compras en zonas de rezago del país. 


Así lo explicaron ayer el director nacional de Junaeb, Cristóbal Acevedo, y el delegado presidencial para zonas rezagadas, Jaime Tohá, quienes destacaron el positivo y potente impacto de esta iniciativa en el desarrollo de estas zonas, como la del Valle del Itata, integrada por nueve comunas (Cobquecura, Quirihue, Trehuaco, Coelemu, Portezuelo, Ninhue, San Nicolás, Quillón y Ránquil).


De hecho ayer en el Liceo Polivalente de San Nicolás las autoridades de Junaeb, del Plan de Zonas de Rezago, del Indap, junto a la gobernadora Lorena Vera, al alcalde Víctor Toro y a dirigentes campesinos, lanzaron oficialmente la política de compras públicas para zonas rezagadas.


Acevedo precisó que el PAE de Junaeb beneficia diariamente a más de un millón y medio de estudiantes vulnerables en todo el país, a través de la entrega de servicios de alimentación (desayunos, almuerzos, once, colaciones y cenas, según corresponda) en establecimientos municipales y particulares subvencionados.


“En Junaeb hemos decidido llevar adelante esta política en el contexto de la promoción de costumbres alimentarias regionales, privilegiando alimentos de la zona, en la lógica del mandato presidencial de que las compras públicas tengan un impacto en las zonas rezagadas, particularmente en la agricultura familiar campesina, razón por la cual la colaboración del Indap será clave, porque se le exigirá a los proveedores una certificación de origen de los productos, de igual forma con Sercotec, para aquellos productores pymes, como las panaderías, por ejemplo”, precisó Acevedo.


Esta medida entrará en vigencia de forma diferenciada, permitiendo que las empresas ejecutoras del PAE dispongan de tiempo para identificar y tomar contacto con los posibles proveedores, etapa en la que según Jaime Tohá, será clave la asociatividad que puedan lograr los pequeños productores, de manera de cumplir con las exigencias de volumen.


Se estima que en 2017 el monto invertido en compras en zonas de rezago alcanzaría a $1.100 millones. Luego, en 2018, con la segunda licitación, el monto debiera llegar a $3.800 millones, y en 2020, cuando esta política se implemente en todas las licitaciones, bordearía los $11.200 millones.


“Con esta política buscamos incluir en la alimentación de nuestros estudiantes, aportes desde la producción de las zonas rezagadas, aun cuando el consumo de estos insumos no sea en la zona en que se produjo (...) Como Junaeb creemos que estas compras generarán una disminución de intermediarios y mejorará la calidad de los productos frescos. De esta manera, podremos mejorar la aceptabilidad de los menús por parte de los estudiantes, factor clave en el proceso del plan contra la obesidad estudiantil que estamos desarrollando”, añadió Acevedo.


El director de Junaeb detalló que los rubros con más posibilidades de aprovechar esta exigencia serán los productores de huevos, legumbres, verduras, pan, frutas, además de ingredientes para preparar almuerzos, entre otros.


Zona de rezago
Por su parte Jaime Tohá valoró esta iniciativa que ha tenido mucho éxito en Brasil y en otros países de América Latina, destacando la identificación de los estudiantes con los alimentos de las zonas donde viven, lo que también es una oportunidad para introducir productos como las algas y los pescados.


Tohá subrayó que “éste es un ejemplo de que hay iniciativas que no requieren de un costo adicional para el Estado, sino que a partir de ideas inteligentes, fruto de la participación de varias instituciones, se pueden lograr impactos. Esto de la zona de rezago no es solo pedir plata al Estado (...) El papel del programa consiste en identificar problemas y buscar soluciones”.


Recordó que la búsqueda de poderes compradores para la producción de la agricultura familiar campesina es un anhelo de larga data en el mundo campesino y que esta es una de las iniciativas que apunta a ese objetivo. “Creo que esto es una oportunidad fantástica para el renacimiento de las organizaciones campesinas”, puntualizó el ex intendente.

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