Las razones de Endesa para no construir centrales en el río Chillán

Por: Roberto Fernández Fotografía: Archivo 10:30 PM 2016-09-01

Tras la infructuosa búsqueda de un socio estratégico para el desarrollo de cinco proyectos hidroeléctricos en el país, este martes el directorio de Endesa Chile resolvió no llevar adelante la construcción de dichas centrales, entre ellas Río Chillán 1 y 2, y devolver al Estado los derechos de aprovechamiento de aguas.


Se trata de los derechos asociados a los proyectos Bardón (río Cautín, Región de la Araucanía, 14 MW); Chillán 1 y 2 (río Chillán, Región del Bío Bío, 17 MW); Futaleufú (río Futaleufú, Región de Los Lagos, 1.330 MW); Puelo (río Puelo, Región de Los Lagos, 750 MW; y Huechún (Región Metropolitana, 40 MW).


Según informó La Tercera, antes que el directorio tomara esta decisión, la empresa tuvo durante seis meses en venta estos derechos de aguas, sin encontrar interesados. Fuentes cercanas al proceso señalaron que Endesa Chile contrató a Landmark para que contactara a potenciales interesados, y esta contactó a 27 firmas, no logrando vender ninguno.


Inviabilidad
“La voluntad de Endesa Chile es que solo se llevarán a cabo iniciativas que sean viables técnicamente, económicamente y que cuenten con la aceptación de las comunidades donde estarán insertas. En el caso de estos proyectos -fruto de estudios iniciales, de los altos estándares de sostenibilidad que nos hemos definido como grupo y de las exigencias técnicas y económicas que ello implica-, hemos concluido que no son viables, por tal motivo estamos devolviendo estos derechos de agua al país para que puedan ser utilizados para otro tipo de desarrollo”, explicó el gerente general de la compañía, Valter Moro, a través de un comunicado difundido por la generadora.


En el texto también se indicó que “la decisión fue adoptada luego de un cuidadoso análisis que consideró tanto la rentabilidad de estas iniciativas como su impacto social y ambiental, además el análisis concluyó que estos proyectos no son viables técnicamente ni económicamente. Adicionalmente las actuales condiciones de mercado, con precios a la baja, no dejan espacio para estos proyectos en el mediano y corto plazo. Y dado que hay patentes asociadas al no uso de los derechos de aguas, ello representa un pasivo para la compañía”.


Solo por concepto de patentes, Endesa se evitará el pago de US$20 millones anuales por este concepto, por el total de derechos a los que renunció, debido a que no estaba haciendo uso de esas aguas.


Al respecto, el empresario Pedro Matthei, socio de Aaktei Energía SpA, que tiene proyectos en el río Cholguán (minicentral El Pinar) y en el Diguillín (minicentral Halcones), las causas pueden ser variadas, como el pago anual de la patente, “que crece exponencialmente aunque el proyecto esté avanzando o detenido en tramitaciones de permisos que otorga la misma autoridad que cobra las patentes”. Asimismo, postuló que también es un factor “la rentabilidad muy baja asociada a inversión muy alta, precios muy bajos, baja calidad del proyecto, entre otros elementos”.


Matthei fue más allá e hizo una crítica a la autoridad y al ambiente poco favorable para la inversión: “(Hay una) dificultad generalizada para la viabilidad de proyectos de inversión, debido a diversos factores tales como poco interés de organismos públicos por viabilizar proyectos, oposición de movimientos de ecología dura, procesos de tramitación lentos y engorrosos, etcétera”, y agregó que existe un “desencanto con la industria y con el país en materia de desarrollo energético, debido a una política generalizada en contra de centrales hidroeléctricas y falta de consenso a nivel país sobre las fuentes de energía deseadas”.


Por su parte, el ministro de Energía, Máximo Pacheco, valoró la decisión de la firma “porque no tiene sentido tener derechos de agua acumulados sin que se haga uso de ellos”, dijo. El secretario de Estado sostuvo, además, que desde el punto de vista social como de eficiencia económica es deseable que ahora estos derechos puedan estar en distintas manos, para que puedan tener un uso efectivo, y recordó que en los cambios que se proponen al Código de Aguas se considera precisamente aumentar los costos de las patentes para mantener esos derechos.


Río Chillán

Si bien en los casos de las centrales de mayor envergadura, como Puelo y Futaleufú, el factor de peso fue la oposición de organizaciones ciudadanas y ambientales, lo que a la larga puede encarecer los costos, en el caso de las centrales más pequeñas, como Río Chillán 1 y 2, la principal razón se atribuye a que con tarifas eléctricas a la baja no sería viable para la generadora seguir adelante.


Sin embargo, difiere de esta visión el consultor y ex seremi de Energía, Rodrigo Torres, quien planteó que normalmente los proyectos de minicentrales con potencias superiores a 3 MW sí son rentables, incluso considerando que las tarifas vienen mostrando una disminución.


“Yo pienso que en el caso del río Chillán, va por un tema de política de la empresa de no querer emprender proyectos pequeños. Normalmente, 17 MW es rentable como central de pasada, a menos que se trate de un sector muy complejo, que encarezca excesivamente los costos”, comentó el profesional.


Torres recordó que en 2013 se ingresó a evaluación ambiental un estudio de impacto ambiental para una minicentral en el río Chillán (Mini Central Hidroeléctrica Río Chillán, de la Sociedad Hidroeléctrica Río Chillán SpA), que tenía una potencia instalada de generación de 5,3 MW, y que finalmente no prosperó por dificultades con la venta del terreno.


Es por ello que no se descarta que otra firma del rubro solicite estos derechos vacantes para desarrollar las minicentrales que estaban proyectadas. De hecho, según el registro de la Dirección General de Aguas, a octubre de 2014 existían 24 solicitudes de derechos de aprovechamiento no consuntivos de aguas en el río Chillán, lo que lo convierte en el tercer río de la provincia con más solicitudes.

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