Siempre vigilantes

Por: Fotografía: Senado 08:25 AM 2016-09-01

Buenas noticias para Ñuble. El proyecto de ley que crea la nueva región está a un paso de salir del Senado, después que fuera aprobado ayer por unanimidad por la Comisión de Gobierno Interior de esa corporación legislativa, que también zanjó algunos aspectos controversiales, como que el nombre de la Región fuera “de Ñuble”, y no “del Ñuble”, se declaró inadmisible la indicación presentada por la senadora Van Rysselberghe para que se eligiera a Coelemu como capital de la Provincia de Itata y se acordó una fórmula para que Coihueco y Quillón puedan cambiarse de provincias.  

De esta forma, cumpliendo plazos bastante razonables gracias a la urgencia que le puso el Ejecutivo, comienza a cerrarse la etapa final de la iniciativa en  la Cámara Alta, aunque aún falta un último paso, la Comisión de Hacienda, cuyo presidente es el senador Andrés Zaldívar, quien ha oscilado entre el rechazo al proyecto y su alineamiento con el Gobierno. 

En efecto, el democratacristiano primero se había mostrado reticente a respaldar la propuesta del Ejecutivo, pero luego terminó aprobándola, no sin antes expresar su disconformidad señalando que tenía la convicción de “no estar yendo por un buen camino”, aludiendo al proceso de regionalización en general y a lo inconveniente que es en su opinión seguir fragmentando la arquitectura diseñada en 1974. 

Lo anterior instala una lógica duda sobre la próxima actuación de Zaldívar, sobre todo por su condición de  presidente de la comisión de Hacienda, que le otorga facultades que pueden incidir en la celeridad o tardanza del proyecto  en esa instancia. 

Una de las enseñanzas que deja su paso por la Comisión de Gobierno Interior es que los avances de la Región de Ñuble en el Congreso irán matizándose con la aparición de nuevos y posiblemente más enconados detractores. Uno de ellos es  el diputado del Distrito 43, Jorge Ulloa (UDI), quien ha declarado insistentemente que “la creación de la nueva región significará el debilitamiento del Bío Bío frente a la Región Metropolitana”, aunque en honor a la verdad lo que quiere decir el gremialista es que Concepción se despotencia frente Santiago.

El ex funcionario del régimen militar defiende un supuesto sentido geográfico del diseño impuesto por el gobierno de Pinochet y no es el único que ha levantado la voz para oponerse a la iniciativa ñublensina. El otrora senador de la Circunscripción Cordillera, Mario Ríos (RN), dijo ayer que “las autoridades nacionales y regionales están actuando muy equivocadamente, pues se está destruyendo la Región, para crear otra modesta como Ñuble”.

Ambos se equivocan. Con una visión refractaria del desarrollo regional, parecen no entender que la dinámica territorial es permanente, no un paradigma estanco. Cada cambio tiene un contexto histórico definido, y como hay países que hoy están acortando el número de regiones, Chile necesita más regiones y más institucionalidad para desarrollar los territorios y servir a sus habitantes. 

Donde ambos no se equivocan es que efectivamente las actuales regiones tienen más componentes geopolíticos que socio-políticos. Pero ese es justamente el problema y el mayor argumento de Ñuble, cuyas condicionantes de identidad socio cultural, su historicidad y la capacidad que ha tenido para articular un proyecto político territorial, superan largamente la estrecha visión impuesta en 1974 e inaugurada por Pinochet con una frase que sigue repicando hasta nuestros días: “la administración se descentraliza, pero el poder no”.

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