Mario Lagos: El dueño del gol que brilló en los 90’

Por: M. Herrera / R. Oses Fotografía: M. Ulloa / Archivo 09:10 AM 2016-08-29

Hijo “ilustre” de Bulnes,  sobre Mario Lagos Salgado, el recordado Mario “Gol” Lagos, pesa un mito. Su ascendencia en la comuna ñublensina obliga a pensar en el lógico devenir de su origen futbolísito. ¿Jugador de casa?, nada de eso. En rigor, el atacante que se transformó en referente de la delantera roja entre 1989 y 1995, no se forjó en la cantera ñublensina, sino en Cobresal. La razón, su tío, el histórico Sergio Salgado, quien lo respaldó en su decisión de probar suerte en Santiago, donde recaló en las divisiones inferiores del club minero.  

“Yo me inicié en Santiago en las cadetes de Cobresal. Llegué a Santiago, donde me tío algo nos ayudó y fuimos a Cobresal. Y después de Cobresal me fui a Deportes Concepción donde estuve un par de meses y de ahí me vine a Chillán. Eso fue el 89. Recuerdo que cuando llegué estaba Eduardo de La Barra pero antes estuvo Isaac Carrasco”, afirma Lagos, quien viviría con los diablos rojos un proceso de maduración cuya plenitud alcanzó a mediados de la década de los noventa. 

El atacante bulnense fue testigo ocular de los duros años institucionales, con atraso en los sueldos, rotación de dirigentes y más aún de técnicos, como constante por esos años en el club. El inicio, de hecho, fue doloroso, a partir de aquel descenso “por secretaría” en 1991, tras la pérdida de puntos por no pago de sueldos que terminaría por hundir al rojo hasta la Tercera División.  

“Fue penoso ese año porque descendimos por el descuento de tres puntos, no debimos haber bajado, pero bueno fue un año difícil, se bajó y no había nada que hacer, para nosotros como jugadores fue una tristeza enorme ver a la institución en la tercera división. Pero sí, desde el momento en que bajamos nos juramentamos subir de inmediato a segunda división. Ese año hubo bastantes problemas, las planillas las firmábamos pese a que no había plata.

- Ahí viene esa gran campaña en tercera con Esaú Bravo. ¿Qué recuerdas de la temporada 92’? 
-Claro, el año siguiente el equipo lo toma el profe Esaú, había una base ya del plantel del año anterior y se complementó con otros jugadores que llegaron. Más que nada se formó un buen grupo humano que como te decía se juramentó prepararse bien para subir y lo hicimos. Nos comprometimos en realidad, esa es la palabra, nos comprometimos en subir porque Ñublense no merecía estar en tercera.

- Pese a que deportivamente el 92 fue un gran año, al final con partidos a estadio lleno y el hincha reencantado con el equipo, en lo institucional fue difícil, con problemas para traslados y viajes, etc.
- Si, incluso después de subir, ya de nuevo en segunda división (año 1993) siguieron los problemas, con el agua en los camarines, con canchas para entrenar, había que entrenar en varias canchas. Aún asi lo supimos llevar adelante con el esfuerzo de todos los jugadores, siempre pensando en que Ñubense no podía de nuevo bajar. 

- ¿Qué recuerdas de ese cuadrangular final en Quillota de fines del 92’?
- Fue una alegría enorme, haber cumplido el objetivo que nos habíamos autoimpuesto, que era subir. Imagínate, llegar allá a un estadio lleno de colores amarillos, de hecho el viaje de ida fue con un poquito de nervios porque llevábamos el gran objetivo de lograr el título para retornar a segunda división. Nosotros desde un comienzo nos teníamos fe, pero al llegar allá al ver un apoyo masivo para San Luis comparado a los pocos hinchas nuestros, dijimos “uau”, pero siempre tuvimos confianza en nuestros medios, sabíamos que teníamos un buen equipo y estábamos muy confiados en que podíamos hacer bien las cosas. 

- Lo curioso es que empezaron todos empatando las dos primeras fechas y tuvieron que definir con San Luis. Arrasaron en el primer tiempo y se pusieron tres a cero con dos goles tuyos. ¿Esperaban un inicio así?
- Desde el comienzo el partido fue apretado, pero siempre con convicción, pero empezamos a jugar a medida que avanzaban los minutos y logramos hacer los goles en los momentos precisos, en los tiempos justos, comenzamos a atacar, atacar, y ahí matamos a San Luis, esa fue la clave. 

- Evidentemente no salieron a especular en esa final, ¿Se había planificado así o fue por esa convicción que cuentas tenía el grupo?
- Sabíamos que era la oportunidad de ganar si o si, despues de una lucha ardua el año anterior, de un sacrificio enorme y el juramento que habíamos hecho, no podíamos tirarlo por la borda, teníamos que traernos el triunfo sí o sí, con  dientes bien apretados comenzamos a luchar y lo conseguimos. 

- ¿Recuerdas los goles?
- Fueron dos míos y dos de Larry Aliaga. Recuerdo el primero, fue una jugada donde empezamos a tocar, hicimos una doble pared con Larry y ahí empecé a encarar, me saqué al arquero y enfrenté a un central y se la toque a un lado, esa fue una alegría tremenda, porque se empezaba ganando. San Luis se fue con todo después. Y ahí llegó el segundo de penal de Larry, el tercero fue mío pero no lo recuerdo bien, tengo más en la retina el primero. Si me acuerdo de la alegría tremenda de poder haber subido a segunda división.

- Después de la celebración vino un largo viaje que pasó de largo hacia Yumbel…
- (Ríe), Hasta el día de hoy nos acordamos y nos reimos entre nosotros de todas las anécdotas, pero incluso antes de ir al estadio donde concentramos la noche anterior al partido hubo un temblor bastante fuerte, estábamos concentrados en el partido, en lo que teníamos que hacer y de pronto viene este temblor que nos asustó bastante porque quedamos preocupados por las familias, fue otra cosa que tuvimos que superar, en ese tiempo no había celulares y una persona logró comunicarse a Chillán, nos dijeron que estaba todo bien. Después de ganarla fue una alegría tremenda, algunos reporteros que llegaron allá a Quillota terminaron tirados en la piscina. Al regreso nos contaron que había mucha gente reunida en Chillán esperándonos. Pero cuando íbamos de regreso nos comenzamos a dar cuenta que pasábamos de largo. Preguntamos que pasó y nos djeron que íbamos a pagar una manda, nos reíamos por lo largo que sería el viaje y en un momento nos dio pena por la gente que nos estaba esperando. 

Copa Chile y la gesta ante Colo Colo
- Llegó la Copa Chile del 95’ que otra vez dio grandes alegrías a la hinchada y otra vez con Esaú Bravo en la banca y tu en el centro del ataque. ¿Cómo lo recuerdas?

- Si, el 95 otra vez con el profe Esaú que siempre lo dije, más que nuestro técnico fue nuestro papá, nos aconsejaba a los más jóvenes, a mí, a los juveniles que subieron, a Cea, Pato Neira, varios muchachos con bastantes condiciones a quienes siempre aconsejaba. Llegamos a semifinales de Copa Chile eliminando a equipos grandes.

-  Describe cómo viviste ese partido ante Colo Colo.
- Imagínate la diferencia de equipos que había entre las planillas de jugadores, estaban Miguel Ramírez, Fabián Estay, Marcelo Espina, era un equipazo. Pero al inicio del primer partido acá en Chillán nos fuimos dando cuenta que podíamos hacer una buena presentacion, sabíamos lo que era Colo Colo, pero al ambiente nos motivó, el estadio estaba lleno, se veía precioso esa noche, fue una linda noche de invierno porque ganamos dos cero, el primero fue de Arturo Cubillos de tiro libre y el segundo fue mío después de una pared con Leo Soto, donde encaré a (Marcelo) Ramírez y ahí definí bajo, al primer palo. Yo sabía que la única forma de vencerlo era definiendo bajo a un costado, en esos tiempos andaba muy bien y era bueno para tirarse esas voladas que se dicen ‘para la foto’ tenía bastante buena reacción. Te decía que el ambiente nos motivó porque pese a que había mucha hinchas de Colo Colo, la gente de Ñublense era bastante también.Hicimos un gran partido y dos goles, nos fuimos bastante felices en esa ocasión. 

Mario Lagos fue el goleador del Ñublense campeón de 1992 (abajo, el tercero de izquierda a derecha)

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