Financiamiento del Teatro

Por: Fotografía: Mauricio Ulloa 05:10 PM 2016-08-27

El recién inaugurado Teatro Municipal de Chillán está llamado a cumplir dos grandes objetivos. Uno, dotar a la capital de Ñuble de un espacio cultural que adhiera a los modernos parámetros que rigen en el mundo para la difusión del arte y el segundo, igual de importante, generar una oferta de espectáculos y actividades que posicionen a la ciudad como un poderoso referente cultural a nivel regional y nacional. 

La decisión de recuperar y reciclar el edificio de estilo modernista, cuya obra gruesa quedó abandonada a fines de la década del 40, es todavía motivo de elogio y será recordada con frecuencia en los próximos días por la propaganda oficialista, sobre todo a medida que se acerque la elección municipal. 

El alcalde Zarzar está en su derecho de mostrar sus éxitos, sin embargo donde debe comenzar a poner la mayor atención es en el desafío que significará dar vida al teatro y particularmente a temas como el financiamiento para su adecuada operación y los profesionales que deberán cumplir esa tarea.

Los escenarios en términos económicos no se ven auspiciosos, por lo menos hasta que el Gobierno Regional decida aprobar los 500 millones de pesos solicitados o hasta que el espacio sea capaz de autofinanciarse, arrendando a productoras para espectáculos pagados o generando una programación anual cultural que le permita vender butacas, algo para lo que aún falta mucho tiempo. 

Lamentablemente, se ha generado una innecesaria tensión entre el Gobierno Regional y el municipio, por las condiciones del primero para entregarle recursos. En efecto, el Gobierno Regional no puede entregar dinero si no hay un proyecto, lo que el municipio al parecer nunca previó, creyendo que con un simple oficio bastaba para allegar la cuantiosa suma. Otra posibilidad, también a través de la misma fuente, es asociarse, pero eso significa incluir representantes del Gobierno Regional en la corporación a cargo del Teatro, lo que también es rechazado por la municipalidad.

Esta estrechez económica en la partida ha tenido como inmediato resultado la imposibilidad de contratar a un equipo profesional capacitado, de modo que la gente que hoy allí trabaja, además de no tener la experticia necesaria, está sometida a un precario esquema de pagos y boletas cada 15 días. 

Hoy, el Teatro Municipal no es simplemente un edificio y un futuro todavía impredecible en nuestro panorama cultural. Es también, y antes que nada, un número difícil de precisar en materia de financiamiento, aunque sea aguafiestas plantearlo cuando aún se mantienen los ecos de su inauguración. 

Una gestión que responda a la necesidad de entregar productos culturales de calidad a Chillán y la Provincia de Ñuble sólo podrá desarrollarse en la medida que cuente con los recursos y los profesionales para hacerlo, estos últimos elegidos de modo transparente, mediante concursos públicos que garanticen una convocatoria para gente realmente capacitada. 

Por ello es fundamental que el municipio revise su estrategia de financiamiento, cambie de mirada respecto de su relación con el Gobierno Regional y se aboque a la contratación de funcionarios idóneos. 

Sería inconveniente que la polémica y el fárrago de voces políticas, de las que ya hemos sido testigos, se repitan en esta etapa de importantes definiciones para el Teatro. 

Los cabildeos, el uso electoral y las tentaciones clientelistas para congraciarse con algunos sectores solo contribuirían a enturbiar un futuro que aparece altamente promisorio para la cultura local.

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