[Editorial] Transgénicos: más sinceridad

Por: Fotografía: Agencia Uno 10:40 AM 2016-08-26

La situación regulatoria de los transgénicos en Chile es bastante contradictoria y amerita por lo mismo una clarificación normativa. En la actualidad no está permitido elaborar alimentos modificados genéticamente, pero sí se consumen diversos productos cuyo origen viene de una semilla transgénica. 

Ñuble tiene en la actualidad cerca de mil hectáreas dedicadas a cultivar estas semillas, principalmente de Rap y Soya, las que posteriormente se van al extranjero para su utilización. 

La discusión acerca de los eventuales daños para la salud de las personas y el medio ambiente que podría causar el consumo de alimentos transgénicos no está cerrada y existen defensores y detractores. 

Existen sí ventajas demostradas respecto de las posibilidades para el mejoramiento de ciertos productos, en cuanto a su conservación, mayor aporte nutricional, así como su mayor rendimiento, lo que podría contribuir a producir más alimentos. 

Los posibles riesgos van por el hecho de que al consumirse estos alimentos modificados se le puede estar entregando a la población componentes que posteriormente lo hagan resistente a algún antibiótico o reacciones alérgicas en personas que son sensibles a ciertos productos. 

Este debate acerca de la bioseguridad en la alimentación está recién comenzando y existen algunas iniciativas legales que la abordan y sobre las que el Gobierno ha anunciado retomar la discusión. 

No resulta indiferente para Ñuble los avances que se consigan en torno al tema, tanto por la vía de su seguridad para el consumo humano, como por la posibilidad de producir alimentos transgénicos y no solo semillas. La futura Región tiene en su desarrollo económico un pilar muy fuerte en la agricultura y en la medida que se permita ir clarificando las posturas en torno a estos temas, se podrá invertir de mejor forma en los campos.

La necesidad de darle valor agregado a las exportaciones agrícolas locales está identificada como un desafío relevante para esta zona y allí la ingeniería transgénica es una de las vías posibles, como también lo es el desarrollo de cultivos orgánicos, que en el mundo van sumando adeptos, precisamente por parte de quienes se oponen a cualquier manipulación o intervención química de los alimentos tanto por la vía de la genética, como por el uso de controladores artificiales de plagas pesticidas, y riego con aguas contaminadas. 

A todo esto se suma otra serie de exigencias de los consumidores extranjeros que le aumentan significativamente el valor al producto cien por ciento orgánico. La falta de información, normas poca claras, investigación aún insuficiente, tienden a generar confusión y problemas al momento de tener que tomar decisiones de mercado por parte de los agricultores y exportadores.

Por otra parte, la presencia de consumidores éticos cada vez más exigentes en los países de destino de las exportaciones de alimentos naturales o elaborados en Ñuble, también ponen presión sobre las decisiones económicas de los productores regionales. 

La globalización que tantos beneficios trae para un país pequeño como Chile -y más aún para una provincia como la nuestra, que necesita abrirse al mundo para poder crecer, generar más empleo y salir del rezago económico en que se encuentra- ofrece oportunidades como la alimentación transgénica y orgánica, que no tienen por qué ser opuestas como se ha planteado tradicionalmente. Con un adecuado enfoque de la bioseguridad, pueden perfectamente convivir.

 

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