[Editorial] El casino de Chillán

Por: 10:50 AM 2016-08-24

Unánime fue la decisión del Consejo Resolutivo de la Superintendencia de Casinos de Juego (SCJ) que el lunes adjudicó la licencia de operación de un casino en Chillán a la empresa Marina del Sol. La firma penquista controlada por Nicolás Imschenetzky se impuso sobre su competidor, el consorcio Boldt-Peralada, poniendo fin a un proceso que se extendió por tres años, a raíz de diferentes y sucesivas acciones judiciales interpuestas por este último. 

Como se recordará, el proceso de otorgamiento comenzó en enero de 2014, luego que se acogiera la solicitud de renuncia al permiso de operación presentada por Casino Termas de Chillán, la cual se materializó formalmente el 10 de diciembre de 2013. 

Después de cumplir distintas etapas sin inconvenientes, la tramitación fue suspendida el 25 de agosto de 2015, cuando Boldt presentó un recurso de protección contra el Gobierno Regional, en el que solicitaba impugnar la votación desfavorable que recibió su propuesta en el Consejo Regional (Core). De ahí en adelante sobrevino un ajedrez de acciones legales lideradas por el grupo hispano-argentino que terminó judicializando el proceso por un año, hasta que en junio pasado la Corte Suprema zanjó la pugna.

En los próximos días conoceremos oficialmente la resolución del Consejo Resolutivo. Allí precisarán en detalle las razones de la decisión adoptada por el órgano colegiado, no obstante era de público conocimiento que Marina del Sol corría con ventaja, pues técnicamente su proyecto era superior al de Boldt-Peralada. 
En efecto, el factor de mayor peso fue el monto de la inversión. La iniciativa de la firma penquista representa una inversión total de US$56,3 millones, cifra superior a los US$54,1 millones que proponía su competidor. 

Lo mismo ocurrió con aspectos como infraestructura, ubicación, diseño y calidad de las instalaciones y relación armónica con el entorno y áreas verdes.

Finalmente, el criterio sobre los efectos económicos y sociales -que incluye la generación de empleos, la capacitación de los trabajadores, el impacto en el comercio local, la demanda hotelera y el flujo de turistas en la zona- también era favorable al proyecto que se emplaza en la Panamericana Norte, frente al peaje. 
Se trata de un casino con 450 máquinas de azar, 20 mesas de juego y una sala de bingo con 68 asientos, un área de espectáculos y establecimientos de hotelería. Un centro de convenciones para 1.600 personas y un hotel de 5 estrellas con 100 habitaciones. También considera cinco parques con una superficie de 26 mil metros cuadrados, una galería de arte, un museo y una laguna artificial.

El casino de Chillán podría generar ingresos brutos anuales cercanos a los $10 mil millones, lo que se traduciría en tributos por $1.000 millones para el municipio y una cifra similar para el Gobierno Regional, además del IVA para el Fisco. 

Igualmente, el impacto económico que tendrá en la zona su construcción y operación será importante, tanto por la generación de empleos (575 de forma directa), como por el desarrollo de negocios asociados. De igual forma, el casino producirá un gran impacto urbano, ya que necesariamente elevará los valores de los terrenos circundantes. A estos efectos se suman el impacto en el turismo y en la oferta de actividades culturales y recreativas. 

Lo ocurrido el lunes es una positiva noticia para Chillán, pues pone fin a 31 meses de incertidumbre, confirmando la materialización de una cuantiosa inversión que será ampliamente beneficiosa para la ciudad y sus habitantes. 

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