Paciencia...no hay más

Por: Rodrigo Oses 2016-08-22
Rodrigo Oses

Un reportero me pregunta antes de poner su grabadora, mientras un jugador de Ñublense declara en la zona mixta: “¿Quién es él?”.

Luego otro colega me hace la misma consulta segundos después que Matías Améstica ha comenzando a enfrentar a los medios.

La mayoría de los actuales jugadores del plantel de Ñublense son perfectos desconocidos.

Valores que por años deambularon por la Segunda División Profesional, otros por la Tercera División e incluso, algunos canteranos que se vieron en la obligación de apretar los dientes para ser parte de este proyecto con nulo recorrido en el profesionalismo o un escaso derrotero.

Pero es lo que hay. Así se estructuró Ñublense. Con valores de escasa calidad, otros con cierto potencial, y no más de cuatro jugadores de experiencia que ya vienen de vuelta, entre ellos, Luis Flores y Sebastián Páez.

Desde el arranque de la pretemporada el técnico Pablo Abraham confesó que le pidieron foguear jugadores jóvenes de casa y darle tiraje a la cantera, para cimentar la base de un equipo competitivo.

¿Cuál es la obligación de este equipo en este torneo?

No se ha dicho, pero a la luz del discurso, es promover jugadores y no descender.

Ahí entonces, el concepto de alta competencia se desvirtúa en Ñublense y exaspera al hincha que quiere ver a su equipo luchar en el grupo de vanguardia.

Pero eso difícilmente ocurrirá, porque hay que decirlo ahora: Ñublense es un equipo en notoria formación, con demasiadas carencias a nivel creativo y ofensivo para pretender ser protagonista.

Y lo que preocupa es que Pablo Abraham no tiene más en banca. Es lo que hay y punto. Entonces, hay dos opciones: repudiar la apuesta de la dirigencia que armó un plantel de transición sin pensar en la alta competencia, o tenerle paciencia a un plantel inexperto y en formación que tiene potencial y ya dará su frutos.

¿Qué actitud adoptará usted en este torneo en marcha y que no perdona?

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