El arte de gobernar: Chile tan cerca, tan lejos

Por: Renato Segura 2016-08-22
Renato Segura

Platón (427–347 a.c.) pensaba que para lograr un buen gobierno, los agentes que ocupaban cargos públicos debían convertirse en auténticos filósofos. Por lo tanto, de acuerdo a la definición de los pensadores de la antigua Grecia, un buen equipo de gobierno era aquel que era capaz de reflexionar sobre la esencia, las propiedades, las causas y los efectos de sus decisiones de política pública, especialmente en lo que se refiere a los ciudadanos y su nivel de calidad de vida, en un marco de sustentabilidad ecológica, justicia intergeneracional y democracia liberal.

Para lograr su cometido, el Estado dispone de, al menos, 3 herramientas de política no excluyentes y rivales entre sí: la gestión del ordenamiento social y territorial; la gestión de la justicia social y la gestión del crecimiento económico. Dichas herramientas deben ser usadas en su justa medida, de cuyo mal uso se desprende las desgracias de la población.

La gestión del ordenamiento social y territorial, está directamente relacionada con el nivel de libertad y autonomía con la cual los individuos se organizan y el nivel de descentralización con la cual se administra el territorio. En los últimos 40 años, Chile ha optado por un modelo descentralizado en lo privado, pero con un alto sesgo de centralismo en lo público. Esta bipolaridad ha generado un alto grado de concentración económica y un desarrollo desequilibrado del territorio. 

La gestión de la justicia social es una herramienta que tiene, al menos, dos posibles aproximaciones, igualmente relevantes. Una está dada por las estadísticas oficiales, que buscan en forma objetiva medir el grado de avance del bienestar social (índices de pobreza ingreso y multidimensional) y, la otra, es la percepción del bienestar social relativo de las familias. En este último caso, el nivel de bienestar es interdependiente, en el cual influye significativamente la brecha de ingresos y la discriminación en el ejercicio de la política pública. 

La gestión del crecimiento económico, es una herramienta que: estimula el desarrollo del mercado laboral, sirve como un antídoto para la pobreza y es el sustrato de la prosperidad de las naciones. Sin embargo, existe un riesgo latente que ocurra un reparto inequitativo de la riqueza que generan los factores productivos involucrados.

Lamentablemente, en Chile se está haciendo habitual el mal uso de las herramientas para gobernar el país. El problema de bajo crecimiento del país y la desconfianza de la población en su institucionalidad, es fruto de lo que se ha sembrado. Por ejemplo, los últimos dos gobiernos han privilegiado, por un lado, el uso de la gestión sobre el crecimiento económico (“En 20 días hemos avanzado más que otros en 20 años”) y, por el otro, el uso de la gestión de la justicia social (“Uso de retroexcavadora para destruir los cimientos del modelo neoliberal”). Los resultados están a la vista.

onfiemos en que, más temprano que tarde, los actos de gobierno se transformen en verdaderas obras de arte, caracterizadas por el justo equilibrio en el uso de las herramientas de gestión y una acción proactiva para romper las burbujas que han construido los grupos de poder.

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