Emotiva romería de hinchas del Rojo en tumbas de técnicos históricos

Por: Rodrigo Oses Fotografía: Movimiento Autónomo 2016-08-20

Los hinchas de Ñublense han sido siempre parte importante de la historia centenaria del club.

Desde su estreno en el profesionalismo en 1959, la barra del Mercado se transformó en un sostén clave para la institución, con un aliento incondicional en la tribuna y en el aspecto económico cuando devenían las crisis.

“Yo me apoyé mucho en el Mercado durante mi gestión, y recibí el apoyo de comerciantes notables como Juan Pando, Carlos Flores y Fidel Yévenes”, evoca Mario Avendaño, timonel del Rojo esa temporada y artífice de la llegada del club al profesionalismo.

Esa comunión que se ha ido perdiendo con el tiempo es la que en este Centenario quiere recuperar el Movimiento Autónomo Ñublensinos de Esfuerzo y Valor, que lidera Pablo Gómez.

Es por eso que en el marco de la conmemoración de los 100 años de Ñublense, los integrantes de la agrupación protagonizaron ayer una emotiva romería a las tumbas de los técnicos históricos Nelson Oyarzún y Esaú Bravo.

A los pies de estas, los fanáticos guardaron un minuto de silencio no solo por ellos, sino que por “todos los que fueron parte de la historia de Ñublense y ya no están”.

En la tumba del “Consomé” Oyarzún, el artista local Sebastián “Tan” Valenzuela homenajeó al entrenador que falleció el 10 de septiembre de 1978 con dos canciones de Violeta Parra y Víctor Jara.

Pablo Gómez, líder de la agrupación, reflexionó a los pies del descanso eterno de Oyarzún.

“Si bien nos reunimos a los pies de la tumba de Nelson Oyarzún, los invito a guardar un minuto de silencio en recuerdo de todas las personas que pasaron por este club”, dijo Gómez, quien también recordó a varios hinchas desaparecidos como el histórico “Doctor” Carlos Cerda, que a fines de los 60’ se transformó en el jefe de barra de los diablos rojos flameando su bandera en la pista.

Luego visitaron la tumba de Esaú Bravo, donde depositaron una bandera roja y tres claveles del mismo color.

“El profesor Esaú Bravo siempre estuvo en las buenas y en las malas ayudando al club y no siempre se le valora en toda su dimensión”, aporta Pascual Gutiérrez, timonel de la Agrupación de Ex Jugadores Profesionales.

El recorrido finalizó con la instalación de pequeños carteles recordatorios en las casas donde habitaron Nelson Oyarzún y Manuel Lara (fundador del club) y en el mismo Liceo de Hombres, donde nació esta pasión centenaria.

 

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