Candidatos “outsiders” sueñan con ser el próximo alcalde de Chillán

Por: Camilo Díaz Fotografía: F.Villa/M.Ulloa 09:50 PM 2016-08-20

Jara emerge bajo la “necesidad de una representación honesta”

“Yo aparezco en la política desde la misma necesidad de tener una representación digna, honesta y poder representar a los ciudadanos que realmente quieren rescatar la política de servicio público, de las honestidad, transparencia, de las manos limpias y del buen vivir ciudadano, eso es lo que me motiva en este desafío”, argumenta Enrique Jara Rivera (64), respecto de por qué busca ser el próximo alcalde de Chillán.

Obrero de la construcción, el oriundo de Puerto Montt que renunció hace ocho años al PS, hoy bajo la lista del Pacto Pueblo Unido, se define como un “busquilla”, un “autodidacta”. 

“Yo no tengo formación profesional, pero sí me gusta mucho la investigación, la parte sociológica, las ciencias sociales, de hecho estoy muy ligado estos últimos años con la Fundación Sol y otras, donde saco material, he participado de seminarios y en distintos encuentros. Me gusta participar de todo tipo de encuentros donde estén involucrados los derechos económicos, cultural y sociales, que es una parte importante de nuestra sociedad que hay que desarrollar”, explica el postulante, aventurando que tras su candidatura hay un doble propósito, la que emerge para quedarse.

“Independiente del resultado, el conglomerado y la gente que me acompaña estamos en proceso de levantar una corporación en Chillán para promocionar, desarrollar y estudiar todo lo que son los derechos humanos, económicos, sociales y culturales desde una nueva perspectiva”, anticipa.

Jara suma tres años vinculado a la coordinadora “No más AFP”, donde aclara que las  pensiones no es solamente el gran tema, si no que responde una preocupación nacional en torno a la carencia de la seguridad social.

Jara es crítico de cómo la corrupción se ha hecho de la política, donde “prácticamente los actores municipales, los que van desde el poder central hacia abajo, se ven contaminados con los vicios del actual poder”. Ante lo anterior sostiene que “necesariamente se requiere un cambio, y en ese cambio, me presento yo con la opción de ser uno real y verdadero, por el hecho de no tener  vínculos empresariales que defender”.

Sentencia que la principal fortaleza de su pacto, con el cual suma siete cartas ediles, estará en el cara a cara, tener la capacidad de enfrentar a la gente sin el peso de errores pasados ni compromisos, “pues ninguno de nosotros anda a la siga de partidos políticos, un diputado o senador para pedir un respaldo, solamente confiamos en que la gente despierte, exprese esa voluntad de cambio, dándonos una oportunidad”.

Guíñez apela al voto de la tercera edad para ser electo

“Yo creo que voy a ganar. Porque primero los adultos mayores somos muchos, y en segundo lugar tengo muchos amigos y lo que he hecho en mi vida lo quiero poner a disposición para esto”, lanza.

Con casi 14 años gestando y poniendo en el tapete necesidades y postergaciones hacia los adultos mayores, hoy el grueso de la población chilena, son aquellos votantes a los que apelará Hugo Guíñez Mardones (73), como su bastión más importante para lograr el  cometido de ser el próximo alcalde de Chillán.

Las motivaciones de tal anhelo le surgen como finalidad de “poder ser un aporte y un cambio con una propuesta diferente a lo que hay”.

Hasta el año 2015 militó como un miembro más de la UDI, y hoy como candidato independiente está bajo el alero de Amplitud. Se desmarca de un pasado político, cuya militancia atribuye como una cuestión “circunstancial”, pues era eso o estar en favor de la antigua Unidad Popular.

“Cuando comencé a trabajar en el Indap, a mí se me hizo elegir y decidirme, me dijeron: ‘o estás con nosotros o en contra nuestra. Yo en esa oportunidad opté por no estar con la UP”, explica el pemucano, que desde muy pequeño se vino a vivir a Chillán.

“Siempre crítico”

Sobre las últimos alcaldes que ha tenido la ciudad, el técnico en Administración Pública sin tapujos dice reconocerse como crítico de ellos, pero como “crítico constructivo”. En el caso del jefe comunal Sergio Zarzar (RN), “siempre tuve la impresión de que él entró al municipio sin saber”. Lo anterior lo sustenta en que “trajo gente de afuera. Error, le duraron poquito. Y la otra cosa es que uno cuando surge a un cargo, no tienes que pagar los compromisos que adquiriste en la campaña. Si hay gente que a mí me va ayudar, trataré de devolverle la mano, pero no con la plata de los demás, sino que de otra manera, pues resulta que a veces la gente no tiene la idoneidad en los cargos. Para mí Sergio es una buena persona, pero no es un buen alcalde”.

En el caso del radical Aldo Bernucci, sostiene que es una persona muy simpática, muy agradable, de muy buen trato, “pero a él le tocó una etapa del municipio donde primero estuvo muchos años. Creo que uno debe estar uno, a lo más dos  periodos”.

Agrega sobre el abanderado de la Nueva Mayoría y ex alcalde que  “se me ocurre que a Aldo se lo comieron los compromisos. Se lo comieron los compromisos comerciales”.

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