El círculo de la violencia

Por: La Discusión 04:40 PM 2016-08-20

Cada cierto tiempo, la opinión pública local es testigo de informes que dan cuenta de hechos de violencia al interior de los hogares o contra mujeres y niños. El pasado jueves un nuevo estudio realizado por el Ministerio del Interior puso a Ñuble como la provincia más violenta en contra de la mujer en toda la Región del Bío Bío. De las siete comunas con más agresiones tipificadas como delito por nuestra legislación, cinco son ñublensinas: Trehuaco, Ninhue, San Nicolás, El Carmen y San Ignacio. Estas dos últimas  encabezan el infame ranking. En ambas 2 de cada 10 delitos que se cometen son agresiones contra mujeres. Otro dato revelador es que en el 49,5% de los casos, las mujeres son víctimas de algún delito violento estando dentro de su hogar.


En el caso de la violencia contra menores, de acuerdo a un estudio de Unicef, en Chile 3 de cada 4 niños y niñas son agredidos por su entorno. A nivel local, las cifras son igual de preocupantes. Un tercio de los menores de la zona sufriría maltrato físico y un 57% maltrato psicológico.


Esta situación particular que se presenta en el caso de la violencia contra los menores, en realidad está reflejando un problema mucho más amplio y complejo y que dice relación con la manera cómo estamos resolviendo los conflictos y el grado de violencia existente en la sociedad en su conjunto.


La agresividad entre los escolares, que se manifiesta en los juegos dentro de las escuelas y liceos, el bullying a que son sometidos niños y jóvenes por sus pares y la violencia que se da en ocasiones contra los docentes, también muestran la escasa capacidad que existe en el sistema educativo para resolver los conflictos de manera pacífica. Basta recordar recientes ataques con arma blanca o golpizas grabadas en video y luego subidas a Internet, donde se aprecia que  los compañeros, a pesar de la violencia ejercida, no intentan detenerlas, sino por el contrario, las alientan.


También da cuenta de este mal social que nos está afectando, lo que ocurre en el fútbol amateur local, donde nunca puede faltar el incidente violento, la riña, los destrozos y los hinchas heridos que se enfrentan con los del equipo contrario.


Todos estos ejemplos son reveladores de un fenómeno sociocultural que está desenvolviéndose de manera equivocada. Y es que las relaciones humanas no están ajenas a los conflictos. Por el contrario, son inherentes a ellas y por ende, resulta fundamental que las personas sepan solucionar sus diferencias de forma sana, donde el conflicto se transforme en una oportunidad de aprendizaje y no de revanchismo o venganza.


La legislación también juega un papel importante, lo mismo la justicia, que debe aplicar un castigo. Sin embargo, está demostrado que la sola sanción penal no es suficiente como modificador de conductas. En el caso de la violencia contra la mujer, por ejemplo, si quien es el causante no es sometido a un tratamiento de rehabilitación, tal vez cumpla su pena, pero una vez libre, volverá a actuar de la misma manera con otra víctima.


La violencia genera violencia y en la medida que seamos indiferentes ante quienes actúan agresivamente, como sucede con la violencia escolar, los barristas o con las manifestaciones donde los jóvenes aplauden a quien logra romper el mobiliario urbano, difícilmente se podrán erradicar dichas conductas. La sanción social es tan importante como la legal para romper el círculo de la violencia que golpea a nuestra sociedad.
 

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