Maestro y discípulo se reencontraron en el Centenario

Por: Rodrigo Oses 2016-08-20

Manuel Rodríguez Vega y Sergio Nichiporuk se estrechan en un abrazo eterno. Cargado de historia y complicidad. Emocionante.


Es el reencuentro de dos íconos de Ñublense. 


Del maestro con su discípulo a 36 años de la hazaña que juntos escribieron en el plantel de 1980.


Rodríguez como  un entrenador visionario y el “Niki” como un emergente artillero paraguayo.


“Es lindo reencontrarme con Manuel que fue mi entrenador y me descubrió. Ñublense fue el primer equipo que defendí en Chile hace 36 años cuando logramos un ascenso que en este Centenario nos trae muchos recuerdos, porque cien años no se cumplen todos los días”, reflexiona Nichiporuk, quien se recuperó de un infarto cerebral que casi le arrebató al vida.


Rodríguez lo mira y asienta, tras compartir con su discípulo la gala por los 100 años de Ñublense, donde lamentablemente, nadie los llamó al ascenario para ser homenajeados. 


“Imagínate lo que significa para mí estar en esta ciudad en el centenario del club que en un año me dio mucho. Y bueno, Sergio es fruto de mi gestión porque yo lo fui a buscar a Paraguay directamente para traerlo y las consecuencias están a la vista. Fue un gran goleador. Yo creo que fue uno de los grandes cabeceadores que hubo en el fútbol chileno”, confiesa Rodríguez, quien aún dirige en la Tercera División a Salamanca y en 1978 fue ayudante por breve tiempo de Nelson Oyarzún, otra leyenda del club fundado un 20 de agosto de 1916 y que hoy cumple 100 años.


La clave fue formar un plantel en su totalidad, el presidente Osvaldo Herbetta me permitió armar de nuevo el plantel, solo estaba Nelson Parra y Luis Rosales, el resto lo busqué con pruebas y ahí llegó Carlos Soto, hice renacer a Michel Atanasovici, Luis Moya de Florida, y traje otros elementos foráneos como Roberto Hernández, mi hermano Juan Rodríguez, Jorge Arias y Enrique Castillo. Esa experiencia me hizo madurar y seguir vigente en el fútbol chileno. De hecho hoy dirijo todavía y hasta incluso, jugaba hace poco”, detalla Rodríguez.


“Hace tiempo que no me veía con Manuel y con varios jugadores, aunque a veces nos llamamos con Enrique Castillo mi compañero en punta con el que hicimos gran campaña, a pesar de mi infarto cerebral del que me recuperé y estoy bien parado. Guardo un grato recuerdo de la hinchada de Chillán que hace diez años me aplaudió cuando venía dirigiendo a Arica”, evoca Nichiporuk.


“Sergio tenía un tremendo cabezazo que el ‘Gua Gua” Hernández me dijo ¿de dónde sacaste a este indio paraguayo?”, sentencia Rodríguez, sin olvidar esa tarde del  30 de noviembre de 1980 cuando Ñublense timbró su ascenso como subcampeón tras vencer en Los Ángeles a Iberia por 3-0. Dos goles aquella jornada fueron obra de Nichiporuk.

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